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Mount Kimbie — Cold Spring Fault Less Youth: sorprendente reciclaje hacia una música más orgánica

“Mount Kimbie Cold Spring Fault Less Youth” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/Mount-Kimbie-Cold-Spinrg-Fault-Less-Youth.jpg” class=”centro” />

Mount Kimbie ya dejaron muy buenas sensaciones en 2010 con su debut Crooks & Lovers. Tres años después y con los ojos puestos en este proyecto, para ver si seguirían por el buen camino, Cold Spring Fault Less Youth no ha hecho más que confirmarlo. Tras un buen paseo por el future garage y su expansionismo, con los correspondientes extras de otras ramas que los londinenses incluían, en este nuevo álbum Mount Kimbie reducen su paleta sonora, pero reciclan su música y aportan mejores acabados para las canciones que lo integran.

El salto a Warp y el abandono del (post) dubstep

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En 2010, Mount Kimbie se encontraban en el joven sello Hotflush, donde se encontraban entre otros, Scuba. Ambos deslumbrando y con un prometedor porvenir. Ahora se han consolidado como buenos productores. No obstante, los de Londres han pasado ahora a jugar en la liga de los mayores, debutando en Warp Records, casa de, entre otras divinidades, Aphex Twin, Squarepusher, Autechre, y jóvenes talentos como Africa Hitech o Flying Lotus. En este sentido, parece que todo está dispuesto para que acaben de explotar todo el potencial que irradiaron en su ópera prima.

Al igual que su ahora compañero de sello, Flying Lotus, en Mount Kimbie desde el principio apostaron por combinar ese future garage que venía del dubstep con sonidos erráticos propios del glitch y con gotas de IDM. En esta segunda entrega en formato larga duración, han optado por rebajar estas cargas y acercarse a un sonido más luminoso y con beats más marcados, lo cual no quita para que aún quede alguna reminiscencia de herencia dubstep o ambiente oscuro. Puede que haya sido el camino de dirigirse a Warp, pues con este trabajo se acerca a producciones que en ocasiones están en una órbita cercana a la de Rustie (también compañero de sello), donde hay gran peso de atmósferas portentosas y con notable vitalidad.

Con todo, en esa parte que queda de Crooks & Lovers, en la que los beats flotaban sobre tenues capas de garage, han sabido rodearse de un buen elemento para llamar la atención: King Krule, que de forma inminente debutará con su esperadísimo 6 Feet Beneath the Moon, y que da un toque de hip hop al disco. A este respecto, la combinación de ambos factores, tanto a nivel vocal como musical, no queda nada mal. De esta forma, aumenta la accesibilidad al sonido de Mount Kimbie, que sigue manteniendo las formas con respecto a su predecesor, aunque se echa de menos esa parte synth y más glitch que este poseía. Ha perdido en matices. Aun así, ha elaborado un buen trabajo que no representa ninguna piedra en el camino si analizamos en perspectiva su corta discografía.

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Su fichaje para Warp era algo lógico después de ese buen debut, en el que se acercaba al glitch hop y al wonky de Flying Lotus o Shigeto. Ahora, una vez en la casa de los grandes, ha reducido considerablemente el contenido dubstep, el que ha ido reciclando para dar cabida a sonidos más cuidadosos con el ambiente como lo es el future garage. Asimismo, se empapa de otros productores de su propia escudería discográfica y de otros artistas que al igual que él hace ahora, están o han estado en un proceso de reciclaje hacia un wonky más pulido tras superar la herencia dubstep (Rustie, Shlohmo). El resultado lo podemos ver en ‘You Took Your Time’, con ese sonido más cuidado y minimalista al que Krule pone voz por primera vez en el disco (y que asegura mayor gancho comercial) o en los ritmos apacibles y coloridos de ‘Break Well’.

Cold Spring Fault Less Youth, reduciendo el abanico sonoro

https://www.youtube.com/embed/6DboLHD4Tzg

Una de las cosas más interesantes del primer disco de los londinenses era su amplitud de miras a la hora de aplicar diferentes ramas de la electrónica (dubstep, future garage, wonky, IDM…). Esa dispersión apenas existe en Cold Spring Fault Less Youth, más allá de las estrechas y difusas líneas que delimitan algunas de estas etiquetas. Han decidido centrarse para definir un sonido de una forma más seria, y no está mal, a pesar de que se eche de menos algo más de oscuridad. Poco queda por tanto de esas bases de línea infecciosa que puede aportar el dubstep. Hay algún resquicio en la calma contaminada de ‘Sullen Ground’ y en ‘Lie Near’, donde sobrevuela esa atmósfera sucia que daba la bienvenida en Crooks & Lovers.

Con Cold Spring Fault Less Youth por tanto, Mount Kimbie se alejan considerablemente de los patrones de su ópera prima para centrarse en temas más orgánicos e intimistas, pero muy elegantes a la vez. Así lo atestiguan el corte anunciacolonias de adictiva caja de ritmos ‘Made To Stray’, de lo mejor del álbum, y la joya ‘So Many Times, So Many Days’ con su bajo señorial. Dominic Maker y Kai Campos han encontrado un punto intermedio en el que se encuentran a gusto, en el que pueden combinar la moderación y elegancia del future garage con la luminosidad del wonky, pero sin hacer de este algo épico y contundente. Para eso ya hay otros productores. En Warp, sin ir más lejos.

A primera escucha, es un trabajo menos elocuente con respecto al anterior, pero los cambios introducidos aparte de los musicales, como por ejemplo el utilizar ellos mismos su voz, son modificaciones que aportan un elemento que suma y no sobrecarga su música. En definitiva, se trata de un álbum que gana con las escuchas y en el que han hecho un aceptable reciclaje de su propuesta inicial, centrando la concepción del disco y sin tanta dispersión sonora. Aun así, a este le falta un poco más de cuerpo, no parece el paso lógico una vez consumado el debut.

“nota Mount Kimbie” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/nota-Mount-Kimbie.jpg” class=”derecha” />Es un buen trabajo, pero demasiado intimista para lo que ellos pueden ofrecer. Que esperáramos un álbum más ambicioso y con más matices no es óbice para ocultar su buen hacer a la hora de reciclar su sonido y sorprender, deformando este para convertirlo en algo más intimista que, lejos de aburrir, engancha.

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