“Matchbox Twenty” src=”http://img.hipersonica.com/2012/09/MB20North.jpg" class=”centro” />

Matchbox Twenty anunciaron que su reencuentro les había dado ganas de volver a trabajar juntos — eso, o la crisis se les hizo muy cuesta arriba — y que tenían en el horno, allá por mayo, un nuevo disco a puntito de ser rematado. North, como así lo han titulado, ha salido a la venta esta semana después de haber sacado dos singles desiguales pero que no terminaban ni de excitar ni de apagar definitivamente el interés por su álbum. Una zona tibia de la que salió ligeramente ‘Overjoyed’, pero de la que North no termina de escaparse.

Cuando una banda hace un parón de casi diez años, esperas que si finalmente se deciden a regresar, sea porque tienen algo increíble que contar. Algo fascinante que han descubierto, un sonido que eleva lo que habían hecho hasta entonces, que se enraíza en sus mejores momentos y que deja vislumbrar que por delante tienen más carrera de la que pensaron cuando firmaron su debut. Y hay momentos en North donde la llama brilla, esperanzadora; pero hay muchos otros en los que parpadea casi a punto de apagarse por última vez.

North, una tangente a Yourself or Someone Like You

Uno de los aspectos más interesantes del cuarto disco de Matchbox Twenty es que, en cierto modo, han recuperado algunos de los elementos más deliciosos de su primer álbum, quizá el mejor que han sacado hasta la fecha, y desde luego no superado por este North. El principio, con ‘Parade’, así lo deja entrever. Y te emocionas pensando en la cantidad de guitarreo acústico y letras sentimentales y chungas vas a zamparte en la siguiente hora.

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Está bien, es un buen comienzo. Rob Thomas sigue clavando las canciones, independientemente de que puedan gustarte más o menos, y sigue siendo una de las voces más interesantes del lado más comercial del pop-rock. Sin embargo, el guiño al estilo que los colocó en el ojo público termina convirtiéndose en algo más. Y es que a Matchbox Twenty les falta actualizarse.

Escuchar North es un viaje en el tiempo al año 2000. Como si hubieran pasado la última década en una cueva. La inmensa mayoría de las canciones de este álbum tienen una pátina polvorienta, como si hubieran sido desenterradas de las sesiones de grabación de aquellos primeros años en lugar de haber nacido a la luz del deseo de volver a los escenarios.

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Luego hay momentos directamente innecesarios. He leído bastantes comparaciones con Maroon 5 en un corte, ‘Put Your Hands Up’, y he de decir que, por desgracia, son totalmente aplicables. No hace falta hacer un intento de radiofórmula pseudodiscotequero que pueda colocarte algo más arriba en las listas de éxitos y darte una salida que quizá no te dieran cortes como ‘I Will’. Un tema muchísimo más válido que cualquier intento de aproximarse al público mayoritario, con un trasfondo country un poco añejo pero que le va perfecto como baladón.

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Demasiado buenrollismo

Así lo siento yo. Quizá lleve una romántica decimonónica en el corazón, pero hay discos que me parecen excesivamente brillantes, excesivamente luminosos, como ese amigo que se esfuerza sobremanera por animarte cuando lo único que quieres es que te dejen en paz de una puñetera vez. Y encima él siempre está feliz, despreocupado, contándote lo fantástica que es su vida. Sí. A veces dan ganas de meterles las buenas intenciones por algún orificio de reducido tamaño.

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El caso de Matchbox Twenty no es tan flagrante, no terminas deseándoles alguna enfermedad venérea que les produzca indecibles escozores, pero sí hay momentos en los que el asunto se pasa de ligero. ‘Radio’ es el ejemplo perfecto de qué quiero decir. Podría ser la canción perfecta para levantarse de la cama una mañana y empezar el día como un señor… o también podría convertirse en ese tema que, de tan alegre y juguetón, terminas odiando con todas tus tripas. Todas y cada una de ellas.

North no es un mal disco, no es peor que More Than You Think You Are, a pesar de que creo que su tercer álbum es bastante salvable. No es una salva de fuegos artificiales, no es un canto a una nueva etapa en su carrera. Es un trabajo que gustará a quienes los han esperado con ganas, que engancha con un par de temas, especialmente del lado más tranquilote, pero al que le falta fuelle, y sobre todo, pulir el sonido para que no parezca que acabamos de volver al instituto todos. O unos cuantos, al menos.

 

 

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