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Mikal Cronin — MCII: adicción a lo simple

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Teenage Fanclub, Lemonheads, el canon pop, lo atemporal, lo blando y soft que es todo esto y lo absolutamente maravilloso también. MCII llega justo en el momento preciso para hacerte creer en los brotes verdes de la vida, listo para alegrarte el día. El “this music makes my day” que por tópico que parezca no deja de ser una realidad: hay canciones que se te enganchan a la mente para que tú te agarres a ellas cuando llegue el momento preciso.

Para MCII el momento es hoy y ahora, es siempre. El segundo disco largo de Cronin se viste de largo: frente al garage, que está en boga y por el que nadie le miraría mal, apuesta por el powerpop luminoso, eufórico, un punto melancólico porque, en el fondo, el pop, como género juvenil, siempre ha de serlo, necesita el drama ligero para funcionar.

I ve been starting over for a long time

I m not ready for another day

I feel, I feel renewed

Time is right, I m only getting older

I m not ready for the second wave

The way you ve seen it through

Y, además, lo hace sin ningún tipo de coraza, miremos los adelantos: ‘Weight’ y sus idas y venidas al piano, su ritmo, sus paraditas y sus arreones eléctricos, sus punteos. Mikal Cronin tendría que estar muy loco para no saber el pedazo de hit que se traía entre manos, así que ¿cómo renunciar a él? ¿Cómo no sentirse orgulloso de una de las canciones de la vida? Maravillosa de principio a fin, ‘Weight’ se cubre de gloria en un último minuto y medio con su falsete, su cacharrería pop para enamoradizos y una guitarra que lo contapuntea todo.

I’m pretty good at making things harder to see

And turning problems back to me

It’s not the way I want to be

Mikal Cronin, siempre a favor de lo clásico

Épica de teen angst justo en el ratito en el que el angst se te ha pasado y te viene el subidón, eso es también lo que había en ‘Shout It Out’, más powerpopera, más himnazo festivalero con palmas incluidas. ¿Para qué esconderla también? ¿Por el miedo a crear demasiadas expectativas? ¿Por su aparente (pero espectacular) normalidad en un mundo donde cotiza lo rato? No parece que Mikal Cronin, el mismo que en ‘Am I Wrong’ sigue al pie de la letra el canon del pop guitarrero y divertido, tenga problemas en reconocer que cuanto más apegadas a lo clásico mejor le lucen sus obras.

Cierto que ‘See It My Way’, más rockera, parece más prescindible hasta que el saxo le da un vuelco. Cierto también que el feedback está estudiadísimo y que la electricidad nunca corta, pero, qué queréis, MCII no engaña nunca: fijaos en el crescendo de ‘Change’, no hay nada más tópico que eso y, sin embargo, suena chispeante y vibrante como los mejores finales de Pulp… O como los de esa banda infravaloradísima que son Bitter Springs, que cuando se ponen también les salen tramos de este tipo uno detrás de otro.

‘I’m Done Running From You’ es muy Evan Dando: ligera, melancólica, pegadiza. En ‘Don’t Let Me Go’, gran balada, es fantástico oír cómo la voz de Cronin se quiebra y se debilita en medio del azúcar. Porque este disco no sólo vive de sus composiciones: ‘Turn Away’ sería más ramplona si al llegar al estribillo no pareciese cantada por un ángel nostálgico. El falsete de Cronin gana.

MCII es clasicote hasta en su final, ‘Piano Mantra’, balada al piano y violines con cambio épico en medio. Casi parece lo obligatorio, lo que tenía que ser. Cronin hace de lo tópico el trampolín hacia la belleza y “lo que tiene que ocurrir” nunca parece un corsé o una camisa de fuerza. MCII reafirma la necesidad de los discos aparentemente simples. Pura adicción.

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