La música no conoce de épocas, puesto que de una forma u otra, ha estado presente en la vida de las personas durante siglos. A mediados del siglo XX se popularizarían los vinilos, que permitirían a los aficionados disfrutar de sus canciones favoritas y crearían una nueva industria. No obstante, ésta daría paso a un renovado sector en la década de los ochenta, el cual dejaría atrás los vinilos para propulsar los CD. En la actualidad, en pleno auge de la era digital, los discos de vinilo están de vuelta, y no parece que tengan prisa por irse.

El retorno del vinilo

Por ahora, el streaming se ha consolidado como el método más utilizado para escuchar canciones, pero ello no ha sido un impedimento para que las ventas de vinilos se hayan incrementado un 12,9% en lo que va de año, tal y como afirma la Recording Industry Association of America. Por ende, cabe preguntarse por qué razones un formato que quedó obsoleto en los ochenta ha vuelto a ser popular. Para explicarlo, hay que tener en cuenta que el vinilo nos brinda nostalgia. A diferencia de un disco compacto, el vinilo teletransporta a su dueño a otra época, es un símbolo del siglo pasado que nos recuerda a la era dorada de Elvis y The Beatles.

Además, el vinilo permite al aficionado poseer una copia física de la música que le agrada, lo cual tiene especial relevancia para los coleccionistas. Otra causa posible de su vuelta es «la propiedad psicológica» propuesta por los publicistas Carey Morewedge y Ozgun Atasoy. Según este concepto, no es complicado asumir algo como nuestro si no lo podemos palpar, por lo que tendríamos tendencia a lo físico antes que a lo digital. Visto así, comprar un vinilo, incluso si es más caro que el disco digital, nos proporcionaría más satisfacción. También es relevante el factor de las tendencias, ya que múltiples usuarios son atraídos por las modas. Prueba de ello es el vinilo que corona la lista Nielsen de los más vendidos este año, el perteneciente a la banda sonora de la película biográfica Bohemian Rhapsody.

Queen y Billie Eilish en cabeza

Tras el estreno del exitoso filme donde conocemos la vida de Freddie Mercury, Queen ha renacido, y su inmenso grupo de seguidores ha aumentado exponencialmente, dejando huella en YouTube con más de mil millones de reproducciones en la canción que da nombre al filme. El vinilo de la película ha vendido 61.000 copias, mientras que Greatest Hits de Queen ha obtenido 49.000 ventas. De este modo, se puede afirmar que la banda británica ha sido una de las más beneficiadas con la vuelta del vinilo. Otro mítico grupo que también ha destacado en la lista es The Beatles, que ha vendido 33.000 copias de Abbey Road, el disco que puso fin a una era con canciones tan memorables como Oh! Darling o Come Together.

Aunque el top 10 de Nielsen cuenta mayormente con artistas de larga trayectoria, también hay espacio para estrellas recientes. La más destacada es Billie Eilish, la artista revelación cuenta con dos discos en la lista. Su album When We All Fall Asleep, Where Do We Go? ha vendido 47.000 ejemplares, y su EP Don’t Smile at Me ha vendido 28.000 copias. También está presente la empresa Marvel, que tras haber anunciado los nuevos filmes de su Fase 4 en verano, puede presumir de haber vendido 33.000 copias de la banda sonora de Guardianes de la Galaxia.

La influencia de la nostalgia en el mercado

Lo antiguo tiene un encanto especial que nos atrapa más allá del vinilo, por lo que no solo la industria de la música devuelve a la vida productos del pasado. Ejemplo de ello es el sector de los videojuegos, pues aunque existen títulos con increíbles gráficos como League of Legends de Riot Games, siguen produciéndose clásicos de gráficos básicos como Pacman, que gracias a Nintendo está disponible para Nintendo 3DS. En el terreno iGaming ocurre lo mismo, dado que a través de plataformas online como Betway tragaperras, la cual ofrece juegos de azar tan clásicos como las tragaperras de tres rodillos y otros títulos de vídeo slots con cinco tambores y hasta 100 líneas de pago, los aficionados recrean la nostálgica atmósfera de los casinos de antaño con un aire moderno.

Asimismo, este fenómeno se observa en la industria del cine, que periódicamente rehace películas cuyo argumento ya es conocido por la mayoría. Ejemplo de ello son las recientes versiones de Aladdín y El Rey León, que después de haber triunfado en dibujos animados, han sido recreadas con actores y gráficos realistas. En definitiva, los éxitos nunca se despiden del todo, dado que cuando menos nos lo esperamos, tal y como lo han hecho los vinilos, vuelven para quedarse.

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