Motorpsycho — Behind the Sun

Aparte de ser una de las bandas más prolíficas de la historia reciente del Rock Europeo, los noruegos Motorpsycho son maestros en esto de reinventar, ya sea a sí mismos o a los géneros por los que transitan. Prueba de ello son sus orígenes apoyados en el Post-Grunge de mediados de los noventa y la tendencia psicodélico-progresiva de la actualidad, una transición que, contraviniendo a lo mostrado en varios de sus discos recientes, ha tenido menos de alocado de lo que cabe pensar.

Sí, los actuales Motorpsycho son una banda capaz de revivir el Blues Rock de Cream, el Folk de Neil Young o la psicodelia de The Beatles de finales de los 60, incluso es capaz de hacerlo en un solo disco. Son una banda cuyo anuncio de nuevo lanzamiento conlleva la conjetura de cuál será el género clásico en el que se apoyarán para la ocasión. Son una banda que muta de género con la misma facilidad que un tránsfuga se cambia de chaqueta, con la misma facilidad que UPyD cambia de opinión al respecto de la organización del estado. Ahora bien, Motorpsycho es una de las pocas bandas capaces de hacer todo eso sin renunciar a su propia esencia, que la tienen, de hacerlo de forma tan natural, personal y coherente que nadie pone en duda que son una banda reconocible para la que el virtuosismo y el riesgo en la composición son una de sus muchas señas de identidad.

A inicios de este 2014 nos ofrecieron una nueva prueba de lo anterior aunque, por culpa de su desparrame creativo, no me he lanzado a hincarle el diente hasta hace solo unos días. Motorpsycho han lanzado la friolera de 6 discos en los últimos seis años, 6 discos en los que los lugares visitados han sido de lo más variopinto, y eso, a pesar de la garantía de que el resultado va a ser excitante, acaba superando a la capacidad de asimilación que muchos tenemos con su obra.

Y precisamente he tenido que mostrar reticencias a acercarme a su disco más accesible de los últimos años. No por ser menos arriesgado, pero sí por ser más fluido y coherente que los anteriores, los cuales contaban con el problema de caer en la excentricidad y el exceso con demasiada facilidad. ¿Quiere decir esto que Motorpsycho se hayan domesticado para esta ocasión? Tranquilos, nada más lejos de la realidad.

Lo que los noruegos nos muestran en Behind the Sun, a pesar de continuar en el álbum con la serie ‘Hell’ comenzada en el anterior, dista del desfile de riffs y cambios de óptica de The Death Defying Unicorn o de la ampulosidad de Heavy Metal Fruit, mantiene la tendencia a la jam que caracteriza a todo lo lanzado por la banda este siglo pero lo hace de forma mucho menos enrevesada y eficaz, huyendo de la artificiosidad de la que muchos les acusan y demostrando que, a pesar de su tendencia a la locura, no circulan en ningún momento sin nadie al volante.

Todo esto lo logran en un disco que es una gran ensalada de géneros (mezclados pero no removidos) que no esconde referencias y homenajes pero que destaca en todo momento por llevar el sello personal de Motorpsycho. Escuchando Behind the Sun es lógico acordarse de bandas como Hawkwind, The Beatles y hasta Neil Young, pero lo que los noruegos hacen va mucho más allá del homenaje, es una fidedigna adaptación de realidades distintas que acaban casando con una facilidad asombrosa.

Quizás sea inevitable también acordarse de iconos modernos del Rock Progresivo como The Mars Volta, en la faceta más setentera del álbum, o los Spock’s Beard de tiempos de Neal Morse en los compases más deliciosamente Pop, pero el poso que deja el álbum, de forma indudable, es que los noruegos son capaces de hacer que todos los ingredientes de la ensalada parezcan suyos. Para ello no solo se sirven de una perfecta labor de composición, en la que todo enlaza sin estridencias, sino que conjugan como hace mucho tiempo no veía virtuosismo y groove, demostrando que el aspecto técnico no sirve de nada si no viene acompañado de la capacidad de que todo suene natural, no impostado.

Las secciones instrumentales del álbum, a pesar de ser menos anárquicas que en discos anteriores, mantienen el virtuosismo acostumbrado (acompañado de una magnífica producción que resalta todo tipo de detalles), eso sí, demostrando en todo momento que las jams tienen una meta, nacen con un objetivo claro que, en cualquier caso, no las hace previsibles. Para ello se sirven tanto del Blues Rock como del Folk para construir sus desarrollos psicodélicos y progresivos, llevando a estos géneros de corte tan clásico a límites insospechados, tomando referencias que desdibujan límites y fronteras pero que en ningún momento pierden la lucidez.

‘The Promise’ y ‘Kvæstor (incl. Where Greyhounds Dare)’ son quizás los momentos más destacables en su individualidad de todo el disco, uno desde la deconstrucción de géneros como origen en el Blues Rock y el Prog setentero y el otro por ser una de las jams mejor compuestas de los últimos años, completa a pesar de apoyarse o estructurarse desde un homenaje a Iron Maiden (el cual descubriréis prestando atención al solo de batería del ecuador del tema) y cuya perfección se basa tanto en lo técnico como en lo estructural, huyendo de la posibilidad de convertirse en fuegos de artificio y estableciéndose, como sucede con el disco, en una realidad coherente y cohesionada.

8.1/10

Quizás sea un álbum al que algo menos de minutaje le habría venido de perlas, pero, precisamente, este es el peaje que uno debe pagar al enfrentarse a un disco de Motorpsycho. Los noruegos son una banda para la que no existe límites, de género o temporales, y eso convierte en ocasiones sus discos en una prueba excesivamente dura. Afortunadamente este Behind the Sun no es el caso, es un disco largo y complicado para alguien no muy amigo de las jams y los géneros clásicos, pero creedme, una vez hecho el esfuerzo de entrar en el juego, compensa.