Que nadie se espere encontrar algo nuevo en lo último de los Melvins. Su vigésimo larga duración no es más que una nueva muesca en su arsenal sonoro envejecido en barricas de roble a base de densísimas andanadas made in Black Sabbath, modos y maneras prestadas de Black Flag y una osadía, imaginación y experimentación propias de una banda novel.

Eso, ni más ni menos, es lo que nos encontramos en The Bride Screamed Murder (YouTube), un álbum en el que los Melvins no pretenden hacer amigos, nunca lo han hecho, sino volver a entusiasmar a unos seguidores que son fieles a su doctrina.

http://www.youtube.com/v/dmZLv74qQDo&hl=es_ES&fs=1&

Y por seguir comentando este tema, qué banda con esa trayectoria puede presumir de dos baterías como el omnisciente Dale Crover y el discípulo Coady Willis, que dejan varios momentos de quitarse el sombrero en estos 40 minutos de precisión y maquinaria perfectamente engrasada. Escúchese Pig House y después hablamos.

Tanto este densísimo corte como el que le sigue, la épica I’ll Finish You Off, ya los publicaron hace bien poco, en versiones alternativas, en un Split 12” compartido con los imprescindibles Isis, que como todos sabéis han anunciado su disolución.

http://www.youtube.com/v/FT75hfk7DF0&hl=es_ES&fs=1&

Respecto a su anterior entrega, Nude With Boots, donde el hard rock setentero, véase Led Zeppelin o cualquier otra formación pareja, era el leit motiv de su cancionero, aquí nos encontramos a unos Melvins más esquivos, retorciendo la melodía, más densos y fumetas, más especulativos si cabe esta palabra al hablar de ese alucinado puntapié en la entrepierna titulado ‘Electric Flower’.

En esa misma línea está ‘Hospital up’, pero en su parte final honran al sello Ipecac con una marcianada instrumental a base de piano, percusión y ruidos varios. Para después ponerse la piel blackflagiana y sacarse de la manga un proteico tema, ‘Inhumanity and death’.

Destripan ‘My Generation’ (YouTube) de The Who, dotándolo de otra vida con ese intro cien por cien sabbathiano. Siete minutos y pico a ralentí, con esos mazas de bateristas partiendo la pana en una versión que habrá dejado acojonados a los mismísimos Townsend y Daltrey. Y vuelven a dejarnos casi sin palabras con ese final, ‘P.Gx3’, que lleva una intro a base de melódica y sigue una pieza coral a capella realmente delicada que se torna en experimentación. Hurra por ellos.

Sitio oficial | Melvins

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