Max Richter — Sleep

Dura ocho horas. Pocas nos parecen


Los vídeos insertados en esta crítica corresponden con fragmentos de From Sleep, el disco que Max Richter ha editado seleccionando tan solo algunas canciones de Sleep.

Casi todo lo que hacemos en la vida tiene un fin. Ya sea alcanzar cierta notoriedade, cobrar más pasta a final de mes, o escaquearte de un castigo. En el caso de la gente que escribe sobre música, bueno, de la gente que escribe en general, el fin es que alguien te lea (nunca me he fiado de las personas que dicen que escriben porque les gusta, pero que no quieren que nadie lea lo que hacen). Y ya de paso, intentar que haga caso de lo que recomiendas o que huya de lo que te ha causado terror. Sin embargo, en escasas ocasiones nos ponemos a escribir sabiendo que será casi imposible que nadie se decida a escuchar, jamás, el disco sobre el que estamos hablando. Ya no es que se pueda fiar de tu criterio en función de que le haya salido bien o mal depositar su confianza en ti previamente. Es que cuando se acerque al disco del que estás hablando y empiece a escucharlo, es probable que no termine de hacerlo nunca. Y, ¿qué queréis que os diga?, me parecerá lo más normal del mundo.

Sleep: una apuesta arriesgadísima que sale vencendora

A Max Richter muchos lo conoceréis sin saber que lo conocéis. Su primer trabajo con cierta repercusión internacional lo obtuvo musicando Waltz with Bashir, la fantástica película de Ari Folman, por la que obtuvo numerosos premios y nominaciones. Desde entonces hasta ahora, Richter fue desvelándose como uno de los grandes nombres de la neoclásica actual, y navegando entre entregas de su carrera en solitario, con más trabajos para cine y televisión. Recientemente lo podrás escuchar en la serie de HBO The Leftovers, por ejemplo. La cuestión es que, llevado por un proyecto que rondaba su mente desde hace años, por fin se ha decidido a afrontar el titánico esfuerzo de grabar Sleep (Deutsche Grammophon, 2015). Un disco que pretende, y consigue, convertirse en una de las piezas clásicas de mayor duración jamás escritas. Ocho horas. Exactamente ocho es lo que tienes que invertir en escuchar esta majestuosidad. Obviamente, utilizando la lógica más habitual, este disco lo escucharán cuatro gatos. Entre los que me incluyo.

https://www.youtube.com/embed/AwpWZVG5SsQ

Lo bueno de escucharte un disco de ocho horas es que te ha gustado. Sí o sí. No tendría sentido no parar la reproducción si, como mucho a la segunda hora, lo que oyes no te convence. Max Richter convence casi siempre, y lo ha hecho también en esta obra hiperbólica, que pretende presentar en Berlin, en un concierto que durará de 00:00 a 08:00 y en donde, en lugar de butacas, se facilitarán colchones. Todo con un punto cómico de algo que, sin embargo, cuesta enormemente no tomarse en serio. Las ocho horas de Sleep tienen varios discursos reincidentes, como uno puede llegar a imaginar. En este caso, los diferentes enfoques de los acordes repetitivos de cuerdas de ‘Dream’ o esa estremecedora voz de Grace Davidson que irrumpe en las repetidas versiones de ‘Path’ son lo que más ha perdurado en mi memoria. Lo que me desgarra por dentro, desde la inicial ‘Dream 1 (Before the Wind Blows It All Away)’, lo que consigue atraparme lo suficiente como para dejar de cuestionarme desde muy pronto si no será una locura dedicar ocho horas de mi vida a esto.

Max Richter convence casi siempre, y lo ha hecho también en esta obra hiperbólica, que pretende presentar en Berlin, en un concierto que durará de 00:00 a 08:00 y en donde, en lugar de butacas, se facilitarán colchones

Y no, no es una pretensión realista esperar que nadie dedique esas ocho horas exclusivamente a su escucha. Sleep es un disco que nace con el objetivo de acompañar. Durante el trabajo, el estudio o, obviamente, el sueño. Pero su mera compañía transmite toda esa marea de cosas que pretende hacer llegar. La calma, el embelesamiento, la quietud y, sobre todo, una indescriptible belleza. De ambientes recogidos, de poco espacio para el hedonismo, pero sí todo un horizonte entregado al viaje y esparcimiento mental. No podría ser de otra forma. Si Sleep, por lo obvio, ya es una apuesta arriesgada y durísima, si su escucha exigiese una concentración exclusiva acabaría convirtiéndose en un suicidio artístico. ‘Patterns (Cypher)’ marca otro momento clave. De los que, entre viaje y viaje, te devuelve a lo terrenal y captan irremediablemente tu atención, de la misma forma que consigue hacerlo ‘Aria 1’.

https://www.youtube.com/embed/N84hEgk8b1M

8.4/10

Obviamente, en ocho horas uno puede tomarse su tiempo para todo. Como por ejemplo, para dejar la neoclásica más pura algo apartada y explorar una innegable querencia por el ambient, presente en casi todo rincón por el que ha pasado Max Richter. Esa media hora de ‘Chorale/Glow’ es testigo perfecto del buen hacer también en este apartado. Y sí, puede que mis impresiones te hagan sentir ganas de escuchar el disco pero las palabras “ocho horas de duración” hagan que te salgan ronchas en varias zonas de tu piel. No te preocupes. Max Richter ha lanzado también From Sleep (Deutsche Grammophon, 2015), la versión recortada. Es decir, la versión para cobardes. No te sonrojes si prefieres optar por esa opción. Obviamente deja fuera momentos impagables de su versión extendida, pero sigue siendo una experiencia musical maravillosa.

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