Maroon 5 calentaron el ambiente cuando afirmaron, hace meses ya, que Overexposed iba a ser su disco más popero. Como si su trayectoria se hubiera distinguido por tocar palos como el speed metal o el pinoy rock. Pues claro que es un disco pop, como todo lo que han hecho hasta la fecha. Y como todo lo que han hecho hasta la fecha, tiene un par de temas que son sorprendentemente adherentes mientras que el resto son una colección de descartes prescindibles. Cómo ganaría este grupo si se dedicara a fusilarnos con singles.

Hay cierta soberbia en todo lo que rodea a Overexposed, desde la figura de su cantante, adicto a salir semidesnudo con hembras semivestidas en casi cualquiera de sus videoclips, hasta las afirmaciones que han ululado en torno al proceso de marketing de las últimas semanas.

Cuando sobreexponerte te deja en bragas

Por favor, no nos llevemos a engaño. Titular así a un disco puede salirte de puta madre si lo que tienes entre tus manos es un trabajo cargado de idiosincrasia y material descomunal que te defina como banda, o puede ser un verdadero tiro por la culata si lo único que descubres son puntos débiles y rellenos varios. Como desnudar a una Kardashian, vamos.

Lo hemos llamado Overexposed por el verdadero potencial que tiene la sobreexposición. Porque ¿qué mejor manera de evitarla, no? El disco está a punto de salir, el show es brutal, el single está creciendo, está pasando. La sobreexposición es inminente.

Quizá no sean las declaraciones más coherentes que hayamos leído de un grupo. A estas alturas, que Maroon 5 hable de sobreexposición quizá sea hasta una redundancia, si tenemos en cuenta que siempre han estado en la primera plana comercial y nunca han tenido inconveniente en exhibirse. Pero más allá de eso, no hay nada. El título es meramente anecdótico, una maniobra más para tener tema de conversación en las entrevistas.

Contradictoriamente a lo que pudiera indicar ese deseo de sobreexposición, la banda ha encargado a terceros la composición de los temas de este disco, a diferencia de lo que solían hacer en anteriores trabajos. A pesar de que Levine figura en prácticamente todos los temas, es cierto que han cumplido con la idea de recurrir a nuevas mentes para componer este tracklist.

Podríamos acusar al pop mainstream de los males del disco de Maroon 5. Pero cuando firmas que te vas a tirar de cabeza a lo que se lleva ahora, no puedes culpar a la corriente de que tú también peques de lo mismo que ella. Las canciones se hacen largas por repetitivas, la ausencia de creatividad en gran parte del tracklist clama al cielo y, en general, no es difícil caer en la sensación de haberlo escuchado ya. Un sentimiento pesado que es difícil de sacudir y convierte en un suplicio la tarea de cumplir con las doce canciones.

Cuanto más acelero…

Ya sabéis como acaba la frase. Y es totalmente aplicable al par de temas que se libran, y he de decir que con gusto, de la quema de Overexposed. Uno es claramente detectable como single, y como tal ya ha sido anunciado. ‘One More Night’ abre el tracklist y se coloca como uno de los temas más entretenidos del disco; lástima del uh uh uh del estribillo.

Recuerda éste y el otro corte que se salva de la quema a los momentos más canallas de sus primeros dos discos, a aquel grande ‘Makes Me Wonder’ que todavía se conserva estupendamente y, en general, a cuantas canciones han sido disfrutables de Maroon 5, descaradas y desvergonzadas.

Mucho más allá en el tracklist, pasada la primera mitad donde se acumulan de manera muy poco disimulada todas las canciones con firmas en producción y composición como Max Martin, Ryan Tedder o Benny Blanco, aparece justo para intentar levantar el sabor de boca ‘Doin’ Dirty’, con un ritmo muy parecido al de ‘Moves Like Jagger’ pero con un punto discotequero mucho más divertido.

Una vez que hemos liquidado esta cuestión, llegan los medios tiempos y las baladas, algunos pretendidamente sentidos y otros que directamente caen en el sopor. Maroon 5 perdieron el toque en este estilo después de agotarlo en Songs About Jane, donde sí deleitaron temas más pausados como ‘She Will Be Loved’.

Pero en Overexposed, este tipo de canciones brillan por su ausencia. Fútiles son los esfuerzos camuflados de inocente desnudez instrumental en ‘Sad’, donde lo que sí confesaré que se agradece es que Levine se olvide del falsete durante algunas estrofas.

Y luego, en una especie de revival del pop de las boy-bands de los noventa, aparecen algunos cortes como ‘The Man Who Never Lied‘, directamente mala. Comprensible dentro de un tracklist novato de una banda anecdótica incapaz de hacer algo mejor. Pero no cuando sí es posible encontrar pecaminosa diversión en estos trabajos.

3/10

¿Pueden dos canciones levantar todo un disco? Quizá si estuviéramos hablando de una obra maestra a lo ‘Bohemian Rhapsody’ podríamos decir que sí. Pero todos sabemos que no es el caso. ‘One More Night’ y ‘Doin’ Dirty’ son tremendamente entretenidos, tienen todos los ingredientes para un single veraniego fresco y divertido. Pero dos de doce A mí, al menos, no me sale la cuenta.

 

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