La pre-adolescencia está terriblemente infravalorada, quizás por la misma razón por la que la adolescencia se ha convertido en el mito de la rebeldía. Parece que no nos hiciéramos personas realmente conscientes hasta esos años en los que nos enfrentamos al mundo, en los que tocamos la moral y nos creemos especiales y más libres. Lo curioso es que, en realidad, es mucho más fácil ser del todo libre cuando eres un niño: es más fácil pasar bajo el radar y, también, no importa demasiado que hagas “cosas de niños”. De eso va la música de Neverever, grupo de Los Ángeles que debutó en 2010 en Slumberland y que en 2012 ha lanzado el brillante Shake-a-Baby EP.

Los sobrinos de Joe Meek

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Slumberland es un sello que, además de tener buen gusto, tiene la capacidad de dirigirse guiandose por aquello de John Ford y Liberty Valance, “cuando los hechos se convierten en leyenda, imprime la leyenda”. El mito de esta banda, Neverever, y de su debut, Angelic Swells, es el de quienes componen las canciones: Jihae and Wallace Meek, sobrinos de Joe Meek. El imprescindible, apasionante y talentoso Joe Meek, el que escuchó un nuevo mundo y quiso hacerlo realidad.

El mito también es que los Meek se encuentren con un camionero y su amigo en un arcén de Malibú para seguir rebuscando entre el pop 60s. Para cantar sobre los sueños de verdadero primer amor, sobre el día de tu boda; sueños como los que escribían, ¡hace 50 años!, gente que ya hacía tiempo había dejado la adolescencia atrás. Todo es leyenda.

Shake-a-Baby EP: todos cantamos de lo mismo

Volved sobre nuestros pasos y poned de nuevo ‘Wedding Day’. ¿A quién os está recordando la canción? Depende de vuestro bagaje y de vuestro contexto. Algunos diréis que tiene el pulso del ‘Last Nite’ de los Strokes; otros, que Blondie se sacaron unos cuantos hitazos de este calibre en su mejor momento nuevaolero. Quizás otros penséis en Bow Wow Wow con el cuerpo enterrado en la arena. Los que sabéis mucho de finales de los 70 recordaréis por la voz a Kirsty MacColl.

Y si seguís escuchando el EP de Neverever, cada nombre que se os aparezca por la mente va a ser en esta línea: en la de la gente que importa si de lo que se trata es de que te canten de manera divertida y emocional el reto de soñar, el ideal de permanecer siempre joven y fresco. Young and Dumb, titulaban los propios Neverever uno de los hits de su debut. (No, en serio, pinchad el enlace, escuchad la canción).

Neverever son un poco Eddie Cochran y un poco indie canónico. Son una joyita que se concentran en durar menos de tres minutos y medio, y que pueden arrimarse a los primeros Beach Boys si hace falta. Repito: toda la gente que importa. Venga, hombre, que ‘Venus’ es para echar una lagrimita de felicidad y no la tenemos colgada en ningún lado.

 

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