Maroon 5, ese grupo americano en el que están Adam Levine y cuatro figurantes cuyos nombres sólo conocen las super-grupies, y a nadie importa qué instrumento tocan, tienen nuevo álbum tras su exitoso Overexposed. El quinto, el V. V por el cinco y V por la V de victoria.

Ya veremos si salen victoriosos del banco de pruebas de Hipersónica, ya. Porque lo que no dudamos es que, por ventas (si, también con V) seguramente no se podrán quejar. Seguramente ellos se sentirán tan satisfechos dentro de una temporada, cuando echen mano de sus cuentas bancarias, como sus fans cuando miren a las listas de ventas en busca de su adorado grupo.

Maroon 5 y la fábrica de hits

Porque, seamos claros, esta es una historia de hits. Maroon 5, podrán gustar más o menos, pero nadie podrá discutir que saben lo que es un hit. Los de Los Angeles son una de esas bandas del pop que cuentan con el manual secreto de escribir éxitos y cada vez que publican un nuevo disco tiran de la fórmula cuatro o cinco veces por lo menos.

Los ingredientes los conocemos; canciones con ritmo; estribillos más pegajosos que un chicle en una acera el 10 de agosto, falsetes para no dejar indiferentes ni a las adolescentes con las hormonas en efervescencia ni al sector gay del público, alguna que otra colaboración… Los hits de Maroon 5, como ‘This Love’, ‘Payphone’ o, sobre todo ‘Moves Like Jagger’ son de libro. Lo que no está al alcance de todo el mundo es dar con las proporciones y la mezcla exacta.

¡Ah! Y luego, como con el secreto de la Coca-Cola, está el encanto mojabragas de Levine, que también tiene parte de la culpa de este éxito, y ese si que no es transferible a ninguna otra banda… Al menos mientras él no quiera… Lo cual lleva a preguntarse cuando llegará el día en que tire por un camino en solitario, sin esas cuatro rémoras con las que hoy por hoy tiene que repartir beneficios.

Así que si, V, es, de nuevo, otra colección en la que encontramos unos cuantos singles irremediablemente pegajosos a la par que intrascendentes, de temporada, con un listón, el de ‘Moves Like Jagger’, inalcanzable, pero no a mucha distancia de, por ejemplo, ‘Maps’ o ‘Animals’.

V, la V de la victoria, la del quinto álbum y la de algún que otro momento de vergüenza ajena

Los estribillos simplones y en falsete vuelven a ser la bandera de Maroon 5, con frases, o en su defecto, trozos de ellas o palabras, repetidos hasta la saciedad. Debe ser uno de los trucos que la banda maneja como clave de su éxito para un disco en el que se permiten incluso cantar que han llegado tan alto como para “intimar” con el cielo.

El objetivo del álbum estaba claro, y no era precisamente “el álbum”. Maroon 5 son más una banda de singles, y para ello vuelven a contar con la multiproducción como otra de sus armas. Los nombres de viejos conodidos de la banda, como Benny Blanco, Ryan Tedder, Ammar Malik y Noel Zancanella deberían brillar tanto como el de Levine, porque es a ellos a quienes se debe tanto tiro certero al centro de la diana.

Es a ellos, además de al falsete de Levine a quien se debe la personalidad de unos temas que tienen cierto sabor retro e incluso funky en algún pasaje del tracklist, aunque aún quedan nombres que sumar, como los de Nate Ruess como compositor de ‘Leaving California’ (ahora ya sabes por qué te sonaba a fun.), o de Sia y Gwen Stefani en ‘My Heart Is Open’; la primera como compositora y la segunda como vocalista invitada.

El objetivo del álbum estaba claro, y no era precisamente “el álbum”. Maroon 5 son más una banda de singles, y para ello vuelven a contar con la multiproducción como otra de sus armas.

Razones para acertar, como veis, hay. La crema del mainstream está en los créditos así que era difícil errar, aunque hay motivos para quejarse, claro. Por un lado, hay veces que la simpleza de algunas letras hace preguntarse seriamente si no estarán dirigidas únicamente a chicas preadolescentes cuya única preocupación es lo bueno que está el cantante, otrora juez en The Voice. En otras palabras, letras más dignas de boy bands como One Direction que de una banda bien entrada en los treinta.

Esa especie de “enséñamelo. ¡No! ¡Eso no! ¡El teléfono!”, en ‘In Your Pocket’ es capaz de sacarnos los colores si nos pillan en un semáforo, escuchándola en el coche, con la ventanilla bajada. Casi lo mismo para los “des” en las palabras inventadas de ‘Unkiss Me’, y los “yes, yes, yes” de la canción encargada de cerrar el disco tampoco es que sean lo más inspirado que ha escrito Sia; menos mal que en nuestro país jugamos con la ventaja de la baja media de penetración del inglés (si no, puede que la V del título hubiera sido por “vergüenza”). Y no nos olvidemos de los falsetes de Levine, que por momentos llegan a desesperar, y, si no, escuchad esos “forgive me” de ‘New Love’ para comprobarlo.

No faltan, por supuesto, las baladas con las que derretir a las fans. Hay unas cuantas, que siguen punto por punto la línea trazada en trabajos anteriores. ‘Unkiss Me’ es el mejor ejemplo, pero la ‘Leaving California’ no deja que el hecho de estar compuesta por Nate Ruess oculte el sello Maroon 5. Al menos no han intentado aprovechar la colaboración de Gwen Stefani para intentar repetir el éxito de ‘Moves Like Jagger’ y se han decantado también por un empalagoso dueto en forma de balada.

4.5/10

En resumidas cuentas, lo que Maroon 5 ofrecen en V es ni más ni menos que lo mismo de siempre: la enésima entrega de hits frescos y efectivos, con una pizca de funky y de sonidos negroides, sin descuidar en ningún momento el pop facilón, para no exigir a nadie demasiadas complicaciones. Otro disco más que el año que viene habremos olvidado, pero que, hasta entonces no dejará de sonar por aquí y por allá en cuidadas entregas en forma de single.

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