Miguel Ángel Poveda León, más conocido por Miguel Poveda, ayer podía salir de dos maneras al escenario de los Veranos de la Villa 2010. La primera era defendiendo su último álbum, Coplas Del Querer (2009, Universal/Discmedi). Y la segunda era defendiendo un flamenco especial gracias al cual ha recibido todo tipo de reconocimientos de crítica y público.

Los primeros le adoran, ven en el barcelonés crecido en Badalona de descendencia murciana un artista único, de los más importantes que han salido en la última década en el flamenco (salvo los absurdos puristas que al no ser gitano…). Los segundos llenan sus conciertos y con apenas más de 15 años en la escena profesional de manera más activa ya le consideran uno de los más grandes. La prueba de esto último es el lleno absoluto del recinto, congregando alrededor de 2.550 personas que se emocionaron con Poveda.

Y no es para menos. El joven artista de 37 años salió en un principio solo. De fondo una mínima base ambiental sobre la cual él arremetió sin miedo una de sus canciones, con un porte tremendo, una manera de transmitir propia de los más célebres artistas del flamenco y sobre todo, una voz que modula cual saxo en manos de un virtuoso.

Miguel Poveda abordó el concierto a medio camino entre sus últimas coplas y sus discos anteriores, dejándonos casi dos horas entre fandangos, bulerías y demás palos del flamenco. En la primera parte del repertorio los cantos más populares del Sur hicieron su aparición gracias a las figuras del género: Antonio Mariena y Pepe Marchena, a quien Poveda les dedicó unas palabras muy inteligentes para que la gente dejase de elegir entre uno y otro y que se quedase con los dos. Después Camarón también se paseó por el escenario.

De Juanito Valderrama eligió ‘Rosa Cautiva’, una de las habituales en el repertorio del barcelonés. Dotó al tema de una emoción que a mí es lo que más me gusta de Poveda. La manera en que logra controlar la voz subiendo y bajando como si fuera lo más sencillo del mundo. Prologando las sílabas hasta hacerlas eternas para unirlas con otras que van apareciendo junto a la salida de las que están siendo entonadas. Un timbre que es grave y agudo con diferencia de segundos, logrando altos y bajos que dotan a los temas de ese arte flamenco que sigue cantando al amor y a sus amadas, en la mayoría de las ocasiones.

http://www.youtube.com/v/qv39zdqsEXM&hl=es_ES&fs=1

Tres Puñales’ fue de las más representativas del último disco, con una intensidad digna de himno. Ya para el final se dejó una de mis favoritas que yo conocía en manos de Carmen Linares. ‘Banderas Republicanas’ dio paso una de las ya representativas de Poveda, ‘Alfileres de Colores’, con todo el público viviéndola mientras que Miguel Poveda dio un recadito a Cataluña dedicándoles el tema taurino.

Debido a un inicio problemático en el sonido, con la guitarra de Juan Gómez ‘Chicuelo’ acoplándose y Miguel Poveda con un cabreo sin eliminar la sonrisa de la boca, el barcelonés nos regaló un final improvisado donde cayeron entre otros : ’Dime Que Me Quieres’. Y así, Madrid pareció por un momento Sanlúcar de Barrameda, donde este concierto hubiese sido una auténtica fiesta. Aquí se quedó en la parte del escenario y en un público siempre respetando la distancias.

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