“Neil Young & Crazy Horse, portada de Americana” src=”http://img.hipersonica.com/2012/03/neil-young-&-crazy-horse.jpg" class=”centro” />

¿A quién quieres más, a papá o a mamá? es una pregunta muy aplicable a la carrera de Neil Young: ¿cómo le prefieres, acústico o eléctrico? Cada nueva canción que Neil Young añade, cada nuevo disco que saca, añade razones para uno y otro bando. Que sí, que me gustan los dos, pero ¿cuál prefieres? Si me hacéis la pregunta acerca de su etapa en los últimos años, no tengo dudas: eléctrico. Y Americana, el regreso con Crazy Horse, sólo podía ser así.

El último disco que me encantó (y hago hincapié en “encantar”, que va más lejos que “gustar”) de Neil Young fue precisamente Living With War: por canciones, por ambiente (esos coros a lo “el pueblo unido jamás será vencido”) y también porque era mucho más sutil de lo que aparentaba… Es una senda que Young ya ha recorrido solo o acompañado, y que ahora en los adelantos de Americana, su disco de versiones folk, está presente una y otra vez.

La última canción en llegar como adelanto es ‘Clementine’ y, junto a las otras dos, confirma la buena línea del disco y las ganas de escucharlo por completo. Si se ha filtrado, lo desconozco y tampoco estoy impaciente: cuando lo tenga en mis manos, estará bien.

‘Clementine’ es justo lo que podría esperarse de un disco de Crazy Horse con Neil Young. Es rotunda, es poderosa y es un déjà vu sano. ¿Perdonamos cosas porque sí o porque las canciones se lo merecen? ‘Clementine’ ni siquiera hace que te plantees algo así.

Tampoco ‘Jesus Chariot’, aún más intensa. Con esas guitarras maltratadas, sucias, con esas voces unidas, con esos solos tan poco exhibicionistas… Es la canción ideal para ponerle banda sonora a estos días en los que, personalmente, siento más rabia que pena por todo lo que hay cerca (en lo personal y en lo social). ¿Que es larga? ¿Que se repite? Pues claro, es Neil Young, y lo es CON Crazy Horse

Dos y medio de tres, digo en el título, porque ‘Oh, Susana’ no me dice demasiado, me sobra canción delante y detrás y, para colmo, mi cabeza hace un extraño bucle y cuando Neil pasa a cantar el “Susana…”, me parece que fuera a entonar el ‘Venus’ de Bananarama:

¿Qué queréis que os diga? ¿Que no hay razón? Ya, pero a veces las cosas como oyente funcionan así. Hablaremos con calma cuando llegue el momento de hacer la crítica.

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