No Land Recordings — Remate

Miedo me da la sarta de exageraciones que Remate debe de estar oyendo ya con No Land Recordings, su nuevo disco, que apenas lleva medio mes publicado. Uno apenas ha escudriñado las publicaciones habituales y ya le están cayendo elogios e hipérboles.

Que nadie se los crea: No Land Recordings no es el disco perfecto que muchos auguran. Está lleno de imperfecciones, deudas aún por pagar y frases tomadas por los pelos. Lo milagroso es que, con esta receta, su rock desvencijado funcione. Pero lo hace.

Es un milagro, sí, porque sólo a un loco se le puede permitir que en un país como España edite un doble disco con 25 canciones y bebiendo de estilos que por aquí sólo se toman en serio si vienen con denominación de origen. “Hombre, es que un asturiano haciendo gospel, pues como que no”, que me decía el otro día un amigo. Gospel o soul o folk o simplemente el resultado de haberse metido en vena la discografía de Neil Young al completo y durante muchos años. ¿Alguien puede tomarlo en serio?

Deberían hacerlo. Remate es ya más realidad que promesa y ha llegado a un cuarto disco con momentos hermosos, de canciones en las que la música vuelve a ser lo importante y uno puede tirarse en el sofá con el disco a todo volumen, mirarse los pies y casi llorar por lo bonito que es el momento.

Sí, ese sentimiento es un absurdo, pero no más que el día a día con el que todos tenemos que lidiar llamado “vida real”. Así que de vez en cuando viene bien alguien que te lleve muy lejos con sólo tocar el piano, silbar o darle a la acústica con gracia y sensibilidad.

Eso es, ni más ni menos, No Land Recordings, el fruto de un cúmulo de imperfecciones, la obra de un cantautor rock que ha vivido en el desierto y ha vuelto para consolarnos. Un predicador musical en contra de todos en cuyo discurso lo mismo cabe el amor (tóxico, indoloro, insipido, a primera vista o simplemente agradable) que cucarachas, pájaros y dinosaurios.

Con una banda en estado de gracia (Paco Loco, sí, pero sobre todo Muni Camón, la añorada cantante de los Maddenning Flames) y el sonido quebrado de Giant Sand sirviendo de brújula, No Land Recordings es el disco imperfecto que tu corazón anda buscando si se mueve en coordenadas musicales como las de Bob Dylan, Neil Young, JJ Cale, Howe Gelb, los Jayhawks menos alegres (¡Gary Louris colabora con él!) o cualquier cosa apegada a las raíces más polvorientas del rock.

Sitio oficial | Remate
Escucha sus canciones en | Acuarela

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