Como todo grupo que surge de las cenizas de otro grande (al menos, en la escena alternativa nacional), — en este caso, The Sunday Drivers -, la ventaja que supone la atención extra respecto a un “debutante estándar” suele ir acompañado de un reverso, habitualmente punzante, que tiende a comparar al nuevo proyecto con el anterior, habitualmente palideciendo frente a él, y, aunque sea inconscientemente, disgustando (cuando no generando antipatía) al “fan veterano” del grupo primigenio. Lo voy a decir ahora para no llevar a error: Mucho no tiene nada que ver con Sunday Drivers, aunque compartan varios músicos.

Obviando a Jero Romero, que sacará disco en solitario (financiado de una manera original), a Lyndon Parish, enrolado en No Band For Lluvia, o a otros ex-miembros (como Julián Maeso, con proyecto en solitario), los otros miembros originales de Sunday Drivers, junto al que fue músico de apoyo en su última gira y miembro de Underwater Tea Party, Martí Perarnau (no confundir con el genial periodista deportivo), conforman un grupo de pop-rock añejo, de querencias retro-americanas y pretendidamente accesible.

Insisto en lo de accesible porque resulta algo capital en un álbum en el que no hay ni rastro de la solemnidad o ambición de trascender emocionalmente que había en The Sunday Drivers. Conservan unas guitarras protagonistas, pero que en esta ocasión habitan en simbiosis con los teclados de Martí, lo que los acerca a los Sugar Mountain más festivos, o a unos Deltonos juveniles. Y más subjetivamente me resulta inevitable la comparación (extramusical) con Taxi. Pensadlo: nombre “universal” y facilote, portada amarilla llamativa, pop-rock sin pretensiones, anteponiendo la parte lúdica antes que la emotiva (si, Taxi surge tras Real, un disco que, “para ser de Melon Diesel”, se aproximaba bastante a lo que estaban haciendo por aquel entonces grupos como, por ejemplo, Sexy Sadie), y con un grupo que surge como catarsis a la separación del grupo principal.

Tenemos por tanto, un disco ligero, afable y liviano si cae por tu reproductor, y apostaría tranquilamente por unos directos solventes y disfrutables, pero en estudio da la impresión de que quizá deberían haber esperado a tener más repertorio entre el que escoger para darle forma al disco, y resultar más convincentes, y no quedarse en esa apacible y moderada zona tibia. Veamos qué nos depara el futuro, pero al menos levantarse la losa del legado de The Sunday Drivers les ha sentado bien es una buena noticia, ¿no?

Escúchalo en | Spotify.

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