Motorama siempre han caminado entre dos aguas. Por un lado, sus mimbres miraban sin tapujos hacia el Post-punk más clásico, también el más domado, con especial admiración por Joy Division y la afectación lírica de Ian Curtis. Por otro, su endeblez y acercamiento pop al género, unido a guitarras suaves y delicadas, les unía de forma irremediable al género en sí mismo en el que se ha convertido Captured Tracks y, de forma más genérica, al Jangle Pop. De modo que tras Calendar (Talitres, 2012), el conjunto ruso tenía un interesante abanico de opciones a su alcance: ya fuera optar por un sonido más oscuro y atmosférico, por uno más ligero y pegadizo o por una mezcla más o menos consistente de ambos, tirando del mismo hilo que les había colocado en el mapa gracias a Alps (Talitres, 2010) y al ya citado Calendar. ¿Qué es Poverty (Talitres, 2015), su tercer LP?

Como en todo grupo no demasiado excepcional que se precie, una mezcla indecisa y poco definida de todo lo anterior. Siendo justos, hay que reconocer a Motorama como un grupo más elegante y exquisito que el resto de sus compañeros de generación. Por ahí podríamos colocarles al lado de aquellos Girls Names revitalizados tras su paso por el Garage más convencional, y que tantas de cal como de arena ofrecieron en The New Life (Tough Love, 2013). Motorama han optado por dar aún más preeminencia al bajo, a los sintetizadores y a la expiación oscura y levemente atormentada de su mundo interior. Poverty es más Post-punk que Jangle Pop, menos accesible que sus dos anteriores trabajos y, en cierto sentido, mejor. Por un motivo: define mejor al grupo que en sus excursiones por terrenos de todos y de nadie.

Al final alguien se acordará de ti

No implica esto, sin embargo, que su inspiración sea mucho más notoria que la mostrada en Alps o Calendar. A decir verdad, y esto sí es una mala noticia, Poverty sólo ha estirado una línea recta que amenaza monótona para futuras ediciones. Motorama apenas han crecido en lo sonoro desde su primer disco, cinco años atrás. Decíamos en 2012 que lo importante en esta vida, si es que semejante afirmación tenía cabida en un grupo de pop, era que alguien se acordara de nosotros diez años después. Poverty no va a hacer nada por remediar el olvido merecido que el tiempo tiene reservado para Motorama. Canciones como ‘Heavy Wave’ o ‘Red Drop’ son ejercicios deliciosos de clasicismo y patrón revivalista, pero poco más. Un caramelo azucarado que se funde en la lengua con demasiada rapidez.

6.6/10

La tonada Post-punk de Motorama es interesante, y, ante todo, funciona a corto plazo, porque es suave e inofensiva. No hay apenas segundas lecturas en su música, y su apuesta por un sonido más turbio, representada por su oscura portada, es sólo superficial. De fondo continúan los juegos de guitarra de Calendar, acaso más melancólicos, y los sintetizadores tan tensos como tiernos. Es muy complicado, si te manejas en los géneros mencionados en el primer párrafo, negarse al adorable juego que proponen Motorama. Las canciones funcionan casi siempre, especialmente aquellas tan inspiradas como ‘Impractical Advice’ o ‘Lottery’. Pero también es poco probable que Poverty pase por algo más que un ejercicio de estilo, agotado, como me ha sucedido a mí, a partir de la décima escucha. Yo, no obstante, no les exijo más: Motorama me valen aquí. Les quiero aquí.