North Star Deserter — Vic Chesnutt

Es curioso que al hombre de la silla de ruedas muchos le estén alabando ahora como si fuera nuevo, que nadie haya citado Drunk como otra obra extrañísima y llena también de electricidad, que muchos cronistas piensen que Chesnutt es sólo un hombre y su guitarra, un cantautor mínimo que, por sus amistades, ha descubierto la cara oculta del rock underground.

No es así. En aquel disco de borrachos, Chesnutt ya se había asomado a nuevas formas de tratar sus canciones, lejos del formato acústico. Por ejemplo, en Naughty Fatalists, la distorsión era quien comandaba el desarrollo de la canción, puesta como colchón sonoro de la siempre dulce voz de Chesnutt. La diferencia con North Star Deserter es que ahora, cuando el chorro entra, va a primer plano. Y tiene un corte más experimental, como los punteos space rock que abren Splendid, donde Chesnutt casi se pone el traje de negro de Johnny Cash.

Para ser un disco de folk, el regreso de Chesnutt es uno de esos que hay escuchar lo más alto posible, dejar que te inunde. Así se disfrutan el triple, por ejemplo, los casi siete minutos de subidas y bajadas de Everything I Say o Debriefing, decididamente una de las canciones del año. Parte de culpa del nuevo sonido la tienen los responsables de la comuna Constellation (la casa de Godspeed You Black Emperor) y también Guy Piccioto (exFugazi o Fugazi en barbecho, como prefiráis) y Jem Cohen (responsable del gran documental Instrument, sobre los propios Fugazi).

Pero no sólo hay que poner este disco con el volumen alto por esas canciones donde la electricidad toma el mando, sino también para apreciar en todo su esplendor el detallismo estremecedor de You Are Never Alone, donde Chesnutt vuelve a demostrar que es uno de los cantautores con una de las voces más emotivas de las dos últimas décadas. A otros se les ha dado más cancha, pero Vic da más con menos tics (y menos teatralidad también).

Fodder on Her Wings, homenaje a Nina Simone, pone al de Jacksonville muy por encima de todos esos presuntos cantantes ideales para las distancias cortas. Si a Ryan Adams le diese por entender que en el mundo hay más cosas aparte de él mismo, se la pondría una y mil veces y encontraría el buen camino.

Y podría seguir enumerando las virtudes de todas estas canciones, pero no lo haré. Prefiero que os paréis a escuchar este disco inmenso, os quedéis enganchados a su honda belleza y a su capacidad de emocionar. Tratar de explicarlo con palabras es, además de inutil, una temeridad. No os creáis algunas cosas de las que se leen por ahí y rendiros a North Star Deserter. Una gozada que llega a tiempo para convertirse en uno de los discos más importantes del año. El propio Chesnutt, en una entrevista a SupernovaPop confiesa que le “cuesta comprender por qué a alguien le gusta algo”. Muy sencillo, Vic: lo tuyo nos gusta porque no hay más remedio.

Escucha | Vic Chesnutt — Glossolalia
Escucha | Vic Chesnutt — Wallace Stevens