Todavía no me he acostumbrado a escuchar a Najwa cantando en castellano en El último primate. Supongo que lo del idioma será lo de menos y lo que verdaderamente me chirría es el cambio de estilo, pasando de la electrónica a ese pop empalagoso que normalmente intento esquivar en cuanto lo huelo.

Sin embargo con ella, y sin entender el por qué, siempre me siento obligado a insistir una y otra vez. Tengo todos sus discos, que han sonado tanto que parecen la banda sonora de mi casa, he visto todas sus pelis que he defendido ante todos aquellos que dicen que no sabe actuar y no me he perdido ni uno de los conciertos que ha dado en la ciudad en la que se crío. ¿Estaré obsesionado?

En todo caso lo estaba, esta vez lo he intentando pensando que era sólo cuestión de tiempo y que me acabaría atrapando, pero he llegado a la conclusión de que cuando recoge esa piel de la lavadora se equivoca de animal.

Mucho más dócil, más cercana a Mecano que a aquella cabeza rapada en la que se leía un Void e iba de la más fiera y underground de la ciudad. Podía haberse solucionado si la parte final de la canción hubiera llegado antes y el resto sólo fuera un vacile, si descargara desde el principio esa rabia sin habernos dormido antes, pero cuando parece que la cosa empieza a funcionar va y se acaba.

Creo que con el paso del tiempo Najwa ha terminado convirtiéndose en uno de esos gatos persas que lo único que hacen es adornar tu salón. Al menos todos estaremos de acuerdo en que lo que siempre se le ha dado fenomenal es posar y que el título de su último disco es muy acertado porque sigue igual de mona.

Vídeo | YouTube

Sitio Oficial | Najwa

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