Phil Elvrum es desde hace años uno de los nombres imprescindibles del folk contemporáneo norteamericano. Quizá el más imprescindible, tanto al frente de The Microphones como a partir de Mount Eerie. El año pasado publicó dos discos (Clear Moon, Ocean Roar) que en realidad son uno: ambos son dos caras de la misma moneda, obsesivos y turbados, el uno desde el folk y el otro desde el drone y el post-rock. Es el universo de Elvrum, en el que caben desde la tragedia lo-fi de Neutral Milk Hotel hasta los aires ambientales del Burzum más reflexivo. Phil Elvrum asusta en forma y fondo, pero su música guarda algo de redentor al mismo tiempo. El miedo es lícito pero también necesario. Y aquí hay a raudales.

Mount Eerie: es dark folk para todos los oídos

Hay pocos mundos tan fascinantes como los del folk marginal. Desde el dark folk de Tenhi hasta el neofolk de Rome, el sentido acústico de la música existe al margen de clichés y convencionalismos. Hay vida más allá de Bob Dylan. Phil Elvrum comprendió esto a la perfección cuando reunió a un conjunto de músicos a sus órdenes para dar forma a The Microphones. Entre los muchos discos que produjo en este periodo hay que destacar, inevitablemente, a dos: The Glow Pt. 2 (2001, K Records), y Mount Eerie (2003, K Records), último disco del grupo que serviría de germen para su posterior proyecto individual, homónimo. El primero de ellos es una totémica maravilla ante la que siento una perversa admiración.

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Entre sus costuras artesanales, Elvrum logró despojar de toda cacharrería instrumental el In The Aeroplane Over The Sea de Jeff Mangum para extraer tan sólo su grandilocuencia emocional. El resultado son canciones desnudas, sin armazón que las proteja de nosotros y que nos proteja a nosotros de ellas. El dolor, la ansiedad, la melancolía retratadas con dos o tres mimbres, campas ambientales y la quebrada voz de Elvrum. El disco que debía surgir cuando el folk pop perdía toda la luminosidad y se transformaba en un ejercicio de oscuridad sobrecogedor. Todo ello sin ser aún dark folk. No en vano, aquí The Microphones respiraban para ser juguetones con drones y trazos psicodélicos. Y el resultado es una absoluta obra maestra.

Dos años después, The Microphones publicarían otro disco soberbio, Mount Eerie, de cuyo nombre tomaría el suyo el proyecto en solitario de Elvrum. Mount Eerie como tal actuarán en el próximo Primavera Sound y cuesta creer que, a estas alturas, Elvrum se anime con las canciones de The Glow Pt. 2. Si lo hace siempre serán bienvenidas, por supuesto, pero la abultada discografía de su trabajo como solista no invita a creerlo. Ahí está el fondo de armario de Mount Eerie: discos de pura experimentación vanguardista como The Drums From No Flashlight (2005, P.W. Elverum & Sun), coqueteos con la electrónica en Eleven Old Songs (2005, P.W. Elverum & Sun) y acercamientos indisimulados al Black Metal Atmosférico en Ocean Roar (2012, P.W. Elverum & Sun). Todo ello pasando por alto sus trabajos de folk más convencional, por decirlo de algún modo, como Lost Wisdom (2008, P.W. Elverum & Sun) y Wind’s Poem (2009, P.W. Elverum & Sun).

El concierto de Mount Eerie en el Primavera Sound

Desgraciadamente, Mount Eerie no tocarán de noche. Su hora es algo menos sugerente: las 18.20, cuando mucha gente aún no ha entrado al Parc del Fórum. El sol de frente, un presumible calor. Bueno, todo impedimento es prescindible cuando está en la mano la posibilidad de disfrutar de las canciones de Mount Eerie. De disfrutarlas o de sufrirlas, en función de como interprete la música cada uno. La actuación de Elvrum será en el escenario ATP (también conocido en esta nuestra comunidad como escenario Calahorra), alejado del núcleo de escenarios y justo al lado del escenario Heineken. Será el sábado, por cierto, último día de festival en el recinto.

¿Solapamientos? A esa hora no toca ninguno de los grandes grupos que componen el cartel este año, pero al menos hay uno que podría ser doloroso: Betunizer. El trío de Valencia toca veinticinco minutos después en el escenario Pitchfork. El año pasado publicaron nuevo disco y es la mar de disfrutable. Por lo demás, en la misma franja horaria también tenemos a Adam Green & Binki Shapiro, a Hal Flavin, a Nils Frahm y a Orchestre Poly Rythmo de Cotonou.

El disco a escuchar: Clear Moon

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Junto a Ocean Roar, mi disco favorito del año pasado. Ambos forman un binomio estupendo. Tienen coherencia narrativa, por cierto. Como ya decía más arriba, el uno es el reverso del otro. Cuesta decir cuál es el tenebroso, en todo caso. Ocean Roar es la furia desatada de Elvrum, desarrollada en largos procesos instrumentales que van desde el Filosofem de Burzum hasta el trabajo de Popol Vuh, de quien hasta versiona una canción. El drone en su faceta más amable, el dark ambient, canciones que son puros caramelos envenenados como ‘Ocean Roar’ (coros de niños incluidos, en un trágico y deprimente desenlace), algo de post-rock por aquí, algo de psicodelia chunga por allá. Ocean Roar es una catarsis exagerada que contiene al Elvrum menos reflexivo. También es un disco visceral, y en muchos sentidos más accesible, pese al conjunto de etiquetas que lo pueblan, que Clear Moon.

Porque Clear Moon (2012, P.W. Elverum & Sun) es la sublimación de lo que Elvrum venía haciendo desde The Microphones hasta sus discos anteriores en Mount Eerie. Un disco de folk que mezcla pasajes ambientales y retazos post-punk. Un disco que podría pasar por apocalíptico sino fuera por la dulzura con la que Elvrum diseña cada uno de sus trabajos. Clear Moon es la mezcla definitiva, quién sabe si la mejor que ha hecho bajo Mount Eerie, de la oscuridad del alma humana, de lo depresivo y desesperanzado, con la dulzura y el lamento más lacrimógeno. Pese a todo, no hay que pensar en Clear Moon como un disco exhibicionista desde un punto de vista emocional, previsible o abusivo en sus recursos sentimentales. En abosluto. Elvrum maneja un puñado de composiciones sofisticadas, que se alejan de las obvias progresiones y se esconde en arreglos que son puñaladas en el corazón y una capa de oscuridad e inevitable impotencia que asusta.

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¿Cuál puede ser el resultado de trasladar un trabajo tan personal como el de Mount Eerie al escenario del Primavera Sound, máxime si tenemos en cuenta que lo hará con el sol de cara? Es un misterio, pero el debut de Mount Eerie fue un disco en directo grabado en Copenaghe. Elvrum no debe tener demasiado miedo al reto. Es posible que perdamos pare de la importancia ambiental de Clear Moon (‘The Place I Live’) en favor de una mayor importancia de la potencia noise de Ocean Roar. Estaría bien, a falta de grupos de Black Metal que el año pasado dieron un interesante espectáculo en el festival, que Elvrum recogiera parcialmente el testigo y se perdiera en los pasajes instrumentales más acertados de su último disco. Deberíais estar allí para comprobarlo.

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