Mad Max: Fury Road, espectaculares persecuciones a ritmo épico e industrial

Dejémoslo bien claro desde el principio, el blockbuster o el cine palomitero de toda la vida no es malo por definición. Una película cuya principal finalidad sea recaudar en taquilla y entretener al espectador sin mayores pretensiones e ínfulas no es sinónimo de bazofia, por mucho que Hollywood nos haya atiborrado hasta la náusea con películas de ese tipo de muy pobre resultado. Por ello, resulta más que refrescantes y necesarias películas como Mad Max: Fury Road, para que aquellos que de vez en cuando les gusta disfrutar de una película sin que esta le haga pensar demasiado con un argumento hiperenrevesado, le haga centrarse en magistrales interpretaciones de actores de élite o en lo bien lograda que está la fotografía. Es una película, en definitiva, para pasarlo en grande con lo que está sucediendo y para disfrutar de la vida.

Pero no voy a daros la chapa con la película a estas alturas, que esto no es un blog de cine y si lo fuera llegaríamos MUY tarde para hablar de ella. Pero para lo que siempre hay tiempo es para discutir esos detalles, sobre todos los relacionados con la música (el auténtico tema de esta página) y cómo esta logra interactuar magistralmente con el film para lograr un mayor impacto en el espectador. En ese aspecto encontramos una película con mucho que decir en la nueva Mad Max, ya que la banda sonora del film se convierte en uno de los puntos fuertes que terminan de redondear la experiencia audiovisual, siendo un buen complemento y en algunos puntos resalta con tanta fuerza que es imposible no darse cuenta del impacto.

Para una película como esta no valía un simple director de orquesta dirigiendo músicos, o uno de estos compositores del momento con la emotividad a flor de piel y al servicio del film. La obra de George Miller requería un trabajo que rompiera con las características y sonidos de la banda sonora tradicional, pero que también supiera recoger esos conceptos de antaño para establecer una buena conexión entre lo clásico y lo moderno. Por ello, encontramos los habituales instrumentos de cuerda y viento metal, pero también percusion tribal, toques electrónicos y guitarras con mucha distorsión y energía para darle un aire totalmente fresco al sonido de acompañamiento para las batallas entre molones coches ultramegatuneados.

La banda sonora del film se convierte en uno de los puntos fuertes que terminan de redondear la experiencia audiovisual, siendo un buen complemento y en algunos puntos resaltando con fuerza

Ahí tenemos que dar casi todo el mérito a Tom Holkenborg, o también conocido por su alias Junkie XL, cuya atinada lectura de la acción, la ambientación de la historia y sus personajes termina reflejándose en un acertado trabajo que va respondiendo adecuadamente a lo que va requiriendo la película, permaneciendo en un muy discreto papel cuando nuestra atención debe estar centrada exclusivamente en la trama y subiendo la intensidad cuando las persecuciones y peleas toman las riendas y la adrenalina fluye por cada fotograma. Los momentos tensos lo son más aún, al igual que los segmentos más emocionales o los más explosivos.

La experiencia de Holkenborg como productor/músico en el mundo de la electrónica unido a su reciente etapa como compositor de bandas sonoras ayuda mucho a esta comunión entre lo clásico y lo moderno que es la música de esta película. Los toques de las guitarras agresivas hace que el sonido se acerque bastante a los terrenos del metal industrial, un estilo cuyas características resultan muy adecuadas para aportar garra y agresividad a las escenas con mayor actividad, donde sobra el diálogo y se necesita movimiento o tollinas.

No obstante, el trabajo de Junkie XL no es el típico que funciona muy bien en su contexto pero que escuchado aparte resulta muy poco estimulante. Esta banda sonora se puede ganar perfectamente un sitio en tu biblioteca por lo completa que se muestra, por la riqueza de sonidos que atesora y por composiciones que hasta funcionan muy bien en solitario si el estilo es de tu agrado, véase ‘Immortan’s Citadel’, ‘Blood Bag’, ‘Storm Is Coming’, ‘Brothers In Arms’ o ‘Claw Trucks’. Lo que no deja demasiada duda es que el apartado musical de Mad Max: Fury Road tiene lo suficiente para captar la atención y el interés de cualquier buen melómano. Y si no, siempre nos quedarán las guitarras-lanzallamas.

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