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Morf — Kiddrama

Una de los mejores acontecimientos que le han ocurrido al Hip Hop patrio en la última década ha sido el difuminar sus barreras, antes opacas y cada día más translúcidas. Un cambio que ha propiciado la pérdida de complejos y abierto las puertas a nuevas apuestas, tanto en la influencia musical que desprenden como en sus versos. Actualmente, a ningún MC se le caen los anillos por mostrar su lado más sentimental ya sea con un todo enrabietado o, por el contrario, uno más tierno. La aparición de trabajos que toman estos senderos era algo necesario.

Lo ilustra Suite Soprano, pausados y sobrios; Cheb Rubén, escupiendo rabia; o Charly Efe con su impoluta letrística. Todos poseen una gran carga emocional aunque con diferente presentación. Morf juega en esa liga y lo suyo es la elegancia. Lo que no quita para que busque con Kiddrama (Hole in One Studio, 2015) lo que ya hiciera en sus anteriores referencias: hurgar en lo profundo de tu pecho.

La mirada afligida de The Sad Dealer

Sin ningún hilo conductor que no sea la pena y en gris -serán pocas las dosis de color que encontraremos- el MC muestra un gran abanico de escenarios en los que se desarrolla el LP. Ya sea en su interior, dando salida a sus complejos, o en situaciones del día a día. Además presenta un buen número de colaboraciones vocales, acompañado en nueve de los trece temas teniendo en cuenta que uno de los cuatro restantes es un skit; y en la producción, con diez nombres diferentes. Lo único que permanece inmutable es el filtro de la mirada afligida de The Sad Dealer cuando coge el micrófono.

Con tanta variedad es imposible que Kiddrama se haga pesado, pues es un continuo fluir de sonidos y estilos constantemente en cambio. El desfile de artistas permite un interesante contraste de perspectiva respecto a la misma imagen entre el invitado y Morf. Un detalle que abarca un mayor espectro emocional al no renunciar el resto de MC’s a mantener el tono que impera en el álbum, lo que refuerza la idea y la atmósfera gris. Otro elemento a subrayar es que haya decidido dar cabida a voces de fuera de su círculo habitual. No renuncia a sus hermanos musicales La Bohéme, que se encuentran al completo en distintos tracks, pero esta vez acoge a nombres como Le Fay, Julieta Cavalaro o Adriano Danzziani.

Entre agobios y penas, a lo largo de Kiddrama se cuelan otras ideas. La mayoría piezas de engranaje entre las barras más hirientes de las que destacan las que hacen referencia a la actividad profesional de Morf, que nunca ha escondido, y que se ha convertido en uno de sus recursos característicos si no el que más. Pero también lo hacen pequeñas porciones de alegría y de amor propio que enriquecen su concepto. Ya que de esta forma el LP no es solo llanto. Cohabitan junto a él aquellas dosis de color que anticipábamos, destellos de felicidad que se ensalzan como las posesiones más preciadas del artista, sus verdaderos tesoros que justifican tanta pena.

7/10

Para finalizar, es obligatorio volver tres párrafos atrás y refrescar que en tan solo tres de los trece temas podemos catar a Morf en solitario. Y es una verdadera pena porque coinciden en ser las canciones con más fuerza del trabajo. La triada formada por ‘P.U.T.A.’, ‘Skitdrama’ y ‘Kiddrama’ tiene un aroma distinto. En solitario demuestran tener una potencia superior al resto, logran superar barreras emocionales que las demás no pueden. Pero es que además, en conjunto crean ese hilo conductor que demandábamos al comienzo. Se retroalimentan, se complementan e incluso se referencian la una dentro de la otra. Forma una sinergia y un desarrollo lógico a priori inexistente. Por lo que tras ello se le queda a uno un regusto algo amargo, al pensar que un trabajo con mayor protagonismo en solitario que hubiera exhibido la profundidad que aportan estos tres cortes estaría volando en cotas más altas.

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