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Mujeres — Aquellos ojos

Aquella mañana de verano me desperté, puse la radio, escuché que había muerto Fernando Arbex y pensé que aquello no tenía nada que ver conmigo. Es obvio que en aquel momento yo no tenía ni puta idea de nada, como comprobé apenas unas horas más tarde cuando un locutor (ya jubilado) le dedicó el programa y empezó a pinchar una sarta de temazos que me dejó con la boca abierta. Luego volví a comprobarlo cuando poco después otro locutor (ya fallecido: ojo a los referentes que gasto) empezó a pinchar otra ristra de jitazos de la época. Fue casi una epifanía, un “chaval, tú eres tonto” en cuestión de días: había toda una década de música española espectacular que yo me estaba perdiendo porque… bueno, porque sí. Definitivamente yo no tenía ni puta idea (tampoco tengo claro que la cosa haya cambiado mucho), pero Mujeres sí y este Aquellos ojos lo demuestra.

Mujeres saben lo que hacen

Hay muchos motivos por los que habitualmente una banda que en principio apuesta por el formato largo lanza un EP: para dar salida a algún descarte y con suerte sacar unas perras, para colaborar con alguna efeméride/evento/loquesea, para lanzar algo YA cuando el próximo disco aún está lejos de ser terminado para evitar que los demás se olviden de ellos… Y cualquier motivo puede ser válido si al final las canciones valen la pena, pero yo agradezco especialmente el formato EP cuando viene acompañado de una buena coartada, cuando tiene una cierta unidad en sí mismo, sea temática, estética o vaya usted a saber el qué.

Es el caso de Aquellos ojos, que los barceloneses (sí, ya sabéis, se llaman Mujeres pero son cuatro maromos) plantean como una pequeña isla dentro de su discografía, un artefacto que a pesar de convivir en la misma galaxia rock’n’roll supone una república independiente respecto a s/t y Soft Gems y muy probablemente también respecto a ese futuro y todavía desconocido tercer disco.

El espíritu garagero no desaparece del todo pero sí prefiere pasar a un segundo plano para dejar el protagonismo a un sonido sesentero, a una mayor querencia por el pop y los estribillos clásicos. Creo haberles leído alguna vez que lo que ellos hacían era “música vieja con zapatos nuevos” y desde luego que en esta ocasión la frase adquiere más sentido que nunca: de Los Canarios a Los Brincos pasando por otras muchas referencias de la época, Mujeres se permiten el lujo de entregarse al revivalismo viejuno sin complejos pero sin la nostalgia como objetivo: al contrario, aquí la historia sigue siendo la diversión y el único propósito, pasarlo bien.

Cuatro canciones, cuatro joyas

Sólo así se entiende que el tema titular, esa deslumbrante ‘Aquellos ojos’, esté más vociferada que cantada, con un toque gamberro y casi hooligan para recordar quién firma esto, con unos cuantos “oh yeah, oh yeah, oh yeah” y unos pocos “uo uo uo” para redondear un tema irresistible, infeccioso, imposible de escuchar una sola vez al ser descubierta. No perdáis el tiempo intentando encontrar una canción en castellano más redonda en este 2014: de momento, no la hay.

¿Hemos dicho castellano? Sí, y ahí está otro de los rasgos que definen a Aquellos ojos (el EP) como isla: después del pequeño mantra de ‘Salvaje’ y los escarceos de su primera maqueta, aquí Mujeres se entregan del todo a un idioma que sirve también de hilo conductor del resto de temas, bien lejos de poder ser considerados relleno. Casi perfecta es también ‘Sueña’, que junta a los Bravos, a los Beatles y a los Sonics para llevárselos de guateque, la más urgente ‘Eterno y normal’ y sus guitarras juguetonas, o ‘Aquella luz’, que cierra en lo más alto y dejando con ganas de mucho, de muchísimo más, dibujándote una cara de “esto no se puede acabar ahora” que, no lo niego, también tiene algo de frustrante.

Aquellos ojos nace de un descarte del disco anterior y acaba creciendo hasta ser algo realmente demoledor, algo que en apenas ocho minutos aparece, te roba la cartera y te abandona dejándote como un yonqui y suplicando más. Ojalá Mujeres nos hubieran regalado un disco entero como éste. Ése es en realidad su único defecto: tener sólo cuatro canciones, no doce. O cuarenta y ocho, que es en realidad lo que querríamos.

8,1

Mujeres — Aquellos ojos

¿Lo bueno si breve dos veces bueno? Hostias: a mí esto no me llega, yo quiero más. Pero si hay que conformarse y juzgar sólo lo que hay, cero pegas. Cero. Desafinado pero melódico, fiestero pero romántico, marrullero pero estiloso, un agradecidísimo paréntesis de una banda que pide a gritos su propio spin-off.

CARA A

  • 01. Aquellos Ojos
  • 02. Sueña

CARA B

  • 01. Eterno y Normal
  • 02. Aquella Luz

Lo mejor

  • Cuatro canciones perfectas, sin pizca de grasa.
  • Su reivindicación de lo ye-ye.

Lo peor

  • Se hace corto.
  • Se hace muy corto.
  • Se hace muy, muy, muy corto.

Mujeres en Hipersónica

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