My Morning Jacket — Circuital: olvidar nos hace libres

“Llegará un momento en el que encontrarás cosas que no te gusten de mí, y me aburrirás y me sentiré atrapada“ (Clementine; Eternal Sunshine of The Spotless Mind)

En ¡Olvídate de mí!, el protagonista, Joel (Jim Carrey), se pasa la vida volviendo a lugares y situaciones en los que ya ha estado, sin saber que así ha sido. Su mundo es también el de Clementine, la chica de la que siempre se enamora a pesar de que intentan, de mil maneras, olvidarse. Lo repiten y lo recrean para conseguir mejorarlo, pero, en última instancia, queda claro que no se puede conseguir la felicidad sin aceptar toda la mierda que vamos a tragar, todas las trampas en las que nos vamos a meter.

My Morning Jacket son ahora, con Circuital, partícipes de aquel brillo eterno de las mentes inmaculadas, inocentes, al que el Alexander Pope dedicó el poema que le dio la idea al guionista Charlie Kaufman para crear el film. Si ha sido una decisión consciente o no es algo que podríamos discutir, pero el grupo ha arrancado unas cuantas páginas de su cuaderno vital para dar vida a un disco que no es el mismo, pero sí lo es. Y nos ha hecho arrancarlas a nosotros también.

My Morning Jacket: Dream a Little Dream of Me

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Dejemos el cine un momento y volvamos a la música. La falacia de “volvemos al sonido de nuestros inicios” para tratar de vender un disco de una banda que ha decepcionado a sus seguidores con un disco malo (o con varios), es una de las que siempre están presentes en la jerga promocional.

A My Morning Jacket hay que agradecerles que sigan mirando hacia adelante, a pesar de que sus últimos pasos hayan estado por debajo de lo esperado o, principalmente, Evil Urges. En Circuital, ellos no entonan el back to basics, hacen algo mejor: reconciliarse con su yo pasado y mirar al futuro.

Debe ser que todo en la carrera de My Morning Jacket ha sido cosa de tesis, antítesis y síntesis y que no había otra manera de ser. Evil Urges y Z eran muy opuestos a los primeros discos de la banda. Ahora Circuital ha conseguido convertirse en el islote al que llegan los puentes que, desde diferentes puntos de partida, trazaban sus anteriores álbumes. Lo mejor de todo en este caso es que Circuital, su quinta obra, se sostiene sin necesidad de mirar al pasado, ni a los errores ni a los aciertos.

I’m older, day by day
But still going back to my childhood way

Circuital: Espero ser lo que siempre quieras

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I’ll always be an alarmist 
Who’ll jump at a chance
Anything for romance!
I hope I’ll always be what you want

Porque en Circuital hay errores y aciertos propios, nacidos para este disco y de nuestra relación con el grupo. Como en ‘Olvídate de mí’, donde es inevitable caer en las mismas pequeñas fisuras e idioteces. De My Morning Jacket, por mucho que los ames, sabes que la relación que mantienes con ellos. El desprecio podría estar a la vuelta de la esquina, en algunos tics irritantes que han ido ganando con el tiempo (o que nosotros hemos sabido ver después). Pero lo maravilloso de ellos también.

Todo aparece desde sus primeros segundos: el comienzo de ‘Victory Dance‘ no puede ser más sugestivo. En nada, en diez segundos, My Morning Jacket han puesto las cartas sobre la mesa: “a partir de aquí”, parecen decir, “será territorio familiar, pero algo distinto a lo que recordabas, algo nuevo, al menos hasta que te canses de nosotros otra vez”.

Circuital‘, con su punteo, nos recuerda lo mucho que le gustaba a My Morning Jacket mirarse en los espejos de las bandas frágiles, antes de que decidieran apostar por un sonido mucho más stadium-rock, que también está presente en este tema. Esa lucha la han ganado como banda: sus temas suenan suyos, no los que quieren hacer pasar como de ellos.

Holdin’ On To Black Metal‘ es el desbarre que les permitimos. ‘First Light‘, el que no. Y el tono Beatles de ‘You Wanna Freak Out‘ no les acaba de encajar; se hace complicado pensar en ellos haciendo algo parecido a lo de Wilco en Summerteeth.

https://www.youtube.com/embed/LQBToBBig78

8/10

Pero es ‘Movin Away‘ la canción que une las piezas, la que nos hace saber que aunque todo vaya a desaparecer pronto, lo único que podemos hacer es disfrutarlo. Es la canción que nos debía el grupo desde hace tiempo, la que representa, una vez más, la capacidad de My Morning Jacket y los suyos para emocionar con casi nada. No, no seremos como esas parejas en los restaurantes ni Jim James y los suyos como esos grupos que vemos muchas veces, los muertos que tocan.