Poco o, mejor dicho, nada me habían interesado Nadadora hasta que salió su tercer larga duración, Luz, oscuridad, luz, un disco en los que ellos han tenido mucho que ver en su acabado final, y que publica el sello Ernie Producciones, el mismo que nos trajo lo último de Niños Mutantes.

Este compacto, del que en sus conciertos puedes hacerte con una preciosa edición en vinilo en carpeta abierta a un módico precio de 15 euros (ya me estoy arrepintiendo de no haber mercado una), es para mí uno de los discos nacionales de pop de 2010 y el pasado sábado lo presentaron en Oviedo.

Casualidades de la vida, el de esta banda gallega de O Grove que ha hecho su carrera en Jabalina fue el primer concierto que la gente de la promotora La Radio de Cristal organizó y ellos fueron los encargados de traerlos esa noche a la sala La Antigua Estación de la capital del Principado.

Si soy sincero, esperaba mucho más éxito en la taquilla aunque no me extraña habida cuenta de la inflación de conciertos que tenemos por estas tierras y lo siento tanto por el grupo como por los organizadores. No por ello la actuación de Nadadora no quedó mermada. Se generó un buenísimo ambiente desde los momentos previos y la actuación, de unos sesenta minutos, fue muy intensa dado lo reducido de la sala.

Tenía ciertas reticencias ante cómo funcionaría en directo este nuevo cancionero, tan rico en matices, con unas voces perfectamente empastadas cuando coinciden las de Gonzalo Abalo y Sara Atán, que sigue siendo una de las más misteriosas e interesantes cantantes del indie estatal, y un acabado sobresaliente.

Claro está, con el equipo de la sala, sonaron justitos, para mí las voces deberían haber estado más definidas, pero seguro que no fue culpa del quinteto. De todos modos, los nueve de los once temas de Luz, oscuridad, luz que tocaron en esta velada supieron a gloria.

Y en concierto, los de O Grove me siguen recordando a La Buena Vida pasados por el tamiz guitarrero de Los Planetas, pero también a otros nombres que seguro os atrevéis a apuntar, pop de guitarras candentes muy apropiados para una tarde como la del sábado pasado.

Comenzaron con ‘Antes de saberlo’, de su álbum de debut, Todo el frío del mundo (Jabalina, 2005), al que luego acudirían para hacer la delicadísima Incendio #3. Y casi sin paradas en otras estaciones, salvo ‘Septiembre no está tan lejos’, un temazo que incluyeron en su EP de remezclas, La química que nos une (Jabalina, 2008), y tres de las mejores canciones de Hablaremos del miedo (Jabalina, 2007), ‘Tú y cuantos como tú’, ‘El bosque’, otro de sus hits más claros cantado por Gonzalo, aquí con timbre similar a Nacho Vegas, y Sara, pelín torpe con la guitarra electrica, y ‘La electricidad en el hueso’, nos tocaron su nuevo material.

En directo me siguen pareciendo pelín ñoños, pero de ahí a insulsos hay un abismo, y sí su pop, ora shoegaze, ora emocional, quedó endurecido por momentos. ‘Deshazte de mí’, ‘Me llamaréis asesino’, ‘Sara dice’, ‘1987’, y al final ‘Una nueva vida’ y ‘Siempre’, redondearon una actuación muy notable. Nadadora siguen buscando su sitio y seguro que lo van a encontrar.

MySpace | Nadadora

Fotos | Víctor Rodríguez en Flickr

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