Resulta fascinante el poder de atracción que poseen ciertos predicadores. Incluso cuando su discurso te pueda llegar a causar una sensación algo violenta, no puedes dejar de admirar sus gestos, de analizar cada uno de sus cambios de tono. El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre. Entiendes que se cree una fuerza enajenatoria grupal, que broten de sus bancos gente que se pone de pie en una convulsión mitad provocada por sus nervios a flor de piel, mitad premeditada sin rubor. Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza. Una vez acudes por primera vez al rito, superas la estupefacción inicial, dejarse llevar por el empuje de la secta parece la única salida. Nadar a contracorriente solo sería sinónimo de ahogarse en el mismo punto del que has partido. Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar. Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

Mount Eerie, su iglesia, sus fieles

Phil Elverum no es un predicador al uso. No utiliza la teatralidad, no abusa del histrionismo, no gesticula de forma ostentosa con la mano. Y, sin embargo, consigue entre los asistentes a los panegíricos que enuncia una sensación de creencia ciega. De confianza absoluta en que haga con nuestra estima lo que le venga en gana. Sauna (P.W. Elverum & Sun, 2015) es otro ejemplo de que el experimental, el folk algo más reconocible e incluso el indie rock de Mount Eerie en estos momentos raya cotas notabilísimas. Y en esta ocasión ha llevado nuestro estado de nervios hasta el límite. Los ha extrujado, se ha arriesgado con el formato maldito del doble LP y, seguramente, en algún momento su propuesta ha ido tan lejos que hay que estar un poco loco para seguirlo sin asomo de duda.

https://www.youtube.com/embed/oSH6PkResXM

Cuando, ya bien avanzado el disco, llegamos a ‘Spring’, su noveno corte, de casi un cuarto de hora de extensión, en torno al 10:22, Philip empieza a entonar un rezo desconocido. Asume su rol de líder espiritual tras una senda que seguramente conduzca a la catástrofe. Mucho antes al infierno que al cielo, eso está claro. Sauna ya ha navegado por terrenos que antes permanecían vírgenes a las pisadas del hombre. Enfundándose ese traje ocasional de Michael Gira y saliendo vencedor en los terrenos en los que nadie conseguiría ganar. Esos rezos a mitad de canción, tras minutos de ruido ensordecedor e irritante, tras la intro de coros robóticos y alienados. Algo más que mera música, un ejecicio de experimentación que, como casi siempre en Mount Eerie, tiene como resultado una victoria abrumadora. Es seguramente este corte, el más arduo y exigente de Sauna, el que me despeja las pocas dudas que me quedaban para rendirme ante él.

Sauna consigue un discurso muy uniforme en su sonido, en la producción del propio Elverum. A pesar del eclecticismo, todo se presenta como un ente indivisible y en lo que nada sobra

Y antes ha habido de todo. Como hemos comentado, mucho de experimental, pero también amplias dosis de folk-pop más amable, más para toda la familia. No podría culpar a nadie que salga huyendo tras el primer corte. Aquí la primera en la frente. Explorar la capacidad de cada uno y elaborar una rápida selección natural. La recompensa de los cortes de escucha más fácil llega pronto. El magnetismo pop de ‘Turmoil’ que recuerda, al igual que otras canciones de Sauna, a los presuntamente resucitados Grandaddy. O la delicadeza de ‘Dragon’, de la que cuesta creer que pertenezca al mismo disco que hemos empezado a escuchar un rato antes. Pero sí. Sauna consigue un discurso muy uniforme en su sonido, en la producción del propio Elverum. A pesar del eclecticismo, todo se presenta como un ente indivisible y en lo que nada sobra. Un discurso decidido y aparentemente irreflexivo, pero que conducido a través de esos órganos hieráticos de ‘Emptiness’ se revela como redentor.

https://www.youtube.com/embed/oat6GR4ugo0

8.1/10

De nuevo Jason Lytle asomando en la impetuosa ‘Boat’, al gusto de todos aquellos que han sido elegidos. Sauna se convierte en uno de esos discos que se alejan de lo común y que, como tales, a menudo pueden no ser comprendidos. Pero quizás sea mejor que la audiencia que te siga, más que muy numerosa, aparente ser muy fiel. Y el poder carismático de Mount Eerie parece seguir en plena forma, tras el también fantástico Ocean Roar o de Clear Moon. Instalado en la excelencia, en la que se ha comprado una parcela de la que parece ser ya propietario para siempre.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments