Lo reconozco: High Flying Birds, el debut de Noel Gallagher sin Oasis, junto a la banda del mismo nombre, me hizo pensar que había algo interesante y fresco por lo que aún seguir al mayor de los Gallagher.

Me equivocaba, o al menos por el momento, no me queda otra que ponerme en esa posición, una vez escuchado Chasing Yesterday (Sour Mash, 2015), su segundo trabajo junto a sus pájaros de altos vuelos. El título del álbum ya era premonitorio, y las ganas de provocar, últimamente, a base de declaraciones de Noel contra todo ser viviente, también.

Si en el primero había canciones frescas, aunque lo terminaban de encorsetar en el estilo de Oasis (tampoco le podíamos pedir más, dado que la gran mayoría de los temas de la banda estaban firmados por él), tras escuchar este segundo disco uno sólo termina con dos palabras en la cabeza: aburrimiento y monotonía.

No, Noel Gallagher, esta vez no nos cuelas los temas nunca publicados de Oasis

Chasing Yesterday es uno de esos discos que, escuchado por partes, un poquito ahora, una canción mañana, puede tener un pase, pero escuchándolo del tirón, uno no para de preguntarse cuando se acaba y de si esta o aquella canción no era una de las de Oasis de tal o cual disco.

Pocas ideas parecen quedar en la recámara del ex Oasis, que tira del cajón para buscar temas añejos, a los que añade arreglos de este o aquel tipo, intentando que suenen menos añejos precisamente, sin conseguirlo, llegando incluso a sonar más plano que nunca.

Sólo necesitas escuchar como resuena en tu cabeza ‘Wonderwall’ con los primeros acordes de ‘Riverman’ nada más dar al play para saber de qué te hablo. Es casi la misma base, pero en una canción que no te va a tocar la fibra sensible ni te va a hacer corear en festivales o cada vez que escuches una poco probable versión. Y no, esas guitarras lloronas, queriendo ser Santana tampoco ayudan.

In The Heat Of The Moment’ mejora un poco la cosa, pero como single deja bastante que desear, y eso que me atrevería a decir que es uno de los mejores cortes de Chasing Yesterday, por mucho que las campanitas ochenteras y los na-na-na se empeñen en contradecirme. Y si con ‘Riverman’ ya estábamos señalando, acusadores de falta de inspiración, a Noel, pensando en Oasis, con ‘The Girl With The X-Ray Eyes’ podríamos hacer lo mismo pero pensando en el anterior High Flying Birds: ¿esto no lo escuchamos hace cuatro años ya?

Y ¿’Lock All The Doors’? Cambia la voz de Noel por la de su hermano Liam: ¿no te suena de ‘Morning Glory’? ‘The Dying Of The Light’ es más nuestra muerte por aburrimiento que la de luz alguna: otro calco de tantas y tantas baladas de Oasis que nos suena, por mucho que no sepamos a qué…

Chasing Yesterday: cuando el título realmente lo dice todo

Setentero y psicodélico se presenta ‘The Right Stuff’ haciéndose monótono y aburrido a cada segundo que pasa, sin que ni siquiera lo novedoso del saxo en la música de Gallagher pueda evitar que se nos escape el bostezo, mientras que ‘While This Songs Remains The Same’ es precisamente eso: una canción que sigue y sigue igual, de principio a fin, pero que, para colmo, hacia la mitad promete terminar en apoteosis y nos deja en coitus interruptus.

Ni siquiera ‘The Mexican’ la única canción del álbum que se sale un poco de los esquemas gallagherianos, (un poco, no más que en el ritmo marcado por el cencerro) consigue quitarnos la sensación de estar reescuchando algo. Y por supuesto, que nadie espere un disco de uno de los Gallagher sin la aparente pullita a su hermano. A ver si no cómo interpretar ese título de ‘You Know We Can’t Go Back’. Si quieres podemos pensar que habla de la relación con alguna chica… Pero debe ser que hay que sacar esa rabia fraternal acumulada para que algo de Noel suene bien en este disco, porque es este sin duda el mejor corte de todo el tracklist.

Y en ‘The Ballad Of The Mighty I’ tenemos el último toque de frescura del disco, gracias a salirnos de la cuadriculada guitarra de Noel para sustituirla por un bajo que dirige todo el tema. Lástima que no haya más temas así, porque es esa frescura la que se echa en falta en casi todo el resto del disco.

5/10

Así que, lo siento por Noel, pero esta vez no convence. El solo título del álbum dice más de lo que hay en su interior que todas las canciones que contiene. Es más, por muchos matices psicodélicos que haya incluido, por muchos (más) toques setenteros que haya en Chasing Yesterday, o por mucho que haya intentado meter un bajo por aquí o un saxo por allá, lo cierto es que estas canciones dejan un sabor de boca regulero tirando a malo y sobre todo, se echa en falta el trabajo de un buen productor más que las ínfulas de alguien que se cree capacitado para la autoproducción.

Porque, malo es empezar un disco y estar deseando que se acabe. Un disco de esos en los que, si no estás atento a la ventanita del reproductor apenas eres capaz de darte cuenta de que has pasado de una canción a la siguiente. Temas de cuarenta minutos, como en los peores tiempos de Oasis es lo que nos ofrece aquí Noel Gallagher y, la verdad, esos ya los escuchamos hace 15 años. Y el aprobado raspado se lo lleva porque hay un par de canciones que por separado se pueden disfrutar, que si no, ni eso.

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