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Novedades Carminha — Juventud Infinita

Cruzas la meta. Ha sido un año duro, pero la recompensa siempre llega. Cuando te lo curras. Eso te decía tu padre de pequeño, que te esforzaras, y que tendrías tu premio. Eres mayor para creerte todo lo que tu padre te decía cuando tu única preocupación era dar tu primer morreo, pero lo cierto es que esta vez has ganado. Has llegado primero. Subes al podio donde te espera un botellón de cava bien frío, listo para ser agitado, descorchado y rociar a la muchedumbre que espera ansiosa poder vitorearte solamente a tí, ahí, en lo alto. Cumples con el protocolo, y dejas el botellón apartado, al pie del podio, tras finalizar la ceremonia de entrega de medallas. Horas después, mientras los incansables empleados de limpieza se afanan en dejarlo todo impecable, uno de ellos la descubre, abandonada. Le echa un trago prohibido, quizás imaginándose en su interior vencedor del campeonato en cuestión. El sabor no es malo, pero ya está algo caliente y se le ha ido el gas, no pica, no te hace llorar los ojos. No está mal, pero antes molaba más. Como Novedades Carminha y su Juventud Infinita.

Juventud Infinita: sí, pero

Aunque lo cierto es que más que recalentados, Juventud Infinita nos deja un poco fríos. Nos hace bailar, nos divierte, que es lo que siempre han buscado Novedades Carminha con su música, entretenernos. Pero ese proceso de maduración que han experimentado en su tercer disco no era algo que estuviésemos buscando. O al menos, no en el camino que han elegido. Las letras, de contenido gamberro, siguen el cauce habitual, pero el sonido más cuidado, con mejor producción, más profesional, en definitiva, le ha restado algo de encanto. En Novedades Carminha queremos el salvajismo del que no dedica un puñetero segundo de su tiempo a pensar en tener un sonido más cuidado ni en esas mierdas. Es como si ahora lo que pretenden transmitir con su actitud, con su estética, incluso con su vídeo algo provocador, no tuviese una propuesta sonora que fuese de la mano de ello. Esa impresión nos empezaba a dar con el primer single cuando lo escuchamos. ‘Juventud Infinita’ hace que tu culo no pueda mantenerse sentado. Bien por ello. Pero a Triángulo de Amor Bizarro ya los teníamos en la otra sección.

Qué traviesa estás, reza el principio de ‘Quiero verte bailar’, un corte que acerca a Novedades Carminha a un pop más añejo, casi a la época en la que Alejandro Díez manejaba los tiempos de la era pop al frente de Los Flechazos. Teóricamente todo debe sonar fresco y divertido, pero hay algo que, mirando al pasado, nos cuesta creernos. Como el gamberreo de las letras de ‘Antigua pero moderna’, recubiertas de melodías algo pasadas de docilidad. Intentas despojarte del traje de imbecilidad que igual llevas puesto. Ponerte las gafas de sol, irte a la playa y disfrutar de Juventud Infinita. Al intentarlo con fuerzas lo consigues. ‘Devórame otra vez’ lo alcanza. Logra recordarnos aquella desfachatez de ‘Amor rural’, y hacernos pensar que a lo mejor todo está en nuestras mentes, que los chicos no se hacen mayores. Que esa querencia por vestir de mod lo francés en ‘Et moi, et moi, et moi’ vale mucho la pena. Que hay que aplaudir la valentía. El problema es que antes todo parecía más valiente, menos calculado.

Juventud Infinita y los capítulos de Cuéntame

En una apuesta tan efímera como Juventud Infinita no caben grandes análisis. Cuando estás dispuesto a abandonarte en teorías, en morder la patilla de tus gafas al más puro estilo Peñafiel y comenzar a enlazar lo nuevo de Novedades Carminha con innumerables influencias sacadas de la chistera, se acaba. En veinte minutitos no da tiempo a mucho más. A ver si te gusta, si no, y a volver a ponerlo para ver si estabas en lo cierto. Es por eso que pasar del “me gusta mucho” al “pues esto no me mola” es complicado. Lo que sientes en los dos o tres primeros temas es lo que hay. Que todo mola, pero que no es lo mismo. Como si hiciese falta que alguien escribiese tu propio guión de un capítulo de Cuéntame cómo pasó, en el que suenen los Novedades Carminha de antaño, mientras el que tienes al lado defiende Juventud Infinita, para que puedas soltarle “sí, pero es que aquí eran más auténticos”. En esa segunda mitad hay de todo, desde una ‘Vaquilla’ que no está muy a la altura, hasta ese recuerdo al gallego de ‘Non quito o chándal’ realmente logrado y divertido.

5.8/10

Acercamientos al noise, al de un ‘Tú antes molabas’ que casi nos estaba leyendo el pensamiento al escoger título, pero que se convierte en una de las canciones más sólidas de Juventud Infinita, aunque la solidez es algo que, en este caso, nos dé por saco. Sonrisas enlazadas, sensación de estar a gusto escuchando, pero que pocas veces te apetece gritar con la lengua de fuera y los cuernos dibujados en tu mano. Un plato bien presentado cuando tú antes siempre ibas a restaurantes de guerrilla. Como decía Javimetal, la flaccidez previa a buscar un segundo polvo, contra la enérgica erección adolescente. Y alguna gozada ocasional como la final ‘Fiesta tropical’, de mis cortes favoritos de Juventud Infinita. Un disco que muestra a unos Novedades Carminha a los que la novia les presentaría a su madre, en lugar de tenerlos escondidos todo el tiempo que pueda.

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