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Mastodon — Once More ‘Round The Sun

Bandas de metal hemos tenido muchas y muy interesantes en lo poco que llevamos de siglo, pero la gran mayoría de ellas se han limitado a seguir los esquemas y convenciones que ya se establecieron para el género en el siglo anterior. No nos engañemos, estimados seguidores del género duro: en buena medida, el metal se ha convertido en uno de los estilos más inmovilistas y anclados en el pasado de cuantos cubren el amplio espectro sonoro.

Mastodon, en cambio, han preferido trazar su camino sin pensar en cómo lo habrían hecho otros antes, entendiendo mejor que la gran mayoría de sus contemporáneos la época que vivimos, aprovechando lo mejor de ella y marcando el paradigma de formación metalera en el siglo XXI. Te podrán gustar más o menos, pero eso es así y no se puede negar que la estrategia del cuarteto de Atlanta ha dado muy buenos resultados hasta la fecha.

Con su segundo trabajo, el todopoderoso Leviathan, ya encabezaron las listas de mejores álbumes para la gran mayoría de medios especializados en lo pesado y empezaron a tener amplia presencia en otros soportes, como los videojuegos. En su tercer esfuerzo, Blood Mountain, dieron un salto más amplio al conseguir colaboradores para la causa como Josh Homme o Cedric Bixler-Zavala, ganando además su lugar en soportes más generalistas como Rolling Stone o los MTV Video Music Awards. Para cuando Crack the Skye se estaba aproximando a su lanzamiento, hasta el medio más indie estaba pendiente de lo que fueran a hacer.

Mastodon agrandando su leyenda con Once More ‘Round The Sun

Convertidos ya en uno de los buques insignia del metal actual, el camino fácil para ellos habría sido seguir haciendo lo mismo, con más o menos acierto, y exprimir una fórmula a la que aún le quedaba cuerda para rato. Pero no, ya hemos visto que Mastodon son muy de escribir su hoja de ruta con renglones diferentes al resto y Once More ‘Round The Sun viene a demostrar lo tremendamente cierta que resulta esa aseveración.

Sus dos adelantos, ‘High Road’ primero y ‘Chimes At Midnight’ después, además de las declaraciones expresadas por los miembros de la formación, dieron a entender que su quinto esfuerzo seguiría allí donde lo dejaron con The Hunter: efectivo, rockero, directo al grano. Hay mucho de eso aquí, no cabe duda, pero en esta ocasión las canciones ganan capas de profundidad, recuperando por momentos la energía y las progresiones duras que desplegaron en otros tiempos.

Tampoco voy decir que sea un punto medio entre The Hunter y Crack the Skye porque no estaría siendo preciso en la calibración, pero es necesario reconocer que han sabido coger lo mejor del primero y aderezarlo con mucho de lo que hizo del segundo su mejor momento hasta la fecha. El resultado seguirá decepcionando a los que solo querían a Mastodon por duros y complejos, ya que ese músculo no volverá a bombear de igual manera, pero quien quiera aceptar su matización del metal encontrará aquí un álbum brillante a todos los niveles.

En esta ocasión, siguiendo en cierta medida la excesiva portada de Skinner, se atreven con ciertos arranques de psicodelia que solo sirven para enriquecer la mezcla sin llegar a adulterarla, continúan explorando riffs que se saltan los pasos intermedios hasta los pioneros del hard rock de los 60 y los 70, maravillan como nunca en ciertos estribillos y, lo mejor de todo, consiguen que tanto atrevimiento no chirríe al ser analizado en conjunto.

Una vuelta más al sonido

Durando un minuto y medio más que su antecesor, este trabajo da la sensación de ser bastante más corto, algo a lo que ayuda el contar con dos temas menos y que, en general, todas las piezas de la maquinaria parezcan estar mucho mejor ajustadas entre sí, logrando que sus engranajes giren de manera suave y potente. Hacen que parezca fácil, pero creedme que no lo es.

Es cierto que no todo el conjunto mantiene el interés por igual, pues los momentos más brillante se sitúan al comienzo y al final. El arranque enamora desde el primer segundo con la potencia de ‘Tread Lightly’ y demuestra con ‘The Motherload’ que hasta hacer estribillos pop se les da bien, y el final vuelve a tocar techo con la energía de ‘Halloween’ y el momento más progresivo de todo el trabajo, ‘Diamond In The Witch House’.

Por medio la cosa puede decaer en ciertos puntos, pero realmente no hay ningún fallo grave que lamentar. Que me aspen si ‘Aunt Lisa’ no tiene, en sus compases finales, el momento musical del año: Mastodon haciéndose su propia ‘Be Aggressive’, demasiado bueno para ser cierto. O que alguien se atreva a negar aquí y ahora que la antes mencionada ‘Chimes At Midnight’ es una verdadera genialidad de riffs desbordantes.

9/10

Mastodon son tan grandes porque son capaces de sacar oro de cualquier rincón que se propongan explorar. Que ya no practiquen las artes que les hicieron grandes no significa que esta nueva aproximación sea fallida o suponga una traición a lo que un día fueron; más bien al contrario, su principio activo sale mucho más a relucir aquí que en su anterior disco, aunque sin dejar de ser una continuación clara de éste. Hay que aceptar que han vuelto a ganar y punto.

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