New Order — ‘Blue Monday’: treinta años partiendo la pana

Un himno atemporal.


El pasado siete de marzo ‘Blue Monday’ cumplió treinta años, uno de los hitos de New Order y una de esas rupturas de mercado que supuso mucho para la música popular, sobre todo en el ámbito electrónico. Blue Monday es una de esas canciones eternas que nunca se gastan, y muy al contrario que ese ‘blue monday’ que dicen que es el día más deprimente del año, la obra maestra de New Order ejerce de levantamañanas, de jitazo para despedir la sesión o de inyección de energía. Lo que necesites.

Un himno atemporal

New Order lograron con Blue Monday construir uno de esos himnos que, treinta años después, sigue funcionando a las mil maravillas en los sets de cualquier dj, desde los antros de tu barrio en los que sólo os juntáis cuatro gatos, hasta festivales de carácter internacional con artistas de primer nivel ejecutándola. Los beats tan marcados son ideales para partir la pana en directo. Es increíble lo bien que sigue encajando en sesiones de hoy en día. Y la gente, continúa flipando, treinta años después. Lógico:

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Se suele decir que sin New Order, los rockeros seguirían escuchando rock. Si bien esos rockeros ya empezaron a sentir devoción por los teclados que venían de la new wave, con Blue Monday y las puertas que esta abriría al acid años después, New Order quedarán para siempre recordados no sólo como el grupo que se sobrepuso a la muerte de un icono como Ian Curtis, sino como ese grupo que sirvió de nexo para unir al público de guitarra, a los emigrantes del post-punk y a los devotos que sucumbían irremediablemente a los sintetizadores que inundaron de fiesta, drogas y hedonismo los ochenta del famoso Madchester.

En 1983, año en que ve la luz el single, New Order, aunque instalados en el synth pop, aún tienen algún destello post-punk del que irían desprendiéndose progresivamente. Antes de que Power, Corrupt & Lies vea la luz, la banda crearía en ese 12″, uno de los pepinazos más exitosos de la música electrónica de los últimos treinta años. Siete minutos y veintisiete segundos para la historia. Ese doble bombo machacador que arranca Blue Monday ya es sinónimo de histeria en directo, de subidón, de quedarse con el culo prieto. Una base imponente con un ritmo muy marcado que sólo podía ir a más, como hacía este loop, significaba éxito. Desde este prometedor inicio hasta los efectos sonoros que se van añadiendo progresivamente a una base tan simple, de electrónica tan básica, acaban por confluir en un todo que es arrollador. A pesar de que la arquitectura se basa en efectos muy primarios si lo escuchamos hoy en día, lo cierto es que les salió una canción visionaria, que además rompió moldes por no limitarse, por ejemplo, a una estructura básica donde hay un estribillo.

Las claves de Blue Monday


En este sentido, ‘Blue Monday’ ni siquiera sigue una estructura bastante más socorrida para garantizar el éxito en la pista hoy como pueda ser a, a+b, a+b+c, donde cada letra representa un efecto o sonido que progresivamente se va acumulando para finalizar con un gran éxtasis. Y también tienen la culpa, cómo no, arreglos de instrumentos propios de la música no electrónica. El resultado es esta bomba que da igual que hayas escuchado mil veces, porque la forma en que está diseñada no cansa, con ese secuenciador infinito en la base que podría pegar con cualquier cosa. Ocurre algo parecido con el ‘I Feel Love’ de Donna Summer, son canciones que puedes poner en cualquier set mínimamente decente de fiesta o de electrónica y no desentona. De hecho, aún hoy se pincha mucho, porque esas bases fáciles de enganchar con otras canciones es sinónimo de petarlo en un festival o, más a pequeña escala, cantar a capella en el pub de la esquina con tus amigos, alzando la cerveza.

El bajo post-punk de Peter Hook, la percusión asesina, los cambios de ritmo de los sintes, los coros que se fusionan con ese ambiente que va impregnando la parte que precede a la sección vocal… No es de extrañar que se convirtiera en el 12″ de doble cara (la otra canción es ‘The Beach’), más vendido en la historia de la música, lanzado por una discográfica independiente. Logró llegar al número 1 en las listas de indie del Reino Unido (vendiendo más de un millón de copias), al 9 en la lista de singles general y al 5 en el U.S. Billboard Hot Dance Club Play.

Un corte que barrió cualquier hit synth-pop de la época


‘Blue Monday’, acompañado además de otro posterior éxito en formato single el mismo año como lo fue ‘Confusion’, no hizo más que poner las primeras piedras para la cultura de club que invadiría Inglaterra, metida de lleno en la fiebre synth pop, y ayudar a financiar The Haçienda vía los beneficios de la discográfica, Factory Records. Por supuesto, abrió brecha para ayudar a masificar el terreno electrónico en la pista de baile mundial. Esta joya que pegó el petardazo electrónico, triunfó el mismo año en que se lanzaron singles tan importantes como This Charming Man de Smiths, Billie Jean de Michael Jackson, Moonlight Shadow de Mike Oldfield o New Year’s Day de U2.

Analizar lo que ocurría ese año ayuda a entender por qué ‘Blue Monday’ rompió moldes y consiguió que se bailara en todo el planeta. Representó ese éxito masivo gracias a un toque futurista, que sobrevolaría años después sobre las raíces del techno más sobrio de Detroit. Y es que mientras que en 1983 se desarrollaban capítulos muy importantes para la música como el debut de REM, Violent Femmes o Metallica y había gente en liza como Sonic Youth, Minutemen o U2, el synth pop continuaba en proceso de expansión y desarrollo, intentando delimitar los límites entre dicha etiqueta y la new wave. Paralelamente a todos estos movimientos, acordes a la época, es donde nace ‘Blue Monday’.

Tan sólo un par de años antes de montarse en el dólar, New Order debutaba con Movement, en un decidido paso de seguir adelante, sobreponiéndose a la muerte de Ian Curtis, con una línea aún claramente post-punk. Sorprende por tanto, que tan sólo dos años después, fueran capaces de lanzar un pepinazo como ‘Blue Monday’, que sonaba demasiado avanzado para la época, barriendo cualquier hit de congéneres como Depeche Mode, OMD o The Human League. En apenas unos años y gracias a Blue Monday, New Order se alejaron de las canciones alienantes y depresivas, zafándose del espíritu de Joy Division, para pasar a conquistar el mundo convirtiéndose en un grupo de vanguardia entre pop y electrónica, como corroborarían poco después con el segundo álbum, Power, Corruption & Lies.

De repente, un grupo que había preferido estar alejado de la vida de las grandes estrellas, cobijado en el anonimato, fue arrojado a lo más alto. No obstante, a pesar de que en el hit se evapora cualquier rastro de Joy Division, se especula con que la letra puede estar dedicada a Ian Curtis. Encaja.

Curiosidades

En el proceso de creación de la canción, Gillian Albert se equivocó, ya que perdió el ritmo de la melodía con su secuenciador, cuando había de seguir el redoble de bombo que estaba programado por el artefacto Oberheim DMX. La melodía quedo fuera de la sincronización con el ritmo inicial, pero casualidades de la vida, a los integrantes del grupo les gustó cómo quedó ese involuntario error, y así es como quedó finalmente Blue Monday.

Para componerla, New Order nombran cuatro canciones como principales referencias, de las que además tomaron algún sample. Estas son Dirty Talk de Klein & MBO, You Make Me Feel Mighty Real de Sylvester, Our Love de Donna Summer y Uranium de Kraftwerk. Se puede apreciar cómo de las cuatro canciones se inspiran a la hora de construir los coros o las imponentes bases rítmicas.

Originalmente, el single se distribuyó en una carpeta troquelada en forma de disquet, lo que no resultaba precisamente barato. De hecho, los miembros de la banda estimaban que se perdía entre 5 y 50 peniques por ejemplar. Algo que en alguna ocasión ha explicado Peter Hook:

Cuando se explica el éxito de Blue Monday con esta portada tan rara, a la gente le hace gracia pero no entiende que ese dinero que se perdía no era de Factory, sino de New Order


A pesar de financiar con su dinero The Haçienda y perder dinero con el formato físico de la primera edición de Blue Monday, poco importa porque ahora deben estar forrados. Además, ayudaron a revitalizar la utilización del single en Europa, que había caído en desuso desde la época disco. De hecho, este formató facilitó el que se le hicieran ingentes remixes en los tiempos posteriores.

Por otra parte, también es curioso, pero nuestro país también tuvo algo que ver con el éxito de Blue Monday. Y es que cuando la canción empezaba a decaer en las listas del Reino Unido tras varios meses, en España estaba empezando a pincharse en Ibiza y Benidorm, lo que hizo que los guiris se volviesen locos cuando la escuchaban en nuestros garitos, convirtiéndola de nuevo en éxito. A esta involuntaria jugada se le conoce por el nombre del efecto Benidorm, como la bautizó Tony Wilson, capo de The Haçienda y Factory Records.

Versiones y remixes para todos los gustos

Ante el habitual miedo de escuchar versiones de los grandes clásicos, no vaya a ser que la canción original sea destrozada, esta no es la norma general que rige las revisiones de Blue Monday, al menos a nivel general. Versionar un tema tan imponente y cagarla es fácil, pero en el caso de este himno de New Order, parece que todos se ven touched by the hand of god tocados por la mano de New Order, porque son buenas versiones, que cumplen con los mínimos que hacen que dicha versión sea una canción propia del grupo que la toca; que mantenga la esencia de la original pero sin caer en una versión sin matices donde poco hay que rascar. Puede que sea gracias a la melodía de Blue Monday, muy marcada y simple en su base, donde esté la clave para que no sea muy complicado hacer una versión medio decente.

También es cierto que sobre todo las que brillan son aquéllas que se interpretan en otros géneros que poco tienen que ver con el synth pop de la original. Porque ciertamente, si nos paramos a escuchar mixes de electro house y otras macarradas, nos encontramos con un 99% de aberraciones. Lo mismo si buscamos mixes para ir A TOPE. Vamos a repasar por tanto esas Blue Monday en otros géneros, que ofrecen una peculiar perspectiva del clásico.

En 1988, con The Haçienda inmersa en el acid house y con la edición Blue Monday ’88 de los propios New Order, 808 State, habituales del club, se marcaron este remix acidorro que después sería reeditado por Rephlex Records (sello creado por Aphex Twin). En este mix, la canción sufre el espíritu químico de la época, con un “yaaay” y una sección vocal un poco deficiente. Probablemente sea uno de los remixes más controvertidos de los conocidos para la canción, pero lo cierto es que es un fiel reflejo de la época que vivía Madchester, respondiendo al house de Chicago.

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Por su parte, los noruegos Flunk barnizaron Blue Monday de tenues capas de dream pop y trip-hop en su debut For Sleepyheads Only. Una versión que por los efectos que produce, podría ser perfectamente la antítesis de la original. Pero es precisamente el llevarla al extremo opuesto lo que ha hecho que sea una de las versiones más conocidas de Blue Monday. De hecho, que el vídeo tenga más de tres millones de visitas es revelador. Flunk calman a la bestia y confeccionan una original (por su concepción, no por su composición) versión que como tantas otras grandes canciones, tiene su gracia al hacerla inofensiva.

https://www.youtube.com/embed/vyjNCFje8bc

Los garageros brasileiros Autoramas, extremadamente divertidos en directo, también se apuntaron a la lista de grupos que han versionado Blue Monday. Es una de mis versiones preferidas de la canción, porque como decía más arriba, mantienen la esencia del tema pero lo llevan a su terreno espléndidamente. Con los típicos punteos electrizantes de Autoramas, su actitud en directo y el hecho de no cantar, dejando que sea el ritmo quien hable, la versión de Autoramas es puro rock n roll. Hay que quererlos.

https://www.youtube.com/embed/JRBnGoe-8Fc

Y seguimos afincados en América, porque desde Jamaica los veteranísimos Jolly Boys se cascaron esta originalérrima versión de Blue Monday, apelando al mento, un género musical propio de ese país que data del siglo XIX y que está considerado como gran influencia para el posterior reggae. La versión hace de Blue Monday una bizarrada digna de mención. Mediante ritmos rumberos, lenta percusión y una lánguida y viejuna voz, convierten un himno de discoteca y festival en una cálida banda sonora de playa paradisíaca.

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Las grandes canciones trascienden los géneros y se convierten en piezas de irrefutable valor que muchos artistas quisieran haber compuesto. Entre los que se suman al homenaje también está el vocalista de Korn, Jonathan Davis, interpretando una personalísima versión del jitazo del que hoy hablamos. Erigiéndose con el micro como si estuviese vociferando con su grupo, se rodea de instrumentos inofensivos que ponen los pelos de punta especialmente en el momento de sonar el violín. Y el resultado no es nada malo en absoluto.

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Siguiendo instalados en las versiones casi radicalmente opuestas a la original, nos vamos a Argentina para escuchar al grupo de ‘electro tango’ Tanghetto, metido de lleno en sintetizadores y acordeones para escuchar otra de esas versiones llamativas que nos hacen ver que la melodía de Blue Monday es infalible. Funciona con prácticamente cualquier género, y da igual que se toque en clave de folklore popular, porque cuando el diseño de una canción es tan melódico, queda prácticamente bien con el instrumento que lo interpretes. Una versión llamativa, también estrictamente instrumental. Tienen otras versiones también, como Enjoy The Silence o Sweet Dreams.

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Y por último, si hablamos de versiones, no puede faltar la de Vitamin String Quartet, que han hecho una ingente cantidad de versiones de la mayoría de grupos de carácter internacional que han triunfado en la música popular en los últimos cuarenta años. Aunque siempre está bien comprobar cómo suenan clásicos pasados a violín, la de Blue Monday no es que sea especialmente espectacular.

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Pero si hay una versión especialmente buena y que tuvo éxito masivo, merecido por supuesto, es la de Orgy. Los estadounidenses pasaron por su filtro casi industrial y de guitarras pesadas el clásico mancuniano para convertirlo en una apisonadora que no puede dejar indiferente. Una batería casi marcial, unos ritmos muy sintetizados y a un Jay Gordon gritando cuando estallan las guitarras hacen de esta una ensordecedora versión que mantiene la esencia de la original, y que en palabras llanas, lo petó.

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Ciertamente, el impacto que han tenido Blue Monday y los propios New Order en la música pop y electrónica no se puede medir, porque probablemente sea inabarcable. Pero fuera de toda duda, influenciaron decisivamente a cantidad de grupos, desde Primal Scream hasta la última retahíla de artistas triunfantes del electroclash como Vitalic, pasando por insignes como Chemical Brothers.

Esto es lo que decía sobre New Order Aphex Twin, en referencia al remix de 808 State de Blue Monday que editó su sello:

Si eres un fanático de la música de baile, estas grabaciones son casi como un eslabón perdido. Bandas como New Order ayudaron a crear house, acid y techno. Este es un homenaje de 808 State para rendir tributo a los maestros.

Para el recopilatorio de New Order, International, publicado en 2002, el periodista francés David Blot escribió:

Without the Stone Roses or The Mondays, no Madchester. 
 Without New Order, rockers would still listen to rock.
 The techno generation is still running 20 years after Blue Monday.

De momento ya van treinta. Y nada hace pensar que dentro de algunos años no sean cuarenta. Hay canciones que no respetan al tiempo, y Blue Monday es una de ellas.

https://www.youtube.com/embed/ivXc5U2z07E

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