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Aunque no muy lejanos, atrás quedan los tiempos en que Miles Kane tenía que demostrar ser algo más que el amigo con el que Alex Turner se había juntado para salirse un poco de sus Arctic Monkeys.

Con Colour Of The Trap ya demostraba su personalidad y su solvencia sin necesidad de apoyarse en el nombre de nadie, aunque para entonces sí que se dejase ayudar o apadrinar por Noel Gallagher.

Así que, una vez afianzada esa personalidad y sin demostraciones para escépticos que hacer, a Kane le llega la hora de la reafirmación, de ser él mismo aunque sea a costa de nuevas compañías, que lejos de ser malas, si que puedan suponer nuevos lastres en el sentido de dar que pensar que su sonido viene demasiado influido por el de otros.

Miles Kane, el hombre que no quería estar a la sombra de nadie

Pues bien, Miles Kane no debe estar muy de acuerdo con todo ello y desde el título del álbum, Don’t Forget Who You Are hasta la letra de ese mismo tema, con un claro “we won’t let our worries dictate who we are” dejan bien claro que él tiene bien presente quién es y que para nada representa a otros.

Declaración de principios que hace aguas cuando nos paramos a pensar seriamente que, un sonido con tan claros tintes de revival, tan anclado en el pasado, tan sesentero como el de Kane, ¿no viene influido por otros desde el minuto cero?

Y la verdad, estas cosas preocupan cuando uno no escucha más que a un imitador, que no aporta nada nuevo, nada que mínimamente despierte nuestro interés, al que le falte personalidad, pero el de Liverpool, incluso siguiendo la indumentaria y sonido de los de Liverpool por excelencia, sus paisanos los Beatles, sabe evitar como nadie ser un mero clon y aporta razones de sobra para hacer de su segundo álbum una meritoria continuación.

Así, aunque lo suyo sea la flema británica de manual, en este segundo esfuerzo, Kane ha sabido afilar las guitarras y endurecer su sonido, dejando caer todo lo superfluo y quedándo todo en un material conciso pero y efectivo que se acerca en ciertos momentos al glam rock y continua sobre todo por los derroteros más rockeros de su debut. De hecho, en este disco la influencia de Ian Broudie, de The Lightning Seeds, productor elegido para la ocasión, rezuma por todos y cada uno de sus poros, sobre todo en ese punch que se nota hasta en las baladas, pero puede quedar eclipsada en ciertos momentos como en ‘You’re Gonna Get It’, tras la sombra de Paul Weller, colaborador de lujo que ha puesto sus manos a la hora de componerla.

Don’t Forget Who You Are: la personalidad por delante

Y entre esas guitarras y estribillo, que desatarán la locura en más de un estadio, anda el juego, porque, aunque Weller sólo intervenga aquí y tocando el piano en ‘Fire In My Heart’, este corte es seguramente uno de los más significativos del álbum y uno de los pilares sobre los que se apoya el resto de la construcción.

Es en esa crudeza donde tenemos que buscar también los aires glam de ‘Taking Over’, un corte que bien podría haberse colado en el Suck It And See de los Arctic Monkeys, aunque con la voz de Kane tenga una personalidad completamente diferente.

Pero que nadie piense que no hay nada menos afilado que puede recordar a Colour Of The Trap que, sin ir más lejos, el actual single, ‘Don’t Forget Who You Are’ puede ser esa contagiosa canción repleta de la-la-la’s que todos veníamos esperando. De gancho va sobrada, y las guitarras no se regodean en oscuros lugares como hacen las de algunos de sus compañeros de tracklist.

Las rockeras guitarras de ‘Better Than That’ o ‘What Condition Am I In’ no pueden ocultar las contagiosa dosis de optimismo y las poderosas melodías pop hay tras ellas, mientras que cuando pongamos el oído en baladas como ‘Fire In My Heart’ y, sobre todo en ‘Out Of Control’, nuestra mente unirá los puntos sin problema con los de algunas de las más clásicas de Oasis, como ‘Stop Crying Your Heart Out’, saliendo incluso un poco más ese deje británico que el disco destila por todas partes.

Pero lo mejor lo seguimos encontrando en esos temas cargados de urgencia, de pensar poco y actuar mucho, y cómo salga; ya lo vimos en el primer single, ‘Give Up’, que tiene en su leve cambio de estilo su mayor baza, aunque su deje a lo “Kasabian sin electrónica” se nota también en ‘Tonight’, un tema que podría pasar desapercibido en el último disco de los de Pizzorno casi, casi hasta por la voz.

Al final, lo que encontramos en Don’t Forget Who You Are es la confirmación de Miles Kane sin ningún tipo de tapujo. El disco posiblemente no tenga los inevitables ganchos del debut, pero como conjunto se presenta todo lo sólido que deseábamos y ahondando en una música en la que, no por estar ya todo inventado, no quedan cosas capaces de despertar nuestro interés.

Lo que es más, y de lo que no todos pueden presumir con 27 años y una carrera de tan sólo dos discos, Miles ya tiene un estilo propio perfectamente reconocible; cualquiera de los temas de este segundo disco o de Colour Of The Trap se puede identificar habiendo escuchado sólo alguno suelto de los que ha firmado hasta el momento. Ahora sólo nos queda esperar que siga su camino y no se olvide de quién es más adelante.

Don’t Forget Who You Are, tracklist:

01. Taking Over
02. Don’t Forget Who You Are
03. Better Than That
04. Out Of Control
05. Bomb Shells
06. Tonight
07. What Condition Am I In?
08. Fire In My Heart
09. You’re Gonna Get It
10. Give Up
11. Darkness In Our Hearts

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