Mad Season — Above (Deluxe): el mejor homenaje te comprende, no te esconde

Mad Season fue el supergrupo menos super del Seattle de los 90, y no precisamente por resultados, sino porque a priori sus integrantes podían parecer menos importantes compositivamente que otros músicos de sus grupos principales. Por ejemplo, por más que la voz de Layne Staley fuera identificativa al cien por cien de Alice In Chains, era Jerry Cantrell quien se adjudicaba el crédito de la mayoría de las canciones. Con Mike McCready ocurría algo parecido en Pearl Jam, a la sombra de Ament, Vedder y Gossard.

Sin embargo, Above tuvo algo de reivindicación particular de ellos, de John Baker Saunders y de un Barrett Martin que nunca llegaría a ver a Screaming Trees triunfando como Pearl Jam o Alice in Chains. Grabaron un sólo disco, pero echaron el resto para evitar, en la medida de lo posible, parecerse a los demás. Y les salió un Above lleno de meandros, que iba girando por la psicodelia, por el hard-rock, por canciones para crooner, por el blues, por el jazz y por lo que se pusiese por delante. Pudo haber sido un desastre mayúsculo y no lo fue porque, efectivamente, había más talento del que se les adjudicaba.

Mad Season: la hora del alucinógeno

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Pudo haber sido horrible: una obra autoindulgente salida de una clínica de rehabilitación. Allí fue donde Mike McCready y John Baker Saunders se unieron y decidieron formar un grupo, The Gacy Bunch, que posteriormente se transformaría en Mad Season. La influencia de las drogas no es exclusiva de la banda, toda la escena de Seattle peleaba y coqueteaba con ellas, pero aquí estaban presentes hasta en el nombre: la “estación loca” es ese momento del año en el que los hongos alucinógenos están en flor.

De la habitación que compartieron McCready y John Baker Saunders en Hazelden, la clínica de rehabilitación, salió una idea: si estaban juntos y ocupados en el día a día, ambos músicos podrían superar sus adicciones. McCready pensó en Staley como cantante porque sabía que el Alice In Chains había iniciado la lucha contra la heroína, pero casi en soledad. Los consejeros de la propia clínica les espolearon a formar el grupo y Layne, reacio con el mundo en general, aceptó.

El disco se grabó en apenas un mes y medio, en Bad Animals Studio. La rutina a la hora de escribirlo fue similar: McCready recogía a Staley, le llevaba en coche hasta Bad Animals, grababan y le traía de vuelta a casa, donde Layne le iba poniendo las canciones a su compañero Yanni Bacolas, en el que también había confiado para mantenerse limpio. La lucha contra todo aquello tiñó este disco tanto como había inundado las obras de Alice in Chains. Si Dirt fue ese catálogo de drogas hecho canciones, Above intentaba imaginar cómo hubiese sido el mundo sin ellas… o más bien siendo capaz de superar toda su mierda.

Lo dejan claro las notas de la edición original, donde Staley recordaba el verano en el que todo estaba aún por descubrir y en el que su peor momento quedaba muy lejos.

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Poco después de la publicación de Above, ese momento desastroso cristalizó. A pesar de que el grupo consiguió un hit radiofónico con ‘River of Deceit’, los integrantes volvieron a sus grupos originales. Hicieron alguna aparición estelar en eventos varios, pero todos, especialmente Layne, afrontaban en aquel momento sus peores años. Mark Arm recuerda en Grunge is Dead la actuación de Mad Season en el Self Pollution Radio organizado por Pearl Jam en 1995:

“Recuerdo cuando Layne entró: estaba tan delgado, tan descolorido. Me costaba mirarle y ni siquiera tuve valor de ir a hablar con él. Me recordaba a mí mismo en mis peores momentos. Aunque me hubiese atrevido a hablar con él, no habría sabido qué decirle. Verle tan avanzado en el camino que él mismo había elegido me provocaba nauseas. Parecía que, una vez descubierta la heroína, había decidido ir a por todas con ella. Escuchabas las canciones de Dirt y quedaba claro que, simplemente, había decidido meterse hasta el fondo. No había vuelta atrás, y era desafortunado. Fue el mito que eligió para sí mismo y tenía que vivirlo. La referencia que le hacemos en ‘Into Yer Shtik’ (n.e: canción de My Brother The Cow, de Mudhoney) es sobre eso. Una vez que creó su máscara de estrella del rock perdida, tuvo que seguir con ello hasta su feo final”

Tras su debut y separarse en caminos paralelos, Mad Season intentaron volver a unirse para un segundo disco en 1997, pero sería imposible. Para entonces, Layne había sucumbido por completo a la heroína, llevándose con él a su novia de toda la vida, Demri, que hasta entonces se había mantenido alejada de allí.

My pain is self-chosen, at least I believe it to be

Esas líneas de ‘River of Deceit’ pueden resumir la experiencia de Layne Staley y, también, las razones por las que ese segundo disco nunca vio la luz.

Above: blues en el camino sin retorno

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whoever said we’d wash away with the rain

The rains in heaven must all come down

Silver spoons that fix the crown

The luckless ones are broken

Fears and lies for answers

You and open flames

God knows I’m gone and I just want you to come on down

Lord there’s a storm in my head

Above funcionó por raro que pareciese que los cuatro miembros se juntaran. A priori, casi nada cuadraba, más allá de las relaciones personales y de amistad que hubiese entre ellos. Pero su unión dio, por ejemplo, versatilidad a Layne Staley como cantante: nunca, ni siquiera en los EPs de Alice in Chains (donde el grupo se permitía escapadas de todo tipo) le habíamos visto en paisajes como el de balada minimalista de ‘Wake Up’, en un terreno que casi coincidía con el que pisaron Tindersticks. Le vimos afrontar la depresión y la soledad desde enfoques muy distintos a los de Dirt, acercándose a Eddie Vedder en la esplendorosa ‘All Alone’.

Al Above original le faltaba algo más de gancho melódico, curioso teniendo en cuenta que ni Pearl Jam ni Alice In Chains ni Screaming Trees tuvieron nunca problemas con ello. Quizás fuera por la influencia del blues, pero las canciones, todas ellas, parecían escritas para ser escuchadas en un momento concreto, no en general. Eso suele ser síntoma de que los discos no son tan buenos como pensamos cuando estamos en ese momento y todo nos parece genial. Y a Above le costaba llamar tanto la atención del oyente como otros discos de la época y del lugar en el que se grabó: en plena eclosión comercial de Seattle.

Puede que fuera también por cómo se creó: al Bad Animals Studio acudían con sólo bocetos de las canciones, la mayoría aún por desarrollar del todo. En una gran jam continua, diaria, Mad Season fueron pariendo canciones, algunas de ellas aciertos y otras aún derivativas. Sin embargo, todas ellas darían lo mejor de sí en los conciertos. Eso nos han contado siempre a los que no vivimos en EEUU en la época y eso es lo que la edición Deluxe de Above deja ver muy claramente, gracias a la recuperación del fantástico show que dieron en The Moore. Además del directo en sí, también tenemos oportunidad de oír a Layne Staley cargando contra el recibimiento que se le dio al álbum.

Allí, en The Moore, estuvo Mark Lanegan cantando, como también lo había estado, invitado, en el disco original. Ya sabíamos que, cuando Mad Season vieron que Layne Staley no levantaba cabeza y que el segundo disco no se iba a poder concluir con él, barajaron que fuera Lanegan quien lo cantase. Incluso estuvieron a punto de cambiarse el nombre por el de Disinformation para lanzar ese nuevo álbum.

Nada de eso pasó, pero ahora sí que vemos lo que pudo haber sido y es francamente espectacular: los cortes de la edición Deluxe nos muestran a un grupo indispensable, con el mejor Mark Lanegan desde hace tiempo y valen por sí solos para justificar toda esta reedición, si realmente hiciese falta. El mejor rock que podéis escuchar en estos momentos está en ese tramo en el que ‘Locomotive’, ‘Black Book of Fear’ y ‘Slip Away’ aparecen de la nada.

Además, os aconsejo que no os perdáis tampoco el DVD del pack deluxe, con más actuaciones en vivo, incluida la actuación en el Self Pollution Radio que Mark Arm narraba antes.

7.5/10

Above no es el mejor disco de la época, pero aún así supo mostrarnos caras diferentes y muy necesarias para valorar aún más el cómo, el cuando, el por qué y el qué de todo esto. La reedición le honra haciendo justamente eso con él: mostrar mejor cada uno de sus aspectos.

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