“mum” src=”http://img.hipersonica.com/2013/09/mumhs.jpg" class=”centro” /> Lo de Múm tampoco es una historia nueva, ni la decepción que me ha supuesto escuchar Smilewound ha sido sorprendente. En realidad, decepción tampoco sería la palabra justa, pero desde luego el sabor de boca es agridulce. Un día conoces a una chica (poned en el ejemplo el sexo que deseéis), y lo único que consigues sentir es un deseo irrefrenable de llevártela a la cama durante horas, durante días. Que no salga de allí ni a palos. Te da exactamente igual lo demás. Recapacitas, tienes un momento para pensar en que igual se te está yendo de las manos, pero lo cierto es que el impulso es irrefrenable. La sensación es cojonuda, como lo fue con Finally We Are No One, o, ya menos, con Summer Make Good. Un grupo fresco, atractivo. Otro grupo islandés que hacía la típica música de los islandeses, pero profundamente bella. Un flechazo en el que de nada servía pararte a pensar, querías pasarte semanas con Múm en la cama, sin permitirle que pusiese un pie fuera de ella.

Smilewound: demasiado esfuerzo

El deseo, como casi todo en esta vida, se apaga. Ese impulso irrefrenable encuentra un final, se va extinguiendo. Empiezas por dejar que Múm salga unos minutos de esa cama en la que soñaste encarcelarlo para siempre, a tu disposición, listo para lo que necesitases, y un buen día te muestras aliviado cuando te dice que va a llegar tarde a casa. En el fondo, has dejado de echarlos de menos. Quieres volver a sentir, pero sentir no es algo que se razone. Smilewound es un disco que se esperaba con unas esperanzas quizás algo irreales. O quizás injustas. Las que te llevan a pedir que tantos años después la chispa se mantenga intacta. Sólo los elegidos pueden con eso.

El temor se acrecenta al escuchar ‘Toothwheels’, canción elegida como single (y casi como evocadora del diseño de la portada). Un tema bonito, delicado, amable… pero no especialmente emocionante. La especialidad de Múm, su punto fuerte, siempre ha sido coger nuestro lado más sensitivo y manipularlo desde la sencillez de sus construcciones. Comparado con muchos temas previos de la banda, la presentación de Smilewound fracasa. No estrepitosamente y no en todo momento, pero la sensación que queda es que se nos hace larga, que sobre todo el minuto final nos hace perder el ritmo. Y acabamos de empezar. Pero a posteriori nos damos cuenta de que es una constante. De que Smilewound nos exige tanto como nos ofrece. Que el esfuerzo que tenemos que hacer para cogerle cariño es a veces tan grande que nos cuestionamos si vale la pena. Si no será que, al final, todo el deseo se apaga.

Una sucesión de paradas y arrancadas

Mejor paradas salen otras canciones que en principio no estaban destinadas a acaparar excesivo protagonismo. En ese sentido ‘Underwater Snow’ es una auténtica delicia. Entre lo mejor de Smilewound sin duda. Flota la pregunta, la chorrada, quizás, de si algo tan simple como invertir el orden de esas dos primeras canciones hubiese cambiado casi por completo el disco. Exagerado, seguramente, pero al menos la forma de enfrentarse al resto seguramente hubiese cambiado. El caso es que ese terreno experimental en el que Múm se han movido toda la vida, ese de los ruiditos tan deliciosos como pueriles, y que siguen trabajándose nuestro amor en ‘When Girls Collide’, otro corte bastante acertado, de los que levanta el ánimo y reconforta, casi hace olvidar por completo, el mal sabor de boca de ‘Toothwheels’. Pero como decíamos ayer, no existe continuidad. En ese ascenso que se va trazando, en la mejoría sintomática del paciente, se interponen ‘Slow Down’ y ‘Candlestick’, prescindibles hasta la saciedad.

A partir de ahí, Smilewound nos pierde casi para siempre. Nunca deja atrás ese sube y baja. Esa de cal y esa de arena. Pero has ido perdiendo el interés, y si no te concentras muy mucho, ya casi no distingues entre las que te gustan y las que no. Entre las que consiguen conquistarte de alguna forma leve, como ‘One Smile’, o las que de nuevo te pintan la cara de indiferencia y bostezo, escúchese ‘Eternity Is The Wait Between Breaths’, bueno, o casi mejor ni la escuchéis. Y los valientes que sigan con Smilewound, encontrarán alguna recompensa: ‘The Colorful Stabwound’, que arracba bien pero va perdiendo fuelle, justo al revés que ‘Sweet Impressions’. Lograda, eso sí, queda esa ‘Wishtle’, interpretada de la mano de Kylie Minogue, que devuelve a Smilewound cierta decencia, algo perdida. No la suficiente para que Múm consigan cronificar nuestro amor. A veces la separación es la victoria.

Múm — Smilewound

“nota” src=”http://img.hipersonica.com/2013/09/notamum.jpg" class=”izquierda” />Trabajo que no va a devolver a Múm a la senda del éxito. Alguna canción notable mezclada entre la indiferencia. Un disco que quizás ahora convenza a algunos, pero que, irremediablemente, todos habremos olvidado en un par de meses. Y tampoco es la primera vez que les pasa.

* 01. “Toothwheels”
* 02. “Underwater Snow”
* 03. “When Girls Collide”
* 04. “Slow Down”
* 05. “Candlestick”
* 06. “One Smile”
* 07. “Eternity is the Wait Between Breaths”
* 08. “The Colorful Stabwound”
* 09. “Sweet Impressions”
* 10. “Time to Scream and Shout”
* 11. “Whishtle” (con Kylie Minogue)

Lo mejor

  • ‘Underwater Snow’
  • ‘When Girls Collide’
  • La colaboración de Kylie aporta una vidilla especial
  • Es un disco de Múm, siempre encuentras joyitas

Lo peor

  • Las joyas que puedes encontrar en un disco de Múm cada vez son menos
  • Varios temas serían mucho mejores si durasen dos minutos menos
  • El confundir lo experimental con lo intrascendente
  • Que antes nos ponían cachondos, pero ahora ya no

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