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Objekt — Flatland

Al igual que la selección de fútbol de su país, la electrónica alemana siempre tiene algo que decir, y nos ha brindado este año uno de los mejores debuts electrónicos en largo, además de uno de los más esperados. Se trata de Flatland (Pan, 2014) de Objekt. Después de varios años de publicaciones de epés y singles, al fin el berlinés TJ Heartz ha lanzado su primera referencia en largo, además en el sello de su ciudad. Un álbum con once canciones de tensión, frenetismo y golpes en seco que te podrían dejar atrofiado el cerebro. Un viaje por el que ha merecido la pena esperar.

Con respecto a anteriores publicaciones, Objekt sigue discurriendo entre la IDM y el ambient techno, con una propuesta muy sólida -de ahí que haya llegado ahora el momento del formato LP- en la que a su habitual potencia sonora se suman nuevos devaneos que se van (más aún) a lo orgánico y lo profundo. Por lo que su propuesta no solo resalta por los beats regios que marcan el ritmo de sus canciones, también por lo que hay tras estos.

Sobre todo las raíces de los temas están más trabajadas que a lo que nos acostumbra, donde ahora esos bombos secos que vertebran su melodía no son los únicos protagonistas. Las ambientaciones experimentales que acompañan durante todo el álbum le dan un plus que era más difícil de encontrar en epés y demás. Ya al principio del LP tenemos pruebas de ese pequeño cambio que le da mucho empaque al disco y que es el que cambia la perspectiva de tener algo nuevo que mostrar para el debut en largo. Aunque ‘One Fell Swoop’ no esté falto de sintes con ganas de dar leña, durante toda la canción ese detallismo está presente, trabajando a un ritmo diferente.

Esa doble vía sonora que subyace durante el álbum está distribuida y moldeada de distinta forma, cambiando los patrones, lo que da cierto aire de diversidad a Flatland. Por ejemplo, en una de las perlas del disco, ‘Strays’, donde los sintetizadores empiezan a echar humo con la constancia propia de Container, esa parte más orgánica va apareciendo a mitad del tema. Un recurso sencillo pero que le da un mayor dinamismo y la sensación de estar escuchando bastante más que un simple y llano techno bruto.

7.4/10

Por último, a estas sacudidas con ahora mayor profundidad en el sonido, no les falta tampoco el toque berlinés, con ese distinguido toque de sofisticación alemana, cuya máxima representación en Flatland se encuentra en ‘Interlude (Whodunnit?)’. No obstante, también hay destellos de esas obras de ingeniería cerebral propias del país germano en el corte siguiente, ‘Second Witness’. Así pues, un notable debut el de Objekt, aunando esquemas sonoros propios de su tierra, más el discurso que le caracteriza: sobriedad en la ejecución y ahora una ambientación más pulida en la producción.

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