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Old Man Gloom — The Ape of God

Entre el último año o dos de Isis me sentía como si me fuera difícil sacar nada que me emocionara cuando cogía mi guitarra, así que pensé que necesitaba hacer algunas cosas diferentes durante un tiempo. Realmente cambio y amplió mi perspectiva, así que a la hora de escribir riffs me siento energizado y cargado para hacerlo (Aaron Turner).

A pesar del más que notable reconocimiento y repercusión que alcanzó con su banda de referencia, Isis, su líder Aaron Turner no ha terminado de tener tanto seguimiento con algunos de sus otros proyectos surgidos tras su disolución. Y probablemente el mismo Turner lo agradezca, ya que nunca se terminaba de sentir a gusto con ese estatus de banda grande que poseía su banda y siempre añoraba esa comodidad y libertad que disfrutaba en el underground que ahora mismo disfruta con grupos como, por ejemplo, Old Man Gloom.

Y la verdad es que no es por falta de calidad. Lo mostraron hace dos años con el bestial NO (Hydra Head, 2012), primer disco de la agrupación que comparte con Nate Newton (Converge), Caleb Scofield (Cave In) y Santos Montaño, que llevaba varios años sin sacar disco por problemas de agenda. Más anclados en el Hardcore, como unos Isis circa Celestial, esta banda se atreve a llevarlo más allá con diversas experimentaciones mezclando Sludge, Dark Ambient y demás, dejando trabajos desgarradores y espectaculares.

Por ello había cierto interés por lo que podían hacer en su nuevo disco, The Ape of God (Profound Lore, 2014), pero ellos mismos se han encargado de dispararlo con una jugada digna de unos trolls profesionales. Muchos medios especializados se quedaron impactados con la promo que les mandaron para reseñar, y justo cuando esta termino filtrada para disfrute de todo Internet, el grupo reveló a través de su Facebook que todos habían sido brutalmente engañados y que lo que habían escuchado no era realmente The Ape of God. O no del todo.

Medios musicales brutalmente engañados en una jugada digna de trolls profesionales

Resulta que The Ape of God son dos discos grabados por la misma banda y que poseen el mismo nombre y más o menos la misma duración. Y no, no es un disco doble. Lo que mandaron a la prensa fue una especie de mezcla de ambos discos con algunos temas editados. En conclusión, nos tomaron el pelo a todos con ganas, desde la prensa hasta todo aquel que escuchaba ilusionado esa filtración que resultó no ser la definitiva. Y sí, las cosas como son, la gente andaba emocionada con esa versión porque, dicho vulgarmente, había mandanga.

Una vez nos sumergimos en los dos mundos que componen el universo de The Ape of God en su plenitud vemos que la banda ha sacado una (o dos) de sus mejores obras hasta la fecha. Un primer disco de ocho canciones llenos de hardcore y tralla intensa, mortífera y abrasadora. Un segundo disco de cuatro canciones opresivas, atmosféricas, disonantes y claustrofóbicas, tirando más de su cara experimental y la más cercana al Post-Metal. Ambos discos pueden parecer antagónicos, pero son dos caras de la misma moneda. No hace falta llegar al extremo de afirmar que sin la existencia de uno no se puede entender el otro, pero si que es imprescindible la escucha de ambos para terminar de asimilar el experimento de The Ape of God.

Un disco de ocho canciones abrasadoras y un disco de cuatro temas opresivos

Hablando en términos generales, instrumentalmente ambos son discos muy poderosos y viscerales instrumentalmente, alcanzando momentos en que las guitarras son como un cañón y que te destrozan las entrañas como si fueran pirañas carnívoras. Vocalmente suenan tan feroces como nunca y el sonido total es extremadamente potente, denso y despedazador. No estamos ante un disco apto para gente que se amedrenta fácilmente. O eres capaz de disfrutar (no basta con tolerar) la cara más fea y monstruosa del metal extremo o directamente ni te acerques a esta épica y mastodóntica obra.

9/10

No resulta fácil de fácil digestión, ni siquiera para aquellos que disfrutan tanto con esta clase de metal, pero resulta más que gratificante por todo lo que muestra y lo que encierra, sobre cuantas más escuchas se le dan. Sin duda son dos discos la mar de brutales e interesantes, fácilmente calificables como de lo mejor del género en este año. Solo queda rendirse definitivamente ante Old Man Gloom si no lo habías hecho hasta entonces, porque son capaces de hacer lo que les da la gana y cuando quieren, cosechando además resultados acojonantes.

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