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Mastodon — Live at Brixton

Durante mi educación y desarrollo musical he tenido cierta reticencias con una clase en concreta de discos: los discos en directo. Durante mucho tiempo he considerado estos como una especie prescindible en la discografía de muchos grupos salvo unas cuantas excepciones notorias. Sin embargo, con el tiempo y la popularización de los DVDs me llegué a interesar más por esta clase de lanzamientos, pero quedándome con la versión visual. Tal es así que en mi colección de CDs solo hay dos directos (los dos de Nirvana, uno el Unplugged en Nueva York, pero eso no viene al caso), el resto de directos los he ido adquiriendo en versión de DVD.

Pero todo el mundo aprende tarde o temprano y al final terminé aceptando esta clase de discos. Uno se termina dando cuenta de que no va a poder ver a todas sus bandas preferidas en vivo y esta clase de álbumes va a ser una de esas pocas experiencias que va a tener, sobre todo si vive en una ciudad medio apartada y con escena musical limitada.

Mastodon, buscando resarcirse de sus pecados en directo

Entre todos los directos de todas las bandas de las que alguna vez me he llegado a sentir aficionado, me terminé aproximando al de una de mis bandas preferidas de la actualidad como es Mastodon. Una banda casi pluscuamperfecta con una discografía de igual categoría que no ha parado de acertar y de ofrecer siempre algo diferente en cada esfuerzo. No obstante, lo de Live at the Aragon fue una dura decepción para mí. Era un trabajo uno o dos escalones por debajo del nivel de los de Atlanta, con una interpretación instrumental limitada (consecuencia de la gran producción que hacen a sus trabajos de estudio) y un trabajo vocal bastante flojo.

Un trabajo de tales características casi me hacía seguir en mis trece con los discos en directo, así que tampoco me emocioné demasiado cuando una de mis bandas preferidas anunció un nuevo disco en directo, Live at Brixton. Por suerte, todo el mundo aprende, y en este caso no hablo solo por mi parte, sino también por la banda, que ha conseguido desprenderse de unas de las tantas lacras que tenía su anterior esfuerzo en vivo.

Un disco que busca hacer justicia, y no porque tocaba

En Live at Brixton nos encontramos una recopilación de 23 canciones (y un solo de guitarra) sacados de su actuación en la Brixton Academy mientras presentaban su último y polémico trabajo, The Hunter. Uno se podría esperar encontrarse las 13 canciones de dicho álbum y un poco de picoteo por el resto de su discografía. Al final, solo 9 del total son de The Hunter, dándose más libertad para bucear en sus otros trabajos.

Quizá lo más destacado de este disco, sobre todo cuando lo ponemos en comparación con Live at the Aragon, sea la mejora notable en el sonido y en las voces. En el anterior veíamos una banda que se esforzaba al máximo, pero no igualaba el nivel del estudio. Aquí consigue hasta darle el plus especial del directo a muchas canciones, sobre todo a las más directas como ‘Dry Bone Valley’, ‘Crystal Skull’, ‘Spectrelight’, ‘Aqua Dementia’ y especialmente el mordedor cañonazo de ‘Blood and Thunder’, probablemente una de sus mejores canciones y aquí luce como tal.

Por supuesto, aún se les abren un poco las costuras cuando les toca presentar sus canciones más preciosistas o las más ornamentadas, como en el caso de ‘Crack the Skye’ o en ‘Black Tongue’, pero el trabajo en ‘Sleeping Giant’ nos hace ver que verdaderamente han estado trabajando por mejorar y consiguen darle una dimensión especial a dicho tema, así como a muchos otros. Muchos aciertos en este aspecto, y también en el tracklist. Cerrar con ‘Creature Lives’ es la mejor manera de despedirse, con ese toque casi buen-rollista de la canción y con los impresionantes coros del grupo y de los miembros de The Dillinger Escape Plan y Red Fang, que se sumaron a la banda para potenciar este trabajo coral.

Otro aspecto en el que han mejorado pero en el que siguen muy limitados es en las voces. Todos sabemos que los miembros de Mastodon no son unos vocalistas muy versados en lo técnico. Ellos mismos son conscientes de que no les da, y en directo mucho menos, por eso mismo las voces se oyen menos en la mezcla con respecto a los instrumentos. Aun así, y volviendo a tomar el anterior directo como referencia, al bajista Troy Sanders y al batería Brann Dailor se les nota más cómodos y con mejor técnica en lo vocal. Y Brent Hinds… sigue siendo Brent Hinds. Falla bastante y tiene poco rango de mejora. Pero se lo vamos a perdonar por ser tan buen guitarrista y por tener pinta de redneck borrachuzo entrañable (a pesar de los tatuajes).

7.9/10

Mastodon busca resarcirse ante sus fans ofreciendo un directo mucho más acorde a su nivel que el anterior directo de hace un par de años. Aun se le siguen viendo las costuras en algunos puntos, sobre todo en lo vocal, pero muestra una notoria mejora que prueba la gran ambición de la banda en muchos de los aspectos de su música. Además, sirve para volver a ponerlos de actualidad y para que nos vayamos acordando que el año que viene nos toca disco.

Mastodon: discografía

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