No quiero tus putos 15 segundos, Win Butler

Hola, Win Butler. Me parece que no estás en casa, así que aprovecho para dejarte este mensaje en el contestador. Verás, es que me han dicho que acabas de publicar 15 segundos de una canción de tu próximo disco en Spotify. Bueno, en realidad parece que son 15 segundos de algo, no se sabe muy bien si de una canción, de una intro, de una improvisación o de un canal en pruebas que pillaste al actualizar el TDT cuando pusieron Marca TV. El caso es que son quince segundos de algo. Que además se llama 9pm 9/9, lo cual parece indicar que el 9 de septiembre a las 9 vas a anunciar algo. O no, quién sabe. El caso es que yo te llamaba, Win Butler, para decirte que no quiero tus putos 15 segundos.

No es nada personal, de verdad, no te lo tomes a mal. Tú me caes bien, tu música me flipa, tu grupo me parece uno de los esenciales para entender la música actual y hasta tu flequillo me hace gracia. Si a lo mejor tú ni siquiera tienes nada que ver con esto, Win Butler, ya lo sé. Que a lo mejor, ahora que ya llenáis lugares de aforo considerable (y bravo por vosotros) todo esto lo decide no ya un señor con corbata (eso era antes), sino probablemente un señor con pajarita, bigote y camisa de cuadros. Si es así, te pediría que hablases con el de la pajarita, a ver si puedes hacerle entrar en razón.

Verás, Win Butler, yo entiendo que la cosa está jodida, que aquí no compra música ni el tato y que el negocio está ya casi exclusivamente en los conciertos y en, bueno, en estar en el candelero permanentemente. Eso lo entiendo. Y entiendo también que vivimos en un momento de sobresaturación de información, particularmente en lo musical, en el que cada día webs como ésta bombardean con noticias sobre el nuevo disco de una banda de post-punk de Kiribati o el nuevo vídeo de un grupo que lo está petando en lo que viene a ser el glitchcore de Osetia del Sur. Que a Madonna y a U2 su momento de gloria les dura un tuit, como a todos. Que es muy difícil hacerse notar y currarse una buena campaña de promo es esencial. Hasta ahí estamos de acuerdo.

Lo que ocurre, Win Butler, es que si ya empezábamos a estar un poco hasta el chichi de determinados alardes de marketing, hay unos chicos que se llaman Daft Punk que han acabado con todas las reservas de paciencia del Primer Mundo. Estos chicos se han pasado algo así como medio año lanzando anuncios de previos de adelantos de snippets de diez segundos que al final resultaban ser falsos. Y, cuando se confirmaba que eran falsos, lanzaban un mensaje cifrado en una web abjasia en la que decían que se rumoreaba que Marhuenda había afirmado que había quien contaba que si hacías clic en un enlace te sonaban tres acordes de la cuarta canción del disco. Y a muchos todo eso nos acabó básicamente hinchando los cojones, provocando un hastío fenomenal y saturándonos de prejuicios hasta el punto de odiar a muerte un disco que ni siquiera habíamos escuchado.

Así que no, Win Butler, no quiero tus putos 15 segundos. Estás en tu derecho de lanzarlos y quien esté interesado en escucharlos tiene todas mis simpatías. Pero yo ya estoy un poco hasta las narices. Cuando hagas eso tan antiguo de publicar una canción (ya ni te digo un disco), la escucharé de mil amores y te diré qué tal, pero mientras tanto, por favor, déjame en paz. Ah, y si todavía estás a tiempo de repensar un poco tu estrategia, haznos un favor a todos y danos el menor coñazo posible de aquí al 29 de octubre. De verdad, ya tenemos todos ganas de escuchar tu disco. No hace falta todo este carajal.

Oye, tenemos que quedar un día de éstos.

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