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Neil Halstead — Palindrome Hunches: sobredosis de hipersensibilidad

Neil Halstead, a quien conocimos como pieza fundamental en los shoegazers Slowdive y nos arrebató el corazón con el dream pop Mojave 3, ha ido acotando su propio espacio musical hasta los terrenos del folk-pop, un folk-pop moldeado con sobredosis de hipersensibilidad en su última entrega, Palindrome Hunches.

Palindrome Hunches, un sobresaliente cancionero intimista

Es su tercer álbum en solitario y en él la máxima menos es más se cumple. Guitarra acústica, voz, contrabajo, violín y piano son los instrumentos básicos que dan forma a un sobresaliente cancionero intimista grabado con The Band of Hope, una serie de amigos de Halstead procedentes de Wallingford, a las órdenes de Nick Holton.

Aprovechando el parón de Mojave 3, cuyo último disco fue Puzzles Like You (2006), a Neil Halstead le ha dado tiempo a publicar dos trabajos: Oh! Mighty Engine y Palindrome Hunches (2008). Pero a diferencia del anterior, en éste parece que ha querido erizarnos la piel en su relajada escucha.

Aunque bien visto, la evolución de Halstead no ha extrañado a nadie. Perfectas armonías vocales, esa guitarra acústica que te traslada a un campo verde recién segado y unas letras muy líricas que emocionan pero no son ni ñoñas ni faltas de energía.

Letras que hablan de sentimientos, del amor, la pérdida, la añoranza, los sueños o el futuro incierto, aunque el tema que da título al disco habla de algo tan difícil de aceptar como el perdón. Esas canciones transmiten una rara serenidad que solo encontramos en obras como las de Kings of Convenience y los dos temas que escuchamos como adelanto, ‘Spin The Bottle’, un lamento sobre una ruptura pasajera, la obsesiva melancolía del primer single, ‘Full Moon Rising’ (Soundcloud), y la amarga ‘Tied To You’, ya nos indicaban por donde iban los tiros.

‘Digging Shelters’ (Soundcloud) es un buen corte para abrir boca. El dream pop de Mojave 3 elevado a la enésima potencia con esa combinación de voz, guitarra acústica, piano y violín enternecedora hasta para los corazones más duros.
Y tras esa apertura se nos abre una caja de Pandora de canciones en esa misma línea, sin caer en la repetición o en el hastío en ningún momento. Sea la meliflua y folkie ‘Bad Drugs & Minor Chords’ o esa pieza introspectiva que es ‘Wittgenstein’s Arm’

9.2/10

El caso es que con muy pocos mimbres se puede tejer un cancionero que puede que sea demasiado lírico, sí, sobre todo, el tema ‘Love is a Beast’ o la propia ‘Palindrome Hunches’, o pasado de azúcar ‘Sandy’ o ‘Hey Daydreamer’. Lo que sí tengo claro es que este es mi disco de pop de 2012.

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