Lo bueno de los festivales es que la estela de lo que más has disfrutado se alarga durante mucho tiempo. Y, como uno de los momentos más brillantes del Primavera Sound 2008 fue la actuación de la ex-Shangri Las Mary Weiss, era hora de recuperar su disco, editado hace un año, pero al que apenas le había prestado atención.

Aquí me toca entonar el mea culpa, pero, a pesar de lo que muchos me habían dicho, no me atraía nada Dangerous Game. Como todo el mundo decía que estaba tan bien como el disco de regreso de Ronnie Spector y a mí lo de la Ronnette no me había gustado demasiado, lo deje en la pila de “discos que no me apetecen”.

Fue un error que ahora estoy remediando. Y no es que Dangerous Game sea un disco perfecto ni que sepa esquivar del todo la nostalgia. Pero de entre todas las componentes de los girl groups que proliferaron en los 60, Mary Weiss tenía algo distintivo: su voz, entre cruda e inocente, pura fuerza sexual.

Hoy, Weiss es ya una mujer al borde de ser considerada anciana, pero como demostró en Barcelona, está en un espléndido estado de forma. Y sus cuerdas vocales no han perdido ni una pizca del encanto inicial: mantienen todos los matices que aún hacen que Remember (Walking in the Sand) o Leader of the Pack sean hitos del pop, canciones que derriten corazones y consiguen romper las fronteras del tiempo.

Es algo extraño ver a una mujer madura y que aún suene como la colegial no tan inocente de cuando era joven. Hay algo pertubador, como comprobé en el Audiotrio del Primavera Sound. Cierras los ojos y es como si el tiempo no hubiese pasado. Ella canta como los ángeles, en directo y, por supuesto, en un disco comandado por su brutal presencia vocal.

Weiss, además, de tonta no tiene un pelo. Eligió como acompañantes de su disco a Reigning Sound, una banda de rock clásico capaz de hacer necesaria en el presente la música del pasado; justo lo mismo que hace ella. Y se dejó contaminar por ellos: al guitarrista y compositor Greg Cartwright se le nota muy presente en canciones como Break it one more time, Stitch in time o Dangerous game (Imeem).

Además, Weiss sabe que ha sido muy influyente para no pocas bandas y también tira líneas que unan a sus sucesores con su yo adolescente. Así, los Ramones reviven en la fantástica Stop and Think It Over (Imeem) o en Don´t Come Back. Pero, además, la cantante se guarda para su debut algunas cartas que no por marcadas son menos apasionantes: My Heart Is Beating (Imeem) es una de los mejores tonadas sesenteras que se hayan oído en mucho tiempo.

Weiss es capaz hasta de atreverse a hacer una versión de las míticas Shangri-Las (Heaven Only Knows; Imeem). Nadie más que ella está capacitada pra mantener viva la llama de aquel espíritu. Si todos los discos son como éste (que tiene lagunas y bajones, pero que nunca se deja de disfrutar), bienvenida sea de vuelta. También a los escenarios.

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