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Manel + CAXADE en concierto en Santiago de Compostela (Capitol, 12/12/2013): sí y sí

“manel” src=”http://img.hipersonica.com/2013/12/manel 3.jpg” class=”centro” />Es cierto que era difícil que a alguien se le hubiese ocurrido antes, dado lo reciente de la irrupción de CAXADE en el panorama musical gallego (poco ha trascendido del indie-folk de la banda fuera de fronteras galaicas todavía), pero lo cierto es que el menú que se dispuso en la noche del jueves en Santiago de Compostela compuso dos platos que maridaban como si hubiesen nacido tras alimentarse de la misma placenta. Grupos de apuestas más similares de lo que en un principio pudiese parecer, sobre todo teniendo en cuenta´, sin ir más lejos, lo poco que en común tenían los instrumentos utilizados por las bandas. Sin embargo, se notó entre los asistentes que la comunión era evidente en lo práctico, por encima de las teorías de cuerdas. Aquello fueron dos horas y medias (sumando el parón entre conciertos), de auténtica felicidad y fiesta.

Empezaban CAXADE, en su rol de teloneros… y los teloneros acabaron haciendo un bis. El proyecto liderado por Alonxo Caxade, que aprovechaba para presentar ante una sala con una gran entrada su ‘A dança dos moscas’, del que ya os hemos hablado, salió muy victorioso. Formato de cuarteto, sin una puñetera guitarra, un bajo, un teclado. A saber: acordeón, bombardino, trompeta (que también utilizaba el xilófono de cuando en cuando) y una batería con lo justito. Y ya, suficiente. La apuesta es tan arriesgada como original, y está cuajando. La sensación es que el grupo tiene tirón, y, si bien es cierto que jugaba en casa, el número de gente que empezaba a cantar las canciones, a corear los estribillos y demás, está claro que excedía al típico grupillo de amigos de la banda.

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No se excedieron en tiempo. A final, incluso cuando realmente se celebra la presencia de unos teloneros que conectan con el público de verdad, y que consiguen que su espacio temporal sirva para algo más que para las cervezas y los chistes de colegas, sus conciertos son cortos. Tras el inicio, igual al disco, con la ‘Introito’, silbato de afilador en mano, y el inicio de una reivindicación vestida de metáforas con ‘Afiador da realidade’, en la que CAXADE empiezan a sacar punta de todo lo habido y por haber, llegaron varios temas que se celebraron con ganas. ‘Gente Pota’ o ‘Sr Xorda’, entre las más conocidas de la banda, incluso antes del propio lanzamiento del disco, fueron especialmente celebradas, junto con un ‘Foliom da rebeliom’ que, se suponía, servía de final para su concierto, mientras el público lo celebraba de buena gana… pero los teloneros hicieron un bis. Un bis solicitado, de esos que realmente se piden, y no hubo hueco para mi favorita. ‘Demos graças’ se quedó en el rincón, olvidada, y una ‘Capadores de extraterrestres’ a la que la banda está convirtiendo en single, se llevó el premio de cerrar un concierto encantador.

Después llegó el pop. Manel, el cambio de registro, de idioma, pero la nula diferencia de entusiasmo entre la audiencia. Es cierto que el concierto tardó en arrancar realmente. Atletes, baixin de l’escenari es un buen disco, pero algo falto de la magia de sus dos antecesores. Por eso la apuesta por iniciar el recital abrazando ‘Vés bruixot’, ‘Ai, Yoko’ y ‘Ja era fort’ se sostenía, por la adrenalina propia del momento, más que por la ilusión que despertaron realmente entre la audiencia. Fue por eso que la cosa no acabó de coger la velocidad deseada hasta que se rescató la primera de las canciones pretéritas. ‘Flor groga’ tuvo el honor de cortar definitivamente el espacio que separaba a los catalanes del público. Y a partir de ahí no hubo marcha atrás, no hubo hueco para el descanso, para torcer el morro. El cuarteto se fue metiendo al público con un concierto impecable y generoso, en esfuerzo, en actitud y en duración, ya que coquetearon (iba yo sin reloj, es una impresión mía), con la hora y tres cuartos de música.

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Sirvió ‘Banda de rock’ para que Guillem recordase a Antònia Font, a los que la banda siempre tuvo como referencia “y ahora como amigos”. La inercia positiva de los últimos minutos tuvo su cumbre con un fantástico triunvirato compartido por su fantástica versión, ‘La gent normal’, ‘Boomerang’ y ‘Mort d’un heroi romàntic’, así seguiditas. Mi momento favorito del concierto de ayer. Entonces Atletes… pasó a un segundo plano, y tan sólo se rescató ‘Quin dia feia, amics’, ideal para el directo, entre ‘La cançó del soldadet’ o ‘Benvolgut’. Especial mención para el tema que dio fin al concierto, antes del bis. ‘Teresa Rampell’ multiplica en directo por diez las prestaciones de un single que en su versión de estudio no acaba de funcionar de forma tan magnífica. Canción festiva e interpretación de las que tan hábilmente consigue que la banda se acerque al público sin reservas.

Aún así, a pesar de que no se podía reprochar nada a Manel por lo que habían dado ya hasta ese momento, el bis contó con cuatro temas. Repaso de sus tres discos, con canciones bien conocidas, entre las más representativas, como ‘Un directiu em va acomiadar’, que pasa por ser de los mejores temas de Atletes, baixin de l’escenari. Ahora bien, incluso en esos momentos en los que su última referencia sí enardece a la audiencia, queda lejos de lo que se sintió al entonar ‘Aniversari’ (deliciosa) o ‘En la que el Bernat se’t troba’, con todo el mundo coreando a voz en grito en el segundo amago de abandono del escenario. Como si estuviese ensayado, como si siempre les saliese así de bien, y todo se preparase para que ‘Al Mar!’ tuviese el camino allanado para el cierre de una noche fantástica.

* Fotos: Paula Rico

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