Hubo una vez un grupo impredecible, sometido a los designios de su mente colmena. Se llamaba Mercury Rev, pero no son los mismos Mercury Rev que ahora aparecen en vuestros festivales terrestres, sino unos que vivían en la sangría entre sueño y realidad y que, a pesar de ser cinco o seis músicos, en realidad eran incapaces de pensar por sí mismos y sólo en la colaboración de todos ellos se hizo realidad su milagro. De hecho, cuando empezaron a ser individuos, algo acabó por romperse del todo y entonces sí que pasaron a ser los mismos Mercury Rev que dulcifican 40 minutos allá donde les dejan.

En 1991, en Yerself is Steam, Mercury Rev eran un organismo colectivo que pensaba como tal y que firmaba las canciones así: compositor, productor. Venían de Nueva York, y uno de ellos, Jonathan Donahue, tenía ya cierto nombre por colaborar con otros pirados de la época, The Flaming Lips. Pero nunca con los de Oklahoma había sonado a esa catarsis psicodélica que hizo del debut de Mercury Rev uno de los fundamentales para entender la neo-psicodelia.

Mercury Rev: Haz la guerra, no el amor

Mercury Rev nacieron en el momento equivocado y en el lugar menos idóneo. Su música había nacido para ser tocada ante los hippies de San Francisco de finales de los 60, para volarles la cabeza con su obsesión por mezclar el pop más bubblegum y el psych-rock con el ruido blanco. En realidad, nacieron en Buffalo, Nueva York, y se formaron a mediados de los 80, por lo que no es que ya no quedase nada del sueño hippie, sino que hasta Charles Manson parecía un personaje pop comparado con la mierda de mundo en el que se vivía ahora. De ahí que fuese normal que su psicodelia, repleta de influencias de los grupos más puestos de ácido, no tuviese nada de optimista, sino que fuese decadente, ominosa y un punto enferma. Como su relación:

“Nos pasamos la vida intentando estar unos lo más lejos de los otros. Me gustaría decir que somos un grupo de esos que beben juntos y piensan las mismas cosas. Pero Dios sabe que no es así. Ya no es que no seamos amigos, sino que estamos siempre coqueteando con la violencia. David Baker intento sacarle un ojo a Sean (Grasshoper) con una cuchara en el vuelo de Virgin Airways que nos traía de vuelta a casa. Así que ahora no podemos volar con Virgin y ¡era una buena compañía! Te regalaban antifaz para dormir, auriculares y calcetines. Pero cuando aterrizamos cogieron nuestros pasaportes y ahora estamos vetados por allí”.

La anécdota se la contaba Jonathan Donahue a Simon Reynolds en 1991 para Melody Maker. Le explicaba así porque no tocaban demasiado en directo, pero, sin quererlo, también comenzaba a tejer la leyenda de por qué hay tanta diferencia entre los primeros Mercury Rev y los que nacen a partir de su cuarto disco, de ese Deserter’s Songs que les encumbra. La única explicación posible es la de la mente colmena, la de llegar a algo válido a partir de gente que por sí sola sería incapaz de hacer nada.

Yerself is Steam es a la vez neo-psicodelia, noise pop, weird folk (‘Chasing a Bee’) y New Age. ¿Que si estoy loco? Puede, pero es New Age si para relajarse en vez de yoga y meditación hicieran farras y tocasen la flauta en mitad de un atasco neoyorquino. Es dreampop (sí, ‘Chasing a Bee’ de nuevo), es hipnotismo, es hard-post-punk, es ruido y es épica:

“Me gusta la palabra “épica”. No creo que tenga que significar que seas como la ELO o como Emerson, Lake & Palmer. No nos ponemos límite de tiempo en las canciones: si una tarda diez minutos en funcionar, entonces así es cómo la escribiremos. Nos importa una mierda todo eso de reducirlas para que suenen en las radio”. — J. Donahue

Pero, sobre todo, Mercury Rev en Yerself is Steam es debutar fuera de cualquier posibilidad de name-dropping de influencias. Es tocar canciones como si sólo fueran tuyas y no hubiese nadie más en el mundo que tocase algo así. Es ser únicos, especiales y bastante irrepetibles. Es hacer algo muy bien sin saber por qué lo estás haciendo, sólo porque lo ordena la mente colmena.

Yerself is Steam: paso a paso en el ojo del tornado

Cada canción de Yerself Is Steam implica colocarte en el epicentro de la locura, en el caos que produce fascinación. Es un disco que se traga a su propio grupo y lo escupe de nuevo al mundo, convierte a Mercury Rev en en algo asqueroso e hipnóticamente bello a la vez. Hay gente que no puede soportar un disco así, que no los considera una escucha agradable. Claro, porque agradable no es, pero sí asombroso, adictivo. Yerself is Steam es un engaño desde esa portada melancólica, una imagen bonita como puerta de entrada a un mundo donde la locura manda.

Depende de qué edición te haga llegado, tendrás un listado de canciones u otro, con cortes salidos de unas sesiones u otras. Hasta en eso es difícil seguirle el rastro al debut de Mercury Rev. Pero la casi-canónica se abre con ‘Chasing a Bee’, que si ya ha salido citada dos veces en este texto es por lo seductor y alucinante de su propuesta. Es como un recorrido sonoro hacia la pérdida de la salud mental: una balada pastoral de guitarras folk que empieza pacífica pero en la que la confusión y la vorágine acaban por hacerse con el control, mientras sube el ritmo marcial de la batería y el ruido se apodera de todo (hasta de la flauta). Su letra y su vídeo acaban por redondearlo todo.

it’s not as easy as it may seem, remember that yourself is steam

and of course it don’t mind, chasing a bee inside a jar

Yerself is Steam es lo más experimental que Mercury Rev han podido ser nunca y eso es decir mucho. Tomemos aquí experimental como adjetivo sin pátina artie, sólo como “eh, vamos a probar a unir esto y esto y a hacer esto otro también”. Así, en el juego de gente que no se soporta pero que necesita divertirse de algún modo es como sale un disco en el que cada canción es radicalmente diferente.

‘Blue and Black’ es lo que os decía antes: new age, pero de serial killers, con un David Baker alucinadísimo, unos teclados tan facilones que podrías meterlos en pleno mainstream y no desentonar, guitarras licuadas y efectos sonoros variados. ‘Frittering’ es lo más suave que podían ser Mercury Rev en su primera etapa. Luego ya sabemos que se convirtieron en un grupo muy amable y hasta excesivamente azucarado, pero cuando la mente colmena mandaba era extraño encontrar momentos de paz soft-rock instrospectivo, incluso con ese punto Neil Young.

‘Syrynge Mouth’ se construye sobre un riff de wah wah que podría durar para siempre y que tiene algo de Spacemen 3 y de garage, pero que cortan a los 4 minutos no vaya a ser que se estén convirtiendo en demasiado normales. Mientras, ‘Sweet Oddysee of a Cancer Cell T’ Th’ Center of Yer Heart’ no sólo tiene el título más desconcertante habido y por haber fuera de un disco de Flaming Lips, sino que encarna mejor que nadie el space-rock drogota, el que escucharía el astronauta de la portada de ‘The Soft Bulletin’. Ground control to major Tom: deja el ácido, que hay trabajo que hacer.

Y con ‘Very Sleepy Rivers’ vemos a Mercury Rev entregados al drone minutos antes de lanzarse al feedback, al ruido doloroso, el triunfo final del pensamiento colectivo de un grupo cuyos egos no eran precisamente escasos.

8.5/10

Yerself is Steam es un disco que es pura mentira: las canciones tienen mal puesta la duración en la contraportada, hay un mail de contacto con el grupo que jamás existió y ni siquiera está bien aclarado qué hace qué, cuándo y cómo. Es un álbum que coquetea con el indie-rock de ‘Coney Island Cyclone’, pero que saca su single más claro fuera (‘Car Wash Hair’, aunque algunas versiones del disco lo incluyen). Es, claro, autoindulgente y plagado de excesos, porque los discos así tienen que ser necesariamente obras donde el error está presente, donde el oyente no puede dedicarse a decir “esto está bien” o “aquí se han pasado de rosca”. Y es uno de los mejores discos de Mercury Rev y el que, junto a Boces, saca los colores a la segunda etapa del grupo (y a sus fans; aunque salvaremos disco y medio de esa segunda época, claro).

Mercury Rev — Yerself is Steam tracklist

* 1. Chasing a Bee
* 2. Syringe Mouth
* 3. Coney Island Cyclone
* 4. Blue and Black
* 5. Sweet Oddysee of a Cancer Cell T’ Th’ Center of Yer Heart
* 6. Frittering
* 7. Continuous Trucks and Thunder Under a Mother’s Smile
* 8. Very Sleepy Rivers