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Miguel Poveda en el Teatro Jovellanos: apoteósico

Le han venido bien a Miguel Poveda los tres galardones que se llevó en los Premios de la Música que se concedieron el pasado mes de febrero. El de Badalona necesitaba ese empujón para pasar de ser uno de los mejores cantaores de este país a ser una figura de la música.

Irónicamente el empujón le ha llegado no con un disco de flamenco sino con uno de copla, de revisión de este género tan popular y a la vez denostado en el estado. Poveda cerraba el Festival de la Palabra que el Teatro Jovellanos de Gijón dedica cada año a propuestas musicales de distinto calado y estilos.

Al coliseo de la villa de Jovellanos le vino de perlas la concesión de estos galardones, pues eso ayudó, y de qué manera, a que se agotaran todas las entradas y el calor del público, el buen ambiente en definitiva, se sintiera nada más entrar en su hall.

Al lado de Miguel Poveda estuvieron Chicuelo y Joan Albert Amargós, que ejerció de director de todos los músicos: percusión, violín, trompeta y contrabajo, con los que forma una entente perfecta desde hace años y con los que ha creado una obra genial como es el doble álbum Coplas del querer.

Miguel Poveda estuvo enorme y, si me permitís, apoteósico en algunos momentos de gran exigencia vocal, imaginativo, versátil y dominando un género que igual no necesitaba una renovación pero que, sin duda, sigue oliendo a alcanfor. Esos temas de Quintero, León y Quiroga, Cabello y Freire, Ochaita y Solano o Perelló y Mostazo no eran desconocidos para él.

Las empezó a escuchar de pequeño, en la radio que tenía su madre y de ahí derivó al flamenco. Él ya había grabado en Suena Flamenco (Harmonia Mundi, 1998) una zambra de Quintero, León y Quiroga, ‘La niña de fuego’, que Manolo Caracol hizo suya. En esta disco hay zambras, pasodoble, rumba y coplas que inmortalizaron Marifé de Triana, Doña Concha Piquer, Rafael Farina, Antonio Molina, Juanita Reina o Miguel de Molina.

Además de arrollar vocalmente, Miguel Poveda logró mantener el nivel durante las más de dos horas de recital, algo que en los ambientes flamencos es generalmente difícil de encontrar en un cantaor. En ese tiempo a Poveda le dio tiempo a hacernos un viaje por las zambras, ‘Vente tú conmigo’, que popularizó Rafael Farina, y ‘Compañera y soberana’, que conocemos por Manolo Caracol y La Paquera de Jerez.

Hizo los tangos ‘Rocío’ y ‘Ojos Verdes’, las coplas ‘En el último minuto’ y ‘La bien pagá’, ‘Los tientos del cariño’ y ‘Los tres puñales’, en la que estuvo verdaderamente incomensurable y flamenquísimo, demostrando que es uno de los grandes y que en su carrera nos va a dar muchas más alegrías.

Al final, cantó ‘A ciegas’, la zambra que metió en la banda sonora de Los Abrazos Rotos, de Pedro Almodóvar, por la que su popularidad ha crecido como la espuma en todo el mundo. Y prometió cantar flamenco y esos fandangos supieron a gloria, lo mismo que ese ‘Sere…serenito’, la rumba que Camarón interpretó en la película ‘Casa Flora’, y ‘Te lo juro yo’, otra copla clásica de León y Quiroga, exquisita en plan piano-bar.

Sitio oficial | Miguel Poveda

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