Nine Inch Nails, el imperio de suciedad

¿Tenéis a mano el cartel completo del Primavera Sound de este año? Echadle un vistazo a los artistas del sábado. En principio, buena pinta, ¿eh? Ahora recordad los horarios y distribución de los artistas y acordaros de uno de los solapes más dolorosos que vais a encontrar en el festival. Dejando a un lado los que vengan diciendo que Superchunk y Television, me refiero, por supuesto, al triple combo mortal de Ty Segall (01:30, Pitchfork), Mogwai (ATP, 01:00) y Nine Inch Nails (Sony, 00:30). Tomaros unos minutos para llorar si queréis.

No es una elección fácil, que duda cabe. Toca colocar en una misma balanza a uno de los artistas garageros más estimulantes del momento, a unos mitos vivientes del Post-Rock conocidos por sus poderosos directos y el proyecto liderado por Trent Reznor, grupo imprescindible de los noventa por su visceral Rock Industrial lo suficiente transversal para llegar a los ámbitos menos minoritarios. Precisamente de este último hablaremos en profundidad para echar un vistazo a su carrera y qué le ha llevado a ser el nombre con las letras más grandes del sábado aparte del hecho de llevar siete años sin pisar las ciudad condal, para que os sea más fácil la elección entre los tres contendientes (o jugarosla a la baza de quedaros sin terminar de ver a NIN para ir corriendo a ver a Segall como creo que haré yo).

Nine Inch Nails, un reflejo de la ambición creativa de Trent Reznor

Ya desde su más tierna infancia mostraba tener mayores inquietudes que el resto de chavales que le rodeaban, dominando ya instrumentos como el piano, el saxofón o la tuba. Su gran pasión por la música le llevó a dedicarse por completo a ella, abandonando la carrera de Ingeniería en Computación tras su primer año y enrolándose en distintas bandas como teclista, hasta que finalmente optó por formar su propio proyecto donde él mismo llevaría las riendas creativas. A tanto llegaron sus ansias por dominarlo todo que tomó el ejemplo de un Juan Palomo de la música como Prince y decidió grabar él mismo todos los instrumentos en el estudio, empleando teclados, samplers, cajas de ritmos, guitarras y, obviamente, su voz.

Por supuesto, para los directos empleaba otros músicos y en sus primeros conciertos llegaron a tocar para una gran influencia suya como era Skinny Puppy. Así, Nine Inch Nails fue dando sus primeros pasos seguros y firmes. Reznor fue grabando sus primeras demos en el estudio donde curraba como ingeniero y las distribuyó a varios sellos hasta que firmó con TVT Records para grabar su primer álbum de estudio con productores de la talla de Flood, Adrian Sherwood y John Fryer. En octubre de 1989 vio la luz Pretty Hate Machine, un álbum que mostraba tanto la citada influencia de Skinny Puppy o de Killing Joke como por el emergente Metal Industrial de Ministry pero, sobre todo, mucho Synthpop del corte del primer Gary Numan (artista que a la postre terminó recibiendo influencia de grupos como el de Reznor para darle nuevos aires a su carrera durante la década de los noventa).

https://www.youtube.com/watch?v=PL72Tyxe1rc

Pretty Hate Machine tuvo una estupenda recepción, gracias sobre todo a temazos tan gordos como ‘Terrible Lie’, ‘Head Like A Hole’, ‘Down In It’ o ‘Sin’, y obtuvo muy buenas cifras en lo que a ventas se refiere. La repercusión de Nine Inch Nails llevó a Reznor y a los suyos a telonear para gente como Peter Murphy, The Jesus And Mary Chain o Guns N’ Roses. No obstante, la fama parecía bastante bonita, pero hizo que Reznor desarrollara cierta agresividad en sus actuaciones. Esa rabia, unida a las continuas presiones de su sello para sacar un nuevo lanzamiento aprovechando el tirón de su debut, provocó que Reznor se aislara para trabajar en su siguiente proyecto sin comentarlo con casi nadie. Así se cristalizó Broken, un EP de seis cortes de pura energía destructiva más cercano a terrenos casi metálicos, con letras hablando de temas como la ira o el control, y del que se extrajo uno de los mejores temas de la carrera del grupo, ‘Wish’.

Una vez liberado de las presiones de los directivos de TVT, Reznor optó por no hacer una gira extensa para presentar el nuevo material y se concentró en preparar el siguiente. A pesar de que tenía dudas sobre qué sonido pretendía conseguir, finalmente el Scary Monsters (and Super Creeps) de David Bowie le inspiró para lograr parir canciones más experimentales y sobrias con alto nivel compositivo. Apuntando directamente contra la religión, la violencia y la actitud autodestructiva en lo lírico, The Downward Spiral se convirtió en un paso enorme hacia delante en la progresión de Nine Inch Nails, considerándose el álbum como la mejor obra en la carrera del grupo y de Reznor en su historia, consiguiendo además una importante repercusión, gracias también a temas como ‘Closer’ o una emotiva ‘Hurt’ que más tarde le sería expropiada a Reznor por una leyenda como Johnny Cash.

Sacando provecho como pocos de la unión de la electrónica Industrial y el Rock “alternativo”

El impacto del álbum sirvió para confirmar a Nine Inch Nails como una de las bandas más importantes del género Industrial y del Rock de su época, no sólo por la calidad del mismo o por su innovación, sino por su capacidad para llegar a las masas con un estilo no precisamente masivo. No obstante, eso no frenó las ganas de Reznor por seguir creciendo como artista. A pesar de un bloqueo creativo inicial, sus problemas con las drogas y varios retrasos por las ansias del artista para que todo sonara a la perfección, finalmente llegó, cinco años después, el álbum más ambicioso y poliédrico del grupo.

The Fragile amplió aún más los horizontes recorridos por Nine Inch Nails hasta el momento, coquetando más con una electrónica ambiental y de corte experimental que antes sólo se había intuido en su música. No obstante, no perdió esa pasión por el Rock predominante en su época y por el Metal Industrial agresivo y potente que se destila en temas como ’Just Like You Imagined’, ‘No, You Don’t’ o ‘Starfuckers Inc.’. Aunque ya he dicho que The Downward Spiral es muchas veces considerado como el mejor disco del grupo (en mi caso lo es), The Fragile también tiene también muchos argumentos a favor para ser galardonado con ese honor para muchos aficionados. Como ‘Into The Void’, por ejemplo.

Antes de lanzar su cuarto álbum de larga duración, tuvo que pasar un buen tiempo para que Reznor pudiera sobreponerse a sus problemas de drogadicción, desde el alcohol a sustancias más duras. Tras una dura pero completa rehabilitación, Trent surgió con fuerzas renovadas para continuar con su banda madre y su lucha contra sus adicciones se reflejaron en las canciones que compusieron With Teeth, un álbum con un sonido más natural y analógico que en anteriores ocasiones. Si bien es cierto que muchas veces se extraña algo de la desbordante chispa y energía de sus antecesores, sigue siendo un estupendo álbum dentro la discografía de Nine Inch Nails (más o menos lo que se viene denominando “disco menor”).

Este renovado Reznor modificó también su ritmo de publicación, pasando de dejar un dilatado periodo de tiempo entre disco y disco a tardar sólo dos años en sacar su quinto larga duración. Year Zero, último disco lanzado antes de que Reznor decidiera romper con las multinacionales, fue un disco conceptual que buscaba criticar las políticas del gobierno estadounidense mediante un relato ficticio, lo que rompía con el carácter introspectivo de sus predecesores. Con un sonido mucho menos orgánico que With Teeth y mucho más electrónico, Year Zero supone un nuevo pico en la carrera de Reznor, lleno de una frescura electrizante gracias a temas como ‘The Beginning of the End’, ‘Me. I’m Not’ o ‘God Given’, por citar sólo unas cuantas.

Al no tener la presión y el yugo de las grandes corporaciones de la industria musical, Reznor decidió seguir trabajando con Nine Inch Nails bajo el manto de la autoedición, disfrutando de más libertad para hacer lo que quería. Eso se tradujo en dos nuevos lanzamientos al año siguiente de publicar Year Zero. Primero se sacó de la manga Ghosts I-IV, un doble álbum de treinta y seis temas de corte ambiental y experimental, no muy parecidos al estilo de Nine Inch Nails pero interesantes al fin y al cabo. Al cabo de poco tiempo, sacaron The Slip en descarga gratuita, un disco que me ha terminado sonando menos fresco e interesante que otras entregas del grupo, pero aun así con cosas interesantes y con mordiente como en el caso de ‘Letting You’ o ‘Discipline’.

Tras este derroche creativo (más o menos satisfactorio según el usuario), Reznor decidió darse un descanso de sí mismo y del proyecto que regía con puño de hierro. Durante el periodo de descanso de Nine Inch Nails iniciado en 2009, Trent se dedicó a trabajar en diversas y exitosas bandas sonoras junto con su compañero y amigo de NIN, Atticus Ross, además de iniciar otro proyecto bajo el nombre de How To Destroy Angels junto a su mujer, Mariqueen Maandig, Rob Sheridan y el propio Ross. Finalmente el descanso de NIN tocó a su fin con la publicación el pasado año de Hesitation Marks, un álbum con varias canciones que no sonaban excesivamente inspiradas y con algún que otro destello interesante como ‘Copy of A’ o ‘In Two’. A pesar del sabor agridulce que me dejó dicho álbum, viendo algunos vídeos de la última gira aprecio cierta mejora de varias de las canciones presentes en el disco, aparte del increíble despliegue lumínico que es casi marca registrada en Nine Inch Nails, por lo que el posible setlist no debería ser una excusa para no acercarse al Sony el sábado para disfrutar de lo que podría ser un conciertazo.

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