Lo que fue en origen un homenaje a la diva Edith Piaf en unos conciertos grabados en Nueva York y cuyos mejores momentos podemos degustar en Sans Fusils, ni Souliers à Paris: Martha Wainwright’s Piaf Record, ha dado lugar a una gira de presentación que no debería haber salido del circuito de teatros o recintos cerrados de mediano aforo.

A Martha Wainwright la ví en la Plaza Mayor de Gijón desubicada, demasiado nerviosa quizás por el murmullo que había a su alrededor con el ir y venir de un público al que se le colocó unas sillas de tijera pero que no fueron suficientes para alojarle. Otra cosa hubiera sido tenerla en el Teatro Jovellanos.

Difícil salir airosa de un repertorio como el de la Piaf, que en disco puede engatusarnos pero en directo pierde fuelle no por la categoría de los músicos que la acompañan sino porque la de Montreal apenas si apartó su mirada del atril, que sostenía unas hojas volanderas con las letras originales de las canciones.

La hermana de Rufus Wainwright no es Ute Lemper y su pose de femme fatale embutida en un traje que dejaba vislumbrar su anatomía no me encajó, siendo ella una cantautora folkie menos currículo y una fama ganada más que nada por ser hija de Loudon Wainwright III y la cantante canadiense de folk Kate McGarrigle.

El formato totalmente jazzístico del trío que le acompañó: Doug Wieselman (guitarra), su marido y productor Brad Albetta (piano) y un contrabajista del que no logró recordar su nombre. No hubo acordeón arrabalero ni violín hiriente, Martha Wainwright intentó enfundarse en la piel de Edith Piaf, referente del existencialismo francés, y para mí erró.

En su descargo se puede argumentar que desechó en el disco temas míticos de la diva como Hymne à l’amour, La vie en rose o Non, je ne regrette rie. A cambio, la Wainwright repasó, como en el disco, temas menos conocidos como ‘La Foule’, ‘Adieu Mon Coeur’, ‘Une Enfant’ o C’est Toujours la Meme Histoire, aunque este último los fans de Piaf lo adoran.

La impronta personal de Wainwright podría haber sido más creíble si, como decía antes, no hubiera estado más pendiente de perder el hilo de las letras, que yo hubiera traído encuadernado en un librito elegante. Mucho mejor estuvo cuando despidió a sus músicos y guitarra en ristre interpretó material propio.

Sitio oficial | Martha Wainwright