“Nada Surf” src=”http://img.hipersonica.com/2012/06/nada-surf.jpg» class=”centro” />

No es que no me considere un hombre de palabra, pero hay ocasiones en las que las circunstancias te llevan a posponer cosas a las que te habías comprometido y luego es muy difícil cumplir con tu cometido. Como dice el querido por estos lares @eurocero, “El día que me regaléis tiempo, tendré constancia”. Aprovechando la publicación del vídeo para el nuevo single de The Stars Are Indifferent to Astronomy, este Waiting for Something, además de hablar de él comprobaremos cómo le han sentado estos meses de retraso al disco.

https://www.youtube.com/embed/xwzMtlW5eMk

Supongo que cualquier excusa y guión son buenos para irse a rodar un clip a Ibiza (preferiblemente en temporada baja, que ya sabemos cómo se pone aquello de pastilleros y postureo en verano), pero nunca se puede subestimar un buen entorno para el lucimiento de una canción (ni viceversa). ‘Waiting for something’ demuestra que la fuerza con la que han afrontado este nuevo álbum ha revitalizado a un grupo que navega entre la indiferencia mediática y la fidelidad de una audiencia que ha acogido este álbum con entusiasmo.

¿Hay motivos para ello? Rotundamente, sí. Tras la anterior entrega de un disco de versiones (If I had a hi-fi), y el predominio de la melodía sobre la distorsión de sus dos anteriores álbumes de estudio (Lucky y el notable The Weight is a Gift), el arranque con ‘Clear Eye Clouded Mind’ nos devuelve a los 90, y compensan esa bajada de revoluciones entre su sonido en directo y su habitual delicadeza en el estudio. Ya no es únicamente cuestión de intensidad o distorsión; es la confianza extra con la que abren un disco en el que se reafirman y reivindican por encima de modas y tendencias.

Digamos que lo más saludable del disco es el acierto en el enfoque y la concentración con la que levantan sus canciones. Partiendo de una base rítmica encomiable, construyen pepinazos que no decaen, que se mantienen inalterables en un permanente uptempo, como ‘Looking through’, ‘The moon is calling’ o ‘No snow on the mountain’. Y cuando deben bajar las revoluciones, construyen evocadores medios tiempos (‘Jules and Jim’) y lánguidas preguntas retiradas (‘Let the fight do the fighting’) que no interrumpen la velocidad de crucero con la que discurre el disco.

Será la incorporación como segundo guitarrista de Doug Gillard, la producción de Chris Shaw, un gran momento de inspiración de la banda, o que ya han alcanzado el punto de veteranía adecuado como para manejar a su antojo todos sus recursos, pero pocos peros hay que ponerle al disco, más que la inclusión (¡y su elección como primer single!) de ‘When I was young’ o algunas todavía predecibles letras (‘Teenage dreams’). Ojalá todas las crisis de los 40 se solventasen de esta manera, y uno fuese capaz de desoxidarse con el entusiasmo y la energía de Nada Surf. Y todo ello, pese a que, como dicen en ‘The Future’, “the future’s made of dust / and we are all just rust in the machine”.

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