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Muchos de los caminos que empiezan en San Francisco cruzan el desierto (I): los orígenes del Stoner Rock

Grateful Dead, Blue Cheer y Black Sabbath, tres nombres muy distintos pero que tienen algo en común, una referencia que, en lo remoto del transcurso de los años, constituyen la semilla de lo que ahora conocemos como Stoner Rock, un género que se encuentra en su segunda edad de oro pero que no es más que la continuación lógica de los primeros pasos de todas estas bandas.

La interpretación actual de las constantes del género suelen llevar a equívoco, un equívoco que no se torna insalvable cuando acudimos a sus orígenes, pues aquello que Grateful Dead diseñaron era de una envergadura tan amplia que rehuye las limitaciones del género, lo cual implica que en la actualidad las fronteras se desdibujen, se tornen tan difusas que a muchos no les acabe de quedar claro qué es el Space Rock, qué el Rock Psicodélico y qué el Stoner Rock. No es mi intención pontificar al respecto de la batalla de etiquetas, así que permitidme ser menos concreto de lo habitual, mi intención es no dejar ningún nombre fuera.

Grateful Dead: la bandera de la primera psicodelia californiana

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Muchos os preguntaréis por qué Grateful Dead y he de reconoceros que aunque lo parezca, la inclusión de este nombre no tiene nada de capricho aunque sí mucho de padrinazgo casi accidental. Procedentes del Folk acústico que abanderase Bob Dylan, su paso a la electricidad les acabó derivando al Blues y al Jazz más vanguardista. Ésta combinación desembocaría inmediatamente en una versión cruda y visceral de la psicodelia que se venía desarrollando en el Reino Unido, dotando a la misma del espíritu contracultural que estaba en ciernes en la ciudad de San Francisco.

Sin embargo esto que hasta el momento podría parecer una ascendencia lógica, se rompería en lo sonoro ante la indefinición propositiva de la banda de Jerry García al mismo tiempo que la ascendencia ideológica se tornaba en imparable.

Estallido Hippie y San Francisco convertida de pronto en la capital de las vanguardias a nivel mundial. Grateful Dead jugando a ser Buffalo Sprinfield mientras el LSD y la marihuana se extendían a una velocidad vertiginosa. De pronto, Jerry García se convierte en líder espiritual de la contracultura musical mientras el técnico de sonido ‘Bear’ Stanley comercializa y experimenta con derivaciones de ambas sustancias psicotrópicas. El primero rehuía de su liderazgo mientras el segundo jugaría un papel fundamental para definir la psicodelia y todo lo que la rodearía en esos años.

El famoso Wall of Sound y la interpretación de la psicodelia como el sonido ideal para acompañar el consumo de sustancias psicotrópicas (algo así como la electrónica actual pero en versión hippie) significarían el germen no ya solo para lo que ha acabado siendo el origen etimológico de la etiqueta Stoner Rock, sino que su relación con el mundo de las drogas sería fundamental para la aparición del segundo de los nombres de este artículo, los también californianos Blue Cheer.

Blue Cheer: el eslabón perdido

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Y aquí es donde las cosas empiezan a ponerse interesantes. Cogiendo el testigo de los psicodélicos Grateful Dead y 13th Floor Elevators (pioneros en el uso de las drogas en procesos de composición y grabación), Blue Cheer se convertirían en abanderados de la nueva ola psicodélica que azotaría California en los años 1968–1973, adaptando el espíritu garagero de los inicios del género a la aspereza del Blues, tal como harían al otro lado del Atlántico Cream o The Groundhogs.

Muy enraizados en la escena Hippie de San Francisco, aunque su sonido difiriese bastante de algunas de las bandas icónicas de aquel entonces, la relación que mantuvieron en sus primeros pasos con Owsley Stanley de Grateful Dead iría más allá del haber compartido algún que otro canuto. Apadrinados por el ‘farmacéutico’ técnico de sonido (el nombre de la banda procede de un tipo de marihuana creado por él mismo), se alejaron desde un primer momento de los cánones que sonoramente se habían impuesto en la ciudad pero sin salirse del espíritu contracultural de la misma, acercándose más a bandas coetáneas como Steppenwolf o Iron Butterfly, combos con quienes también compartían pasión por la marihuana.

Toneladas de anfetaminas y LSD, poses desvergonzadas y puramente lascivas sobre el escenario y, sobre todo, una actitud contestataria nos indican que es en Blue Cheer donde se encuentran las raíces del Metal, aunque quedasen aún algunos años para que el mismo apareciese en la expresión que conocemos.

La primera formación de la banda, compuesta por el vocalista y bajista Dickie Peterson, el guitarrista Leigh Stephens y el batería Paul Whaley haría historia en su disco de debut por una interpretación de la psicodelia bastante fiera, con unos riffs con una abrasión nunca vista hasta el momento y unos tempos que lo colocan no solo como el disco de donde surge el Metal, sino aquel donde se encuentra el eslabón perdido que da vida al Stoner Rock.

Black Sabbath: los antepasados directos

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Y como no, la banda sobre la que gravita todo. Lejos, bastante lejos de San Francisco pero con la vista puesta en la ciudad más interesante del tercer cuarto de siglo. También provinientes de la escena psicodélica, aunque en este caso de la británica, esa que debe tanto a Los Beatles como al adoptado Jimi Hendrix.

Pero no solamente sería fundamental Jimi Hendrix para la existencia de uno de los cuartetos más importantes de la historia, sino que Blue Cheer serían una importante fuente de inspiración para ellos pues se dieron a conocer tocando versiones de los mismos en Inglaterra y la Europa Continental. Constantes similares a lo demostrado por el debut de los de San Francisco sería la carta de presentación del combo de Birmingham hasta que una casualidad cambiaría el devenir no solo de la banda, sino probablemente de la historia de la música.

De esta casualidad os hablaremos en otra ocasión pero no de su resultado, pues a consecuencia de la misma el cuarteto se convertiría en Black Sabbath, cambiando no solo de nombre sino también de prisma desde el que mirar la psicodelia, utilizando sus herramientas para colocarse en las antípodas del Flower Power que imperaba en San Francisco y que era norma junto a un Rock Progresivo que ya comenzaba a asomar la cabeza.

Y todo lo apuntado por el debut y por Paranoid alcanzaría su máxima expresión en Master of Reality y Vol.4, álbumes incomprendidos en su momento pero catalogados como algunos de los más influyentes de la historia. Riffs monolíticos, atmósferas opresivas y un vocalista icónico convertirían a Black Sabbath en la que muchos consideran la banda que dio inicio a la música extrema, obviamente salvando distancias lógicas con lo que vendría después.

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Ahora bien, y a modo de resumen, ¿qué tienen que ver estas tres bandas con el Stoner Rock? Partamos de la base de que el concepto Stoner procede etimológicamente del concepto ‘stoned’, que viene a significar colocado. Esto podría ser casual de no ser por el importante influjo que drogas como la marihuana tuvieron sobre bandas icónicas de este sonido como Blue Cheer y Black Sabbath, un influjo que no solo tendría presencia en la vida personal y creativa de las citadas bandas, sino que las mismas intentaron, con su música, crear en el oyente las mismas sensaciones que el consumo del estupefaciente.

Riffs gruesos y cargantes, tempos lentos o acelerados con mucha distorsión y efectos y atmósferás oscuras o embriagantes serían la tónica general del germen de un género que como tal alcanzaría la fama a mediados de la década de los noventa, una vez sofocada la vorágine grunge aunque aceptando que ambas escenas tenían puntos en común. En unos días hablaremos con más concreción de esto último que os cito y destacaré algunos álbumes icónicos de la primera ola Stoner Rock. Paciencia, ya queda menos.

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Muchos de los caminos que empiezan en San Francisco cruzan el desierto

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