Nacho Umbert nos vuelve a atrapar con el adelanto de Familia

Hace 25 años mi hermana Elena y Luís lo dejaron todo por amor. No se enamoraron bajo la luz de la luna. Se enamoraron en la oficina, bajo la luz artificial.

Algunos, los más veteranos lectores del blog, se acordarán de Paperhouse, una banda barcelonesa de fugaz carrera que facturaron como despedida y cierra un único álbum, Adiós (Acuarela, 1996), que todavía es una joya del slowcore estatal. Su líder, Nacho Umbert, había colgado los bártulos después de aquello y regresó en 2010, también con la discográfica madrileña, con un disco grande, Ay…, de pop lo-fi. Una maravilla de sobresaliente que volvió a repetir un año después con No os creáis ni la mitad, la otra cara de la moneda con arreglos de Raúl Refree. El 20 de noviembre ha anunciado la salida de Familia, vía Fina Estampa, un nuevo elepé que presenta con un adelanto de rechupete: ‘Luz artifical’.

Ese pop lo-fi que conocíamos de Nacho Umbert, que ahora firma sin La Compañía, vuelve a florecer con la producción y arreglos de Raúl Refree. El tándem Umbert-Refree vuelve a funcionar a la perfección y me da que este disco, Familia, va a ser la sorpresa que esperábamos para cerrar 2015, un año en el que ha habido una buena cosecha de álbumes en España.

Nacho Umbert se reafirma como un gran contador de historias, transformando una historia cotidiana, el surgimiento del amor en el trabajo entre una pareja, en una canción de esas de pop pluscuamperfecto que pocos días te encuentras por el camino. Los arreglos del tema no sepultan sino que apoyan una composición excelsa. ¡Bravo Nacho, nos has vuelto a cautivar!

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