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Naðra — Allir vegir til glötunar

Incluso aunque escuche montones y montones de discos como parte de mi labor aquí en Hipersónica, al final siempre sale algún disco que me deja tan asombrado que hasta me quedo sin palabras. O temo que las palabras que emplee no se ajusten a lo perplejo que me dejan ciertos trabajos, que no alcancen la magnitud necesaria para ensalzar bolas de sonido que se expanden ante tus ojos y que te envuelven por completo. Que esos mares de guitarras que bañan tus oídos con ferocidad y con maestría no estén lo suficientemente alabadas.

Y aquí me hallo, intentando articular palabras y oraciones para dejar patente que un grupo como Naðra han sido capaces de dejarme los ojos como platos con su primer álbum de larga duración. Quizá lo más apropiado sea comenzar por el principio, valga la redundancia. Este conjunto islandés son debutantes, aunque no unos novatos porque su actividad se remonta hasta 2008. Su primera referencia fue una demo lanzada en 2014 y, entre medias entre esa demo y el disco que hoy nos ocupa, la parte instrumental de este grupo se juntó con otro nombre, sacando el año pasado su debut haciéndose llamar Misþyrming.

Naðra, impetuosidad y corazón

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Casi se podría decir que aquel Söngvar elds og óreiðu (Terratur Possessions, 2015) fue como el aperitivo de lo que estaba por llegar. Aquel disco de los islandeses cosechó unos cuantos aplausos entre voces respetadas dentro de la escena underground blackmetalera, aunque las escuchas que le di a dicho álbum no consiguieron levantar tanta pasión en mí. No sabría explicar por qué, siendo un disco con no pocas facultades para gustarme, igual que me siento incapaz de explicar cómo si un disco como el de Naðra es capaz de volarme los sesos de esta manera.

Cumple con los requisitos necesarios para que una obra no muy innovadora impacte enormemente: emoción a raudales, un corazón apunto de salir despavorido por la garganta y, sobre todo, canciones con mucho que decir

Pero eso es así, me podría pasar horas y horas recorriendo las cuatro esquinas de Allir vegir til glötunar (Vánagandr, 2016), quedándome a vivir entre sus poderosas y titánicas guitarras, alucinando con los alaridos de su vocalista. Su propuesta no se podría calificar como rompedora dentro del sonido black metal -es más, sigue bastante a rajatabla los cánones y preceptos básicos del género- pero sí cumple con los requisitos necesarios para que una obra no muy innovadora impacte enormemente: emoción a raudales, un corazón apunto de salir despavorido por la garganta y, sobre todo, canciones con mucho que decir y construidas con mucho oficio y destreza.

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8.5/10

Y tampoco hace falta perderse mucho más explicando un disco que, en cierta manera, se explica por sí mismo. Ya sé que es febrero, que igual es demasiado pronto para emocionarse de esta manera con un disco, pero no lo puedo evitar, Allir vegir til glötunar me tiene completamente conquistado. Desde el abrumador arranque en ‘Fjallið’ hasta el magistral viaje final con ‘Fallið’ vemos como los islandeses se dejan la piel, destruyendo sus instrumentos con impetuosidad, dejando momentos imborrables en nuestra memoria a base de riffs tremendos y desesperanzados gritos. Naðra opositan muy fuerte al galardón de mejor disco de black metal del año. Es pronto, les puede salir mucha competencia, pero han dejado bien alto el listón, sin duda.

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