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My Dying Bride — Feel the Misery

La aleatoriedad rige con mucha crueldad nuestro universo y nos termina llevando a desagradables situaciones como que aquello que tan bien dominamos y día tras día hacemos sin que nada se tuerza de repente, como por arte de magia, no conseguimos que nos salga derecho de ninguna manera. Ese plato tan rico con esa salsa tremenda que te gusta tanto hacer un día te sabe a rayos, ese delantero de fútbol con altísima efectividad de cara a portería termina por no dar ni una en un partido cualquiera, un redactor de Hipersónica se atasca a la hora de hablar de un disco cuyo estilo domina y ha escrito tochacos sobre el mismo o ese artista que lleva toda su vida bordando discos entre buenos y muy buenos y que, repentinamente, ni clava ni los riffs.

En el doom gótico pocos ha habido con la sólida trayectoria que han ido siguiendo My Dying Bride hasta el momento. Banda imprescindible en el género compartiendo sitio en la cima con los mejores Paradise Lost y Anathema cuando tocaban dicho género, con una cantidad importante de discos donde la mayoría han oscilado entre lo notable y lo sublime. Su capacidad para lanzar discazos igual ya no se ha mantenido tan bien en los últimos tiempos, pero han aguantado dignamente todo sea dicho y por ello es comprensible esperar que en su duodécimo disco de estudio, Feel the Misery (Peaceville, 2015) todo siguiera igual, tanto en el sonido como en la calidad.

Pero la aleatoriedad es así de cabrona y así, sin una mayor explicación, vemos como My Dying Bride no han acabado estando a la altura ni siquiera de su nivel más reciente. La inspiración no les ha acompañado con los riffs, que dejan destellos destacables pero que no gozan de continuidad a lo largo del álbum, las canciones pasan sin pena ni gloria por nuestros oídos sin dejar huella en nuestra memoria, jugando muy en su contra la extensa duración de las mismas -sólo dos de las ocho no duran más de cinco minutos- y destacando en lo negativo la labor vocal de Aaron Stainthorpe. No por mal, sino por lo poco que transmite y encaja en un conjunto de sonidos que, dicho sea de paso, tampoco logra una interesante conjunción entre ellos.

6/10

Aun con todo, no hablamos ni mucho menos de un disco malo con Feel the Misery, pero si de uno muy poco llamativo y sólido que palidece en una discografía de la talla que nos ocupa. No creo que de repente My Dying Bride se hayan convertido en un grupo desinfado y que estén perdidos en su dirección musical porque siguen teniendo las ideas bien claras de a qué quieren sonar -doom gótico- y qué pretenden conseguir -buen doom gótico-. Sencillamente esta vez no lo han conseguido, probablemente porque les tocaba al haber estado jugando sobre seguro todos estos años. Quién sabe, lo mismo para el siguiente la aleatoriedad les da permiso para subir el listón

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