Tengo que comenzar esta crítica admitiendo que me equivoqué, y además varias veces. Primero, cuando hace años pensé que el único futuro de Marilyn Manson estaría en volver su pasado; y segundo, cuando consideré que este The High End of Low iba realmente a ser un disco que sonaría como los primeros y rabiosos tiempos de la banda. Ni lo uno, ni lo otro.

Y es que si algo me ha demostrado este recién estrenado álbum, es que Marilyn Manson también son capaces de evolucionar y sonar bien, algo que venían intentando hacer desde hace años con nefastos resultados. La frase más leída estos días para definirlo, es que se trata de lo mejor que han publicado desde Mechanical Animals, y puedo aseguraros que es cierto.

Vistos desde la perspectiva que da la llegada de este elepé, en sus últimos discos publicados la banda parecía atada por algún tipo de cadena de la cual han conseguido liberarse, algo de lo que sin duda tendrá buena culpa el regreso del pródigo Twiggy Ramirez. Aquello que en The Golden Age of Grotesque o Eat Me, Drink Me sonaba forzado e innecesario, aquí funciona de manera fluida.

De hecho, no deja de resultar sorprendente que los temas que mejor cuadran de este disco sean precisamente aquellos en los que no intentan sonar a los viejos Marilyn Manson. Y eso a pesar de que, como ya habíamos hablado anteriormente, los adelantos con sabor retroactivo gustaban, tal es el caso de ‘Arma-Goddamn-Motherfuckin-Geddon’ o ‘We’re from America’ .

https://www.youtube.com/watch?v=eUjJz8ZnseU

Aún puede encontrarse algo más de guitarras por la fuerza en temas como ‘Pretty as Swastika’ o ‘Blank and White’; pero lo que de verdad hace funcionar el motor de The High End of Low, aquello que lo convierte en un disco notable, es lo más inesperado, lo más atrevido. Véanse ejemplos como la perfecta intro en progresión que es ‘Devour’, la tintineante ‘WOW’ o el cierre en clave de Nine Inch Nails que es ‘15’.

Especial mención merece ‘Running to the Edge of the World’, un extraordinario corte que viene a demostrar que esta banda también sabe parir buenas baladas, y que se convierte indudablemente en uno de los puntos álgidos del disco.

El álbum tiene sus bajones, momentos que, más que malos, lo que se hacen es aburridos y hasta repetitivos. No obstante, parecen estar estratégicamente repartidos a lo largo del disco, de forma que se minimizan sus efectos al máximo al ir acomodados entre las fases más brillantes.

7.8/10

Pero aun con sus momentos prescindibles, se trata de un trabajo que se deja disfrutar, donde se combinan (casi siempre) con acierto el músculo y la calma, todo ello aderezado con las dosis justas de electrónica y glam rock. Un disco que rompe con el tono artificial que Manson y su séquito venían mostrando durante esta última década, el cual ni ellos mismos parecían terminar de creerse, y que se convierte por fin en el paso adelante que tantos años llevaban intentando dar sin éxito.

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