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Metal Machine Trio en concierto en Palma (Teatre Principal): Lou Reed pensando en John Cale

Lou Reed siempre quiso ser David Bowie, aunque ello significase cargarse uno de los mejor grupos de la historia, The Velvet Underground. Llegó Transformer (1972, RCA Records) y sus deseos más públicos se hicieron realidad: Bowie tras el aparato y como objetivo lograr igualar (e incluso superar) la popularidad del Duque Blanco.

Esto ultimo se fue consiguiendo éxito tras éxito. Con un cambio de registro que sorprendió a los fans de su ex grupo, del cual rescataba canciones para convertirlas en populares. Pero Reed, una vez en la primera liga, con varios himnos detrás, se sacó de la manga Metal Machine Music (1975, RCA), trabajo que presentó ayer en Palma, en el Teatre Principal, por primera vez en la historia en España.

La teoría principal y más extendida es que Metal Machine Music, álbum que supuso un corte brutal de su carrera, pasando de discos entre pegadizos (Rock ’n’ Roll Animal) y oscuros (Berlin) a un entramado de ruidos difíciles de explicar para su publico en aquel momento, fue entregado por Reed a RCA con la intención de liquidar su contrato. El niño malo de la industria volvía a hacer de las suyas.

Yo tengo otro punto de vista que coge fuerza gracias a los últimos años de la carrera de Lou Reed donde la música ya no se entiende como aquella canción pop perfecta de la casa sino como la búsqueda de algo más. La recuperación de Metal Machine Music 25 años más tarde no es casual. Viendo los últimos movimientos del estadounidense más bien se considera lógica.

Ayer en el Teatre Principal, con Lou Reed sentado con varias guitarras dispuestas a su lado para jugar con el sonido, y delante sintetizadores que le tapaban la cara, eliminando a aquella persona que alguna vez quiso imponerse en las proyecciones de la Exploding Plastic Inevitable, yo vi de nuevo el momento en que el artista presentó dicho trabajo a la industria con el objetivo de hacer callar a un verdadero rebelde como fue John Cale quien abandonó la Velvet por el choque de egos, por el rumbo que tomaba el grupo y sobre todo porque ya no aguantaba más la estupidez suprema de su compañero endiosado.

Así, Metal Machine Music, ahora en formato trío, contando con la intervención de dos alquimistas como Ulrich Krieger y Sarth Calhoun que tienen presente tanto el Free Jazz de Albert Ayler, como la evolución de la música minimalista, no deja de ser la obra en la que Reed le demuestra a Cale que él también sabe experimentar, aunque para ello tenga que beber precisamente de las amistades de su ex amigo, es decir, toda la escuela de La Monte Young y compañía, quienes a su lado Metal Machine Music seguirá siendo un trabajo bueno pero no tan rompedor como se vende.

Ayer Reed se parapetó con sus guitarras cambiadas por un técnico que le ponía la adecuada en cada momento sobre el regazo, para evitar cualquier achaque de la edad, y luego él se recreaba en los sonidos que su compañero Sarth Calhoun a los mil inventos electronicos endemoniados le aportaba, construyendo de esta manera un muro de sonido sobre el que andaba con elegancia y buen ritmo Ulrich Krieger gracias a la belleza del sonido del saxofón.

Concierto para el recuerdo para mí, como melomano, como seguidor fiel de Lou Reed y como conspirador barato de hipótesis de la CIA. Aún así, el sonido original de Metal Machine Music se conserva único en el vinilo, la versión actual en directo es una visión bastante accesible.

Foto | New York Times (concierto del año pasado en Nueva York)

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