Monolord — Vænir

Asfixiante, opresivo, apocalíptico. Así debe sonar el Doom Metal y así suena el segundo disco de los suecos Monolord, un trío que con solo dos álbumes ya es considerado como banda puntera dentro de la escena extrema europea. Puede que a más de uno se le haya ido el hype un poco de las manos, pero poner en cuestión las virtudes de un pepinazo como Vænir (Riding Easy Records, 2015) es, como poco, una temeridad.

Herederos de la corriente más clásica del género, Monolord han decidido en este su segundo disco dar una vuelta de tuerca a lo mostrado en su debut, un álbum que a pesar de que no estuvo mal acabó cayendo en el olvido pues no logró confirmar lo que en inicio pareció prometer. Evidentemente el trío de Goteborg ha demostrado haber aprendido la lección, pues lo que su proyecto necesitaba era algo más de radicalidad, creerse en realidad que podían ser una de las bandas más monolíticas del Metal Extremo actual.

Monolord: una apisonadora que no podrás esquivar

https://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=3789490303/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=333333/tracklist=false/artwork=small/track=2685642573/transparent=true/

Y lo han logrado, vaya si lo han logrado. Ritmos paralizantemente lentos, tanto que acaban resultando hipnóticos mientras la saturación y la distorsión sonora se apoderan de la escena, comprimiéndola como la boa que asfixia a su víctima antes de lanzar la primera dentellada. Esquemáticamente todo resulta poco dinámico, riffs hipervitaminados que se repiten subiendo de intensidad de forma constante pero imperceptible, un bajo en afinación increíblemente baja que se convierte en el zumbido que desnuda nuestra defensa, una batería que no sale a la estridencia, que respeta el protagonismo adquirido por las cuerdas y las pedaleras y que empuja junto a ellas cuando llega el siempre presente arreón final.

Vænir es un time lapse en el que es tan brutal lo que sucede dentro como la vorágine que queda fuera

Monolord son como el mazo que golpea firmemente, sin pausa, mientras el clavo se va incrustando en la pared. Con un movimiento agresivo pero lento, subiendo en intensidad imperceptiblemente, dibujando un time lapse que refleja la vorágine que se produce alrededor y la opresiva quietud, brutal templanza que se encamina a un final irremediable. Una apisonadora que avanza lento pero de la que no podemos apartarnos, que nos marea con la vibración proviniente de las cuatro cuerdas, que nos despedaza cuando pasa por encima de nosotros gracias a un riff que se repite hasta el fin de los días.

Llegado el ecuador el álbum se enroca en su propia condición de obra de Doom Metal clásico, víctima de una repetición que no ofrece la recompensa del brutal cierre de los dos temas iniciales. Es ahí donde los suecos juegan la inteligente carta del aperitivo en forma de homenaje a Black Sabbath (‘Solitude’ es la referencia), limpiando el paladar y dejándolo preparado para el palto fuerte, un cierre de cerca de 20 minutos que es un grito agónico del que no podemos huir, un relato de épica agonía que recuerda a la vertiente más góticoromántica de Saturnus sin caer en la imitación del Doom realizado en la Inglaterra de inicios de los 90.

https://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=3789490303/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=333333/tracklist=false/artwork=small/track=2395218713/transparent=true/

Vænir llega a su final de la única manera posible, sin el colorismo mostrado el año pasado por Pallbearer a pesar de las lógicas semejanzas, encerrándose en una espiral de riffs que se retroalimentan desatando una tormenta Sludge que también hace guiños a Sleep o Yob. El segundo disco de Monolord no es el colmo de la originalidad pero es que ni lo necesita, el acierto se encuentra en la brutal sutilidad que dibuja, en cómo nos sumerge en una espiral de visceralidad que huye de la violencia, representándola de forma reposada pero sin que por ello pierda un ápice de fuerza.

8.3/10

Es posible que en próximos ejercicios a Monolord se les pida algo más de dinamismo, pero acudir a la ausencia del mismo como falla para lo recogido en Vænir hoy es una estupidez porque en su impasibilidad el Doom Metal mostrado por los suecos es incontestable, probablemente el ejercicio más sólido de este corte que vamos a poder escuchar este año junto al escándalo de Ecate, álbum recién lanzado por los italianos Ufomammut. Gran cosecha en cualquier caso.

Anuncios